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¿JESÚS SÍ, IGLESIA NO?
La Iglesia está fundada sobre los Apóstoles, elegidos directamente por Cristo. Ellos "son así el signo más evidente de la voluntad de Jesús respecto a la existencia y la misión de su Iglesia, la garantía de que entre Cristo y la Iglesia no existe ninguna contraposición


Por: Mons. Rafaello Martinelli | Fuente: Catholic.net



¿Se puede separar a Cristo de la Iglesia, o la Iglesia de Cristo?

- No, absolutamente no. Nada hay de más absurdo que separar a la Iglesia de Cristo. Entre Cristo y la Iglesia no hay ninguna división ni contraposición. Y esto por diversos motivos: 

· " La Iglesia está fundada sobre los Apóstoles, elegidos directamente por Cristo. Ellos "son así el signo más evidente de la voluntad de Jesús respecto a la existencia y la misión de su Iglesia, la garantía de que entre Cristo y la Iglesia no existe ninguna contraposición" (Benedicto xvi, Catequesis del miércoles, 15/3/06): "Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron junto a él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce…" (Mc 3,13-16; cfr. Mt 10,1-4; Lc 6,12-16). Por medio de los Apóstoles, remontamos entonces hasta Jesús mismo. 

· " La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, del cual Cristo es Cabeza (cfr. Ef 5,3). No se puede separar la Cabeza del Cuerpo ni viceversa: se tendrían dos realidades desnaturalizadas, decapitadas. Cristo "es también la cabeza del cuerpo, de la Iglesia" (Col 1, 18). Cristo y la Iglesia forman el "Cristo total - Christus totus. (…) Plenitud de Cristo: la Cabeza y los miembros. ¿Cuál es la Cabeza, y cuáles son los miembros? Cristo y la Iglesia" (San Augustin, In Iohannis evangelium tractatus, 21, 8); "Cabeza y miembros son, por así decir, una sola persona mística" (Santo Tomas se Aquino, Summa theologiae, III,q.48, a. 2, ad 1). "Del mismo modo que, en el hombre, cabeza y cuerpo forman un solo hombre, así el Hijo de la Virgen y sus miembros constituyen también un solo hombre y un solo Hijo del hombre. El Cristo íntegro y total, como se desprende de la Escritura, lo forman la cabeza y el cuerpo. En efecto, todos los miembros juntos forman aquel único cuerpo que, unido a su cabeza, es el único Hijo del hombre quien, al ser también Hijo de Dios, es el único Hijo de Dios y forma con Dios el Dios único. Por ello el cuerpo íntegro con su cabeza es Hijo del hombre, Hijo de Dios y Dios. Por eso se dice también: Padre, éste es mi deseo: que sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti. (Jn. 17,21). Así, pues, de acuerdo con el significado de esta célebre afirmación de la Escritura, no hay cuerpo sin cabeza, ni cabeza sin cuerpo, ni Cristo total, cabeza y cuerpo, sin Dios" (Beato Isaac, Sermón 42). 

· Si se separase Cristo de la Iglesia; 



* Se tendría una falsificación de la realidad y de la misión de Cristo mismo: se tendría "un Jesús de fantasía. No podemos tener a Jesús prescindiendo de la realidad que él ha creado y en la cual se comunica. Entre el Hijo de Dios encarnado y su Iglesia existe una profunda, inseparable y misteriosa continuidad, en virtud de la cual Cristo está presente hoy en su pueblo" (Benedicto xvi, Catequesis del miércoles,15/3/06); 

* Se desnaturalizaría sustancialmente también la naturaleza misma de la Iglesia, la cual, separada de Su fundador y de Su Cabeza, ya no se trataría de la misma realidad. La Iglesia es de Cristo, nació desde Su voluntad, desde Su corazón, desde Su Muerte y Resurrección, desde la efusión de Su Espíritu. "La Iglesia no tiene otra luz que la de Cristo; ella es, según una imagen predilecta de los Padres de la Iglesia, comparable a la luna cuya luz es reflejo del sol" (CCC, 748). La Iglesia por tanto no vive de sí misma y para sí misma, sino de Cristo, con Él y para la misión por Él encomendada: anunciar Su Evangelio y comunicar a los hombres la Salvación obrada por Cristo; 

· Somos miembros de la Iglesia, hermanos los unos de los otros verdaderamente y solamente en cuanto somos hermanos de Cristo. Formamos la Iglesia, en cuanto Cristo nos une íntimamente a Sí mismo. Es Él quien nos hace ser una sola cosa entre nosotros. Más estamos unidos a Él y más estamos unidos entre nosotros. Esto se realiza de modo particular mediante el sacramento del Bautismo, en virtud del cual estamos unidos a la Muerte y a la Resurrección de Cristo, y mediante el Sacramento de la Eucaristía, gracias al cual "participando realmente del cuerpo del Señor, nos elevamos a una comunión con El y entre nosotros mismos" (Lg, 7). 

· " Si no se tiene a la Iglesia por madre, no se puede tener a Dios por Padre" (San Cipriano - inicio del III siglo -, De Ecclesiae catholicae úntate,6).

· "El Hijo de Dios, habiendo tomado la naturaleza humana, se unió a ella tan íntimamente, que no sólo en aquel hombre que es el primogénito de toda creatura, sino también en todos sus santos, no hay más que un solo y único Cristo; y, del mismo modo que no puede separarse la cabeza de los miembros, así tampoco los miembros pueden separarse de la cabeza" (San Leòn Magno, Papa, Sermón 12, Sobre la pasión del Señor, 3, 6-7).



- El eslogan "Jesús sí, Iglesia no" es por lo tanto del todo inaceptable e inconciliable con la voluntad de Cristo y con la naturaleza misma de la Iglesia.

 

 

¿Entre Cristo y la Iglesia hay acaso identificación? 

- No, no existe identificación, en cuanto:

· " Aquello que Cristo "es por naturaleza, éstos lo son por comunicación, y lo que él es en plenitud, éstos lo son por participación; finalmente, él es Hijo de Dios por generación y sus miembros lo son por adopción, como está escrito "Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: ¡Abba!, Padre". (Rom 8, 15)" (Beato Isaac, Sermón 42); 

· La Iglesia ha sido instituida por Cristo, su fundador. Existe por tanto entre ambos la diferencia que existe entre Creador y criatura; 

· La Iglesia está constituida por pecadores, y Cristo en cambio está sin pecado. "En el Símbolo de los Apóstoles, hacemos profesión de creer que existe una Iglesia Santa ("Credo [...] Ecclesiam"), y no de creer en la Iglesia para no confundir a Dios con sus obras y para atribuir claramente a la bondad de Dios todos los dones que ha puesto en su Iglesia" (CCC, 750) 

- Entre Cristo y la Iglesia, entonces no existe ninguna separación, contraposición y ni siquiera identificación. Existe "la distinción de ambos en una relación personal" (CCC, 796). Es esta particular relación con Cristo, que identifica y caracteriza la naturaleza y la misión de la Iglesia. 

 

 

 

¿Qué designamos con la palabra Iglesia? 

"Designa al Pueblo que Dios convoca y reúne desde todos los confines de la tierra, para constituir la asamblea de todos aquellos que, por la fe y el Bautismo, han sido hechos hijos de Dios, miembros de Cristo y templo del Espíritu Santo. 

 

 

¿Hay otros nombres e imágenes con los que la Biblia designe a la Iglesia? 

En la Sagrada Escritura encontramos muchas imágenes que ponen de relieve aspectos complementarios del misterio de la Iglesia. El Antiguo Testamento prefiere imágenes ligadas al Pueblo de Dios; el Nuevo Testamento aquellas vinculadas a Cristo como Cabeza de este pueblo, que es su Cuerpo, y las imágenes sacadas de la vida pastoril (redil, grey, ovejas), agrícola (campo, olivo, viña), de la construcción (morada, piedra, templo) y familiar (esposa, madre, familia).

 

 

¿Cuál es el origen y la consumación de la Iglesia? 

La Iglesia tiene su origen y realización en el designio eterno de Dios. Fue preparada en la Antigua Alianza con la elección de Israel, signo de la reunión futura de todas las naciones. Fundada por las palabras y las acciones de Jesucristo, fue realizada, sobre todo, mediante su muerte redentora y su Resurrección. Más tarde, se manifestó como misterio de salvación mediante la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés. Al final de los tiempos, alcanzará su consumación como asamblea celestial de todos los redimidos. 

 

 

¿Cuál es la misión de la Iglesia? 

La misión de la Iglesia es la de anunciar e instaurar entre todos los pueblos el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo. La Iglesia es el germen e inicio sobre la tierra de este Reino de salvación. 

 

 

¿En qué sentido la Iglesia es Misterio? 

La Iglesia es Misterio en cuanto que en su realidad visible se hace presente y operante una realidad espiritual y divina, que se percibe solamente con los ojos de la fe. La Iglesia tiene la característica de "ser, a la vez, humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles, entregada a la acción y dada a la contemplación, presente en el mundo y, sin embargo, peregrina; y todo esto de suerte que en ella lo humano esté ordenado y subordinado a lo divino, lo visible a lo invisible, la acción a la contemplación y lo presente a la ciudad futura que buscamos" (Sc, 2). 

 

 

¿Qué significa que la Iglesia es sacramento universal de salvación? 

La Iglesia es sacramento universal de salvación en cuanto es signo e instrumento de la reconciliación y la comunión de toda la humanidad con Dios, así como de la unidad de todo el género humano. 

 

 

¿Por qué la Iglesia es el Pueblo de Dios? 

La Iglesia es el Pueblo de Dios porque Él quiso santificar y salvar a los hombres no aisladamente, sino constituyéndolo un solo pueblo, reunido desde la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 

 

 

¿Cuáles son las características del Pueblo de Dios? 

Este pueblo, del que se llega a ser miembro mediante la Fe en Cristo y el Bautismo, tiene por origen a Dios Padre, por cabeza a Jesucristo, por condición la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, por ley el mandamiento nuevo del amor, por misión la de ser sal de la tierra y luz del mundo, por destino el Reino de Dios, ya iniciado en la Tierra. 

 

 

¿Por qué llamamos a la Iglesia esposa de Cristo? 

Llamamos a la Iglesia esposa de Cristo porque el mismo Señor se definió a sí mismo como "el esposo" (Mc 2, 19), que ama a la Iglesia uniéndola a sí con una Alianza eterna. Cristo se ha entregado por ella para purificarla con su sangre, "santificarla" (Ef 5, 26) y hacerla Madre fecunda de todos los hijos de Dios. Mientras el término "cuerpo" manifiesta la unidad de la "cabeza" con los miembros, el término "esposa" acentúa la distinción de ambos en la relación personal. 

 

 

¿Por qué la Iglesia es llamada templo del Espíritu Santo? 

La Iglesia es llamada templo del Espíritu Santo porque el Espíritu vive en el cuerpo que es la Iglesia: en su Cabeza y en sus miembros; Él además edifica la Iglesia en la caridad con la Palabra de Dios, los sacramentos, las virtudes y los carismas" (Compendio, 147-154; 158-159). 

 

 

¿Cuáles son los atributos que caracterizan a la Iglesia?

- La Iglesia es:

· una, "porque tiene como origen y modelo la unidad de un solo Dios en la Trinidad de las Personas; como fundador y cabeza a Jesucristo, que restablece la unidad de todos los pueblos en un solo cuerpo; como alma al Espíritu Santo que une a todos los fieles en la comunión en Cristo. La Iglesia tiene una sola fe, una sola vida sacramental, una única sucesión apostólica, una común esperanza y la misma caridad" (Compendio, 161); 

· santa, "porque Dios santísimo es su autor; Cristo se ha entregado a sí mismo por ella, para santificarla y hacerla santificante; el Espíritu Santo la vivifica con la caridad. En la Iglesia se encuentra la plenitud de los medios de salvación. La santidad es la vocación de cada uno de sus miembros y el fin de toda su actividad. Cuenta en su seno con la Virgen María e innumerables santos, como modelos e intercesores. La santidad de la Iglesia es la fuente de la santificación de sus hijos, los cuales, aquí en la tierra, se reconocen todos pecadores, siempre necesitados de conversión y de purificación" (Compendio, 165); 

· catolica, "es decir universal, en cuanto en ella Cristo está presente: "Allí donde está Cristo Jesús, está la Iglesia Católica" (San Ignacio de Antioquia). La Iglesia anuncia la totalidad y la integridad de la fe; lleva en sí y administra la plenitud de los medios de salvación; es enviada en misión a todos los pueblos, pertenecientes a cualquier tiempo o cultura" (Compendio, 166); 

· apostolica "por su origen, ya que fue construida "sobre el fundamento de los Apóstoles" (Ef 2, 20); por su enseñanza, que es la misma de los Apóstoles; por su estructura, en cuanto es instruida, santificada y gobernada, hasta la vuelta de Cristo, por los Apóstoles, gracias a sus sucesores, los obispos, en comunión con el sucesor de Pedro" (Compendio, 174). 

- "Estos cuatro atributos, inseparablemente unidos entre sí, indican rasgos esenciales de la Iglesia y de su misión. La Iglesia no los tiene por ella misma; es Cristo, quien, por el Espíritu Santo, da a la Iglesia el ser una, santa, católica y apostólica, y Él es también quien la llama a ejercitar cada una de estas cualidades. Sólo la fe puede reconocer que la Iglesia posee estas propiedades por su origen divino. Pero sus manifestaciones históricas son signos que hablan también con claridad a la razón humana" (CCC, 811- 812). "La Iglesia - recuerda el VATICANO I-, por razón de su sobresaliente santidad […], por su unidad católica y su invencible estabilidad, es un gran y perpetuo motivo de credibilidad y un testimonio irrefragable de su misión divino" (Dei Filius, 3). 

 

 

 

¿Por qué la Iglesia está siempre necesitada de purificación?

Porque está formada por pecadores. Todos los miembros de la Iglesia peregrina en la tierra, incluidos sus ministros, son pecadores, deben reconocerse como tales, acoger humildemente el perdón Divino y derrotar siempre más, en sí mismos y en los demás, el pecado. "Mientras Cristo, santo, inocente, inmaculado, no conoció el pecado, sino que vino sólo a expiar los pecados del pueblo, la Iglesia, recibiendo en su propio seno a los pecadores, santa al mismo tiempo que necesitada de purificación -simul sancta et semper purificanda- constante, busca sin cesar la penitencia y la renovación" (Lg, 8). 

 

 

¿Quién pertenece a la Iglesia Católica?

"Todos los hombres, de modos diversos, pertenecen o están ordenados a la unidad católica del Pueblo de Dios. Está plenamente incorporado a la Iglesia Católica quien, poseyendo el Espíritu de Cristo, se encuentra unido a la misma por los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos, del gobierno eclesiástico y de la comunión. Los bautizados que no realizan plenamente dicha unidad católica están en una cierta comunión, aunque imperfecta, con la Iglesia católica" (Compendio, 168). 

 

 

¿Por qué Cristo instituyó la Jerarquía eclesiástica? 

"Cristo instituyó la jerarquía eclesiástica con la misión de apacentar al Pueblo de Dios en su nombre, y para ello le dio autoridad. La jerarquía está formada por los ministros sagrados: obispos, presbíteros y diáconos" (Compendio, 179), a los cuales Cristo ha dado la misión de enseñar, santificar y gobernar. Ellos ejercitan tal misión como 'siervos de Cristo" (Rom 1,1), imitando Cristo mismo, "El cual, siendo de condición divina, no codició el ser igual a Dios; sino que se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo. Asumiendo semejanza humana y apareciendo en su porte como hombre, se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz" (Fil 2,6-8).

 

 

¿Qué significa la afirmación "fuera de la Iglesia no hay salvación"? 

"Significa que toda salvación viene de Cristo-Cabeza por medio de la Iglesia, que es su Cuerpo. Por lo tanto no pueden salvarse quienes, conociendo la Iglesia como fundada por Cristo y necesaria para la salvación, no entran y no perseveran en ella. Al mismo tiempo, gracias a Cristo y a su Iglesia, pueden alcanzar la salvación eterna todos aquellos que, sin culpa alguna, ignoran el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan sinceramente a Dios y, bajo el influjo de la gracia, se esfuerzan en cumplir su voluntad, conocida mediante el dictamen de la conciencia" (Compendio, 171). 

 

 

¿Por qué la Iglesia debe anunciar el Evangelio a todo el mundo? 

"Porque Cristo ha ordenado: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28, 19). Este mandato misionero del Señor tiene su fuente en el amor eterno de Dios, que ha enviado a su Hijo y a su Espíritu porque "quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad" (1 Tm 2, 4)" (Compendio, 172). 

El Primicerio
de la Basílica de San Carlos y San Ambrosio 
Monsignor Raffaello Martinelli





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