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La vida de oración

¿Es posible combinar la oración cristiana y la meditación oriental y de la metafísica?
Es rico el patrimonio del cristianismo en materia de oración y no podemos aceptar tan acríticamente esta especie de moda orientalista.


Por: Catholic.net | Fuente: www.homilia.org



Orar es buscar a Dios para encontrar a Dios. Y cuando se da ese encuentro con el Dios Vivo, se descubre el verdadero sentido de la oración. Esta se convierte en el momento más buscado, en la actividad más importante del día, pues nos encontramos con el Amor, el verdadero Amor que todos añoramos ... pero que a veces buscamos donde no está. Ese Amor es el Amor de Dios ... Sólo Dios puede colmarnos plenamente, pues El es la única y Verdadera Felicidad.

CUADRO COMPARATIVO

  ORACION CRISTIANA MEDITACION ORIENTAL
A quien se busca a Dios a uno mismo
Medios buscar a Dios abrirse a Dios técnicas - ejercitaciones
Fines entregarse a Dios fusión en la divinidad
Dios y persona dos entes separados meditante "parte" de dios
Centro Dios uno mismo (egocentrismo)
Cómo se ama con el Amor de Dios: buscando el bien de quien se ama con mi propio amor (egoísmo) buscando mi propio bien
Resultado Dios toma posesión del alma el alma se cree falsamente "divinizada"

C
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s
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u
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a

 

Dios va actuando en el alma con su Gracia, moldeándola de acuerdo a Su Voluntad: haciéndola semejante a El en formas de ser y actuar, en reacciones, en virtudes, en la manera de amar ... técnicas y ejercicios llevan a una supuesta "divinización"

Sin embargo, a pesar de estas diferencias, hay grupos, incluso dentro de la misma Iglesia, que han tratado de unir y combinar ciertas prácticas y creencias de las religiones orientales con las del cristianismo, aduciendo un mejoramiento espiritual y una mejor comprensión del verdadero Dios.



Entonces surge la pregunta: ¿Es posible combinar la oración cristiana y la “meditación” pagana (oriental y de la “metafísica”)?

El Papa Juan Pablo II, en su libro “Cruzando el umbral de la Esperanza” nos alertaba a los cristianos ante técnicas y métodos de meditación venidos del Extremo Oriente. Nos propone revisar el patrimonio del cristianismo en materia de oración y no aceptar tan acríticamente esta especie de moda orientalista.

Dice textualmente JPII en su libro: “No está por eso fuera de lugar alertar a aquellos cristianos que con entusiasmo se abren a ciertas propuestas provenientes de las tradiciones religiosas del Extremo Oriente en materia, por ejemplo, de técnicas y métodos de meditación y ascesis. En algunos ambientes se han convertido en una especie de moda que se acepta de manera más bien acrítica. Es necesario conocer primero el propio patrimonio espiritual y reflexionar sobre si es justo arrinconarlo tranquilamente”.

Y ¿cuál es ese patrimonio cristiano de oración del que nos hablaba el Papa? Es toda la tradición oracional de la Iglesia que comienza con los consejos del mismo Jesucristo acerca de la oración (cfr. Mc 6, 5-13), pasando por todos los maestros de oración del Cristianismo.

Recordando solamente algunos grandes místicos, pertenecientes a órdenes religiosas y además reconocidos como Santos de la Iglesia Católica, mencionaremos a Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y Santa Teresita del Niño Jesús, entre los Carmelitas Descalzos; San Benito, fundador de la Orden Benedictina; Santo Domingo de Guzmán y Santa Catalina de Siena, entre los Dominicos.



En nuestra época han habido maestros de oración seguidores de sus antecesores: Santa Isabel de la Trinidad y Fray Gabriel de Santa María Magdalena, entre los Carmelitas; San Columba Marmion, entre los Benedictinos; Reginald Garrigou-Lagrange, Antonio Royo Marín y Juan G. Arintero entre los Dominicos.

También los ha habido y los hay seglares, como el sastre polaco que introdujo al joven Karol Woityla, luego Juan Pablo II, al estudio de los místicos y a practicar él mismo la oración de contemplación al estilo carmelitano.





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