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Historia y tradiciones de San Segundo
Una antiquísima historia eclesiástica, en los albores de la presencia del cristianismo en España


Por: Francisco Manuel Martin Padial / Otros | Fuente: www.adurcal.com / catedralavila.vocces.com



Como todos los días 2 de mayo de cada año, el pueblo abulense honra la memoria de su santo Patrón, San Segundo, considerado por la piadosa tradición como el fundador de la primera comunidad cristiana de Ávila y el primero de sus obispos allá por el siglo I de nuestra Era cristiana.

San Segundo, unos de los Siete Varones Apostólicos, predicó la doctrina cristiana en las tierras abulenses en época romana siguiendo las enseñanzas recibidas del Apóstol Santiago; junto a ellos aparece representado en la ermita que lleva su nombre y cuya admiración nos sumerge de lleno en esta antiquísima historia eclesiástica, en los albores de la presencia del cristianismo en estas tierras castellanas:

San Segundo es uno de los nueve discípulos que el Apóstol Santiago el Mayor hizo en su venida a España.

Encontrábase Santiago desanimado por la falta de frutos que lograban sus predicaciones y estando descansando a orillas del río Ebro se le apareció la Virgen María sobre un pilar y le pidió que continuase con su predicación, que pronto recogería frutos, entre estos se encontraba Segundo. Santiago fundo en el lugar donde tuvo la aparición una iglesia. Dejo a cargo de la comunidad a Atanasio por obispo y a Teodoro por presbítero.

Marcho con Segundo y seis discípulos a Jerusalén. Encontró el martirio, por mandato del rey Herodes. Fue degollado el 25 de marzo del año 44 del nacimiento de Cristo y traído por sus siete discípulos desde el puerto de Jafa a Iria Flavia (Padrón en Galicia), llegando el 25 de Julio del mismo año, recibiendo sepultura.



En el año 65 encontramos a San Segundo y a sus seis compañeros en Roma donde reciben la dignidad de obispos y son enviados a España por San Pedro y San Pablo. Volvemos a tener noticias de San Segundo y sus acompañantes en el año 66 que los encontramos desembarcando en ABDERA (Adra en Almería) y dirigiéndose hacia ACCI (Guadix en Granada). Por ser entrados en días y de madura edad se sentaron a descansar antes de entrar a la ciudad, yendo dos de ellos a ACCI a por mantenimiento.

En la ciudad celebraban la fiesta en honor a Neci o Marte y la predicación de los santos obispos para sacarlos de la idolatría provoco la ira y la persecución de los accitanos que les siguieron hasta un sólido puente que pasaron San Segundo y sus acompañantes, pero cedió ante la muchedumbre que cayeron al río. El odio de los perseguidores se torno en respeto y admiración y una señora muy principal llamada Luparia, pidió ver a los santos y al poco tiempo recibió el bautismo y con ella muchos accitanos. Se formo una comunidad que quedo bajo la protección de San Torcuato.

A partir de este momento los otros santos tomaron cada uno su camino; San Indalecio el de URCI que unos dicen ser Orce (provincia de Granada) y otros ser Vera (provincia de Almería); San Eufrasio se fue a ILITURGI (Andújar en Jaén); San Hiscio o Esicio a CARCESA (población cercana a Cazorla en Jaén, hay quien cree que se trata de Tarifa en Cádiz); San Tesifon fue a BERGI (Berja en Almería); San Cecilio a ILIBERIS (Granada).

San SEGUNDO a ABULA (Posiblemente Ávila, aunque hay quien la identifica con Babila la actual Vilches en Jaén, también hay quien piensa que podría ser Abla en Almería. Mi hipótesis de trabajo es que podría tratarse de un lugar o comarca cercana a ABLATE mas conocido como Tablate, Abula podría ser el nombre anterior del lugar que posteriormente recibió el nombre árabe de "El Chite", como referencia a un núcleo mozárabe). En la esperanza de desvelar con claridad el lugar donde evangelizó San Segundo, a medida que tengamos más documentación, resumo concediendo el beneficio de la duda pero con el mayor de los respetos la obra de Don Antonio de Cianca natural de la ciudad de Ávila, que salía de la imprenta el año 1595 con el titulo de "Historia de la vida, invención, milagros y translación de S. Segundo, primero obispo de Ávila y recopilación de los obispos sucesores suyos, hasta D. Jerónimo Manrique de Lara, inquisidor general de España."

Siguiendo a Cianca podemos contar como estando en obras en 1519 la iglesia de San Segundo uno de los albañiles Francisco de Arroyo encontró un sepulcro con la inscripción en su tapa de "SANCTUS SECUNDUS". En el interior aparecieron "huesos enteros de cuerpo humano y allí con él unos polvos y cenizas que en ellos se echaban de ver ser el mismo cuerpo y en la cabeza un gran bulto que parecía haber sido mitra... y dentro del mismo vaso un cáliz con su patena de metal y un anillo de oro con una piedra en el engastada en zafiro". Francisco de Arroyo sano de una quebrancía, a este milagro atribuido a San Segundo le siguieron otros que fueron probados en proceso y de ellos dan fe los notarios, solo referiré algunos como la sanación de tullidos como Miguel Amo, dio el habla a Cristóbal de Molina de Iznatorafec (Jaén) y sano de palpitaciones de corazón al obispo de Ávila Don Geronimo Manrique de Lara cuando el médico le había desahuciado y había recibido la Extremaunción.



Don Geronimo para mayor gloria del Santo solicito al rey Felipe II el traslado de los restos de San Segundo a la catedral y de este modo dar cumplimiento al breve dictado por el papa León X (1513-21) con motivo del descubrimiento del sepulcro del Santo. Los actos de la traslación de San Segundo comenzaron el 9 de septiembre de 1594 con la apertura del sepulcro en la iglesia del Santo. El traslado se realizo el día 11 domingo en una solemne procesión con música de trompeta y atabales; los niños de la doctrina cristiana; cuarenta y ocho pendones de ciudades y villas; quince pendones de cofradías de la ciudad; cuarenta y ocho cruces en plata; veintisiete andas de escultura y talla de las advocaciones de las ocho parroquias de Ávila y reliquias; después otras andas con las vírgenes de San Martín y la del Rosario; mas de doscientos frailes con sus cirios de cera blanca; mas de cuatrocientos clérigos; el pendón del cabildo con los capellanes, racioneros y canónigos; justicia y regimiento de Ávila y caballeros de otras ciudades que partiendo de la catedral fueron a la iglesia de San Segundo. Esperaba el obispo en la calle, junto a la iglesia, en un altar realizado para la ocasión y sobre el que reposaba la caja con los restos del Santo. De aquí partieron hacia la catedral en procesión acompañados por los villancicos que cantaban los seises. Esa noche en la plaza del Mercado Chico se hizo una hermosa fiesta de fuegos artificiales, se encargaron a Vicencio Tabormina, consistieron en un carro triunfal mandado por la idolatría que se consumió por el fuego divino que trajo San Segundo, del carro salieron cientos de cohetes y al quemarse la bella idolatría, mostró su verdadero rostro endemoniado que se consumió por el fuego. Las fiestas se prolongaron hasta el domingo 18 de septiembre y junto a los oficios religiosos encontramos que se celebraron una corrida de toros, juegos de cañas, fuegos artificiales, y se represento en la catedral el auto encargada a Don Félix Lope de Vega sobre la vida y muerte del bienaventurado San Segundo.

Los restos del Santo quedaron en la catedral de Ávila en la capilla de su nombre, las cenizas en su antigua iglesia, se apartaron algunos huesos para reliquia en la catedral y se enviaron al rey Felipe II otros que se conservan en el Escorial y otros restos repartió el obispo entre los caballeros de Ávila. Posiblemente alguno de los repobladores que en 1571 pobló Chite trajo como devoción el patronazgo de San Segundo y de la Virgen del Rosario.

La tradición de las "tres gracias"

Tal como sus compañeros, San Segundo sufrió martirio y su cuerpo fue descubierto fortuitamente en el siglo XVI, dando lugar su memoria a la profunda devoción no sólo de los abulenses, sino de multitud de peregrinos que llegaban hasta Ávila para venerar sus reliquias, por lo que se hizo necesaria la construcción del Hospital de Peregrinos.

Según relatos diversos fue martirizado en el año 92 colgándole de la muralla de Ávila como reflejan algunas imágenes de su iconografía.

Por su festividad, la devoción de los abulenses aflora con multitud de muestras de veneración: misas, procesiones con la venerada imagen… pudiendo destacar una seña de identidad común y muy características de esta fiesta que ya se ha convertido en una entrañable costumbre inmemorial: la tradición de introducir el pañuelo en el sepulcro de San Segundo, en su ermita, y pedir “las tres gracias”, es decir, tres deseos al santo patrón. Pero, es necesario hacerlo según costumbre, ya que el pañuelo debe ser bien asido porque debido a la corriente de aire del interior de la sepultura, es fácil su extravío si no se agarra bien.

Durante toda la jornada, cientos de devotos dan cumplimiento a esta tradición bajo el soberbio sepulcro cincelado en alabastro por Juan de Juni en el siglo XVI y patrocinado por doña María de Mendoza, honrando de este modo la memoria del Santo Patrón abulense que, durante todo el año, recibe a sus devotos en la magnífica capilla dedicada a su culto desde el siglo XVII en el primer templo de la ciudad: la Catedral de Ávila.

 





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