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Agredir es la razón de la sinrazón
¿Qué debemos hacer ante la agresión de los enemigos del Derecho natural?


Por: Salvador I. Reding Vidaña | Fuente: Catholic.net



La defensa de valores y derechos humanos fundamentales, y de otras causas justas, enfrenta una y otra vez lo mismo: la agresión verbal y física. Por ejemplo, las noticias de que un grupo pro-vida que se manifiesta pacífica y legalmente en la vía pública es agredido por los defensores del aborto, son recurrentes.
 
¿Qué es lo que pasa? Que los partidarios de la cultura de la muerte no tienen argumentos sostenibles para defender su posición, así que recurren a la violencia, a la difamación y al uso ilegal de la fuerza pública.
 
Lo más grave es cuando los defensores de la injusticia, del aborto o la eutanasia, y del abuso del poder, alegando a favor de sus causas, en la mayoría de los casos no lo hacen ni pacífica ni lógicamente, y en esa defensa suya, la agresión verbal, el vociferar o difamar son parte del teatro.
 
A los razonamientos a favor del Derecho natural, se vociferan insultos, desprecios, calumnias y mentiras. Pero la mayor parte de las agresiones, a falta de argumentos, son clara muestra de su absoluta falta de éstos: no saben qué decir frente a las posiciones pro-justicia. Su frustración se manifiesta en odio.
 
Las agresiones son muestra de la furia que desata la falta de razonamientos, la falta de argumentos para rebatir las posiciones de los pacíficos. Intentan defender  sus causas como el aborto con afirmaciones que no pueden respaldar, como se ve en manifestaciones a través de carteles y desplegados, o de lemas a gritos.
 
Si tan seguros están por ejemplo los defensores del aborto con sus intentos de réplica ¿por qué recurren reiteradamente a la violencia física y verbal, y hasta a la calumnia para intentar que se actúe legalmente contra quienes piensan diferente? ¿Por qué cuando se les dice que su famoso “derecho a decidir” sería derecho a decidir si mato o no a un bebé nonato, se enfurecen y se tornan agresivos?
 
Así, los defensores del Derecho son asediados, amenazados, insultados, vejados, golpeados y hasta muertos.
 
Para esos violentos, sus alegatos como los del supuesto derecho de la mujer a disponer de su propio cuerpo, les resultan tan débiles e incomprobables, que la desesperación los lleva no a la reflexión para poner a prueba sus convicciones, sino a pretender que por la fuerza, la injuria y la calumnia, lograrán triunfar en los debates.
 
La violencia es la razón de la sinrazón.
 
¿Qué se debe de hacer al respecto, ante la agresión de los enemigos del Derecho natural? Primeramente, y siempre se ha dicho, es no responder con otra agresión, eso sólo los llevaría a rebajarse al nivel de los violentos.
 
No, lo debido, ante todo, es mantener las posiciones pro-justicia, pro-vida. Pero también es muy importante la denuncia de hechos constitutivos de faltas administrativas y violatorias de la Ley. Hacer presencia en los medios de comunicación y en las redes sociales. Exigir a la autoridad que los defienda conforme a Derecho y lo haga respetar.
 
Pero la defensa de los defensores de la justicia no es solamente asunto o responsabilidad de quienes sufren las agresiones, sino de toda persona de buena voluntad, que se considere partidaria de la legalidad, y en particular del derecho a la libertad de expresión, legítimamente ejercida.
 
Entre más violencia ejerzan los partidarios de la muerte, del ejercicio dictatorial del poder y del fanatismo, más se pone en evidencia su falta de pruebas de que están ellos en lo correcto. Eso hay que decirlo, repetirlo.
 
Otra forma de respuesta de la razón de la sinrazón, es la muy frecuente evasión al debate serio o formal de los temas en cuestionamiento. Por eso recurren a la difamación y a la negación “porque sí” de los argumentos a favor de la justicia. Cuando, por ejemplo, se les pone enfrente la base científica de que la vida humana inicia con la concepción, evaden la discusión, pues no tienen respuesta que dar.
 
De allí pasan a la violencia, en general primero la verbal y luego la física. Junto a ellas, recurren a la calumnia para que las autoridades repriman a los manifestantes pro-justicia, que les nieguen el derecho a la libre expresión y, si es posible, que los encarcelen y multen.
 
¿Qué deben hacer los defensores de la justicia, del derecho natural y de la legalidad? Insistir, a pesar de todo, en la acción, la pública expresión de sus causas y en el recurso a los medios de comunicación para ello- Hacer las denuncias debidas, presionar a las autoridades para que actúen conforme a Derecho y defiendas a los activistas pro-justicia. Esto ha dado resultados.
 
¿Qué otra cosa más puede hacer un creyente ante este problema del enfrentamiento de argumentos y violencia? Rezar, pedir al Señor que mueva los corazones y que se atienda a la justicia en las mentes de los agresores. También da resultados, para reducir el problema, aunque la rebeldía en el corazón y la mente de muchos violentos, cuyo razonamiento es la agresión y la difamación, siga prevaleciendo.
 
Pero la esperanza, la fe y la caridad en acción de “los buenos” ganarán terreno, a pesar de la tan presente violencia de la razón de la sinrazón.

Comentarios al autor Salvador I. Reding Vidaña

 

 

 



 





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