Menu


La decisión de la "moderna" Suprema Corte: más política que jurídica
Análisis de la resolución de a Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) del 28 de agosto de 2008– que despenaliza el aborto en el Distrito Federal


Por: Raúl Espinoza Aguilera | Fuente: YO influyo.com



La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió oficialmente –el 28 de agosto de 2008– que la despenalización del aborto en el Distrito Federal es Constitucional. De los 11 Ministros, ocho dieron este fallo, y hubo tres Ministros que defendieron valiente y claramente la vida humana. Ellos fueron Sergio Aguirre Anguiano, Mariano Azuela y Guillermo Ortiz Mayagoitia.

El proyecto de sentencia fue presentado por el Ministro Sergio Aguirre Anguiano, y en ella afirmó: “La vida humana se constituye en el derecho por excelencia. Es el supuesto ontológico sin el cual no tendrían existencia posible el resto de los derechos. El derecho a la vida, reconocido en la Constitución, queda protegido desde el momento de la concepción”.

Sostuvo que la reforma contraviene el artículo Cuarto de la Constitución Federal, que establece: “El derecho a la protección de la salud debe alcanzar, por igual, desde el momento de la gestación, tanto a la futura madre como al hijo”, en el entendido de que esa protección que se otorga a la mujer en el momento del embarazo, también toma en cuenta al niño no nacido.

Por lo tanto, los preceptos del Código Penal del Distrito Federal que sancionan la interrupción del embarazo antes de las doce semanas, dejan desprotegida la vida del concebido desde el momento de la concepción hasta el cumplimiento de ese lapso. Los asambleístas han dado preponderancia a un supuesto “derecho” de la mujer sobre el del feto.

Aclaró un argumento que utilizan con frecuencia algunos grupos feministas: “No es posible derivar del derecho de procreación de la mujer el de la libre autodeterminación de su cuerpo, con el fin de anular el derecho fundamental a la vida del producto de la concepción”.

El Ministro expuso que esta ley contraviene el derecho a la vida, la vida antes del nacimiento, y aquella desde la concepción, derechos que están consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, así como en el artículo 133 de nuestra Constitución.

Además, viola el derecho del producto a la protección durante el proceso de la gestación, el cual se encuentra estipulado en los artículos 4 y 123 de la Carta Magna, los cuales no sólo buscan el bienestar de la mujer, sino también del feto.

De igual forma, el Ministro Aguirre Anguiano enfatizó que “la protección que la Constitución dispensa al proceso de gestación, implica para el Estado la obligación de abstenerse de interrumpir o de obstaculizar el proceso natural de gestación, y la de establecer un sistema legal para la defensa de este proceso”.

También sostuvo este Ministro que el derecho a la maternidad está limitado por el derecho a la paternidad, y son derechos que deben respetarse recíprocamente al momento de pretender interrumpir el embarazo. Sobre este particular escribía la periodista Mabel Salinas: “El derecho a la procreación es una decisión de pareja, sin embargo, con las reformas al Código Penal del DF, se hace a un lado al varón”.

Estas reformas –defiende Aguirre Anguiano– atentan contra el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de edad del niño en gestación (Artículo Primero Constitucional). Argumentó que también “violan el derecho a la vida humana al definir el tipo general de aborto y su penalidad, pues desatienden la configuración que del mismo modo deriva de la Constitución, conforme a la cual su protección se inicia con la concepción y no está sujeta a restricción o limitación alguna, ya que dejan sin protección a la vida del producto de la concepción desde la fecundación hasta el término de la décimo segunda semana de embarazo”.

Por su parte, el Ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia afirmó que
“la interrupción del embarazo se traduce en discriminación hacia el embrión y en la supresión de sus derechos fundamentales”.

El Ministro Mariano Azuela sostuvo que “la realidad no es simplemente recurrir a un vago concepto de ‘producto de la concepción’, sino que hay que visualizar qué es el producto de la concepción, y a mí estos dictámenes me han mostrado lo que pienso que es uno, quizá el mayor, drama que un ser concebido pueda tener: que sea su propia madre la que quiere desvincularse y separarse de él”.

Lamentablemente, algunas de las argumentaciones del resto de los Ministros de la Suprema Corte cayeron en visiones reduccionistas de la existencia humana como si se tratase de un “simple objeto” que se puede desechar cuando se desee, a conveniencia del más fuerte sobre el más débil e indefenso. Es innegable que algunos Ministros tomaron una decisión más bien política e ideológica que apegada a la verdad –jurídica y biomédica– y al espíritu de la Constitución.

Son de sobra conocidas las presiones que han ejercido ciertos organismos internacionales y ONG’s para que en la Ciudad de México se despenalizara el aborto, como punta de lanza para que se legalice también en otros estados de la república.

Esta corriente llamada la “cultura de la muerte”, que busca que en los países del orbe se aprueben no sólo el aborto, sino también la eutanasia, la experimentación con embriones humanos, la destrucción de los valores y la unidad familiar, se presenta como la moderna ideología del siglo XXI.

Sin duda, son semejantes a las ideologías que sacudieron a naciones enteras durante el siglo pasado, como el nazismo y el comunismo. El nacionalsocialismo, por ejemplo, sostuvo la superioridad de la raza aria y su “derecho” a imponerse por medio de la fuerza sobre los demás pueblos, así como su justificación de aniquilar a razas que ellos consideraban inferiores, como la raza judía.

Una ideología que se opone a la dignidad humana

¿Cómo lograron los nazis persuadir a millones de alemanes de su aberrante ideología, incluso en personas con formación intelectual, como científicos y profesionistas? La respuesta es que, como toda ideología que se opone a la dignidad humana, el nazismo tenía un cuerpo de pensamiento cerrado, que partía de una serie de conceptos equivocados y, con esos postulados básicos, se llegaba a conclusiones “lógicas”.

Su líder, Adolfo Hitler, preparó el terreno paulatinamente. Manipuló el lenguaje a través de su jefe de propaganda, Joseph Goebbels, se recurrió a la mentira y al engaño de forma sistemática. Se adoctrinó al pueblo a través de los medios de comunicación, cursos, conferencias, exaltados discursos y grandes manifestaciones en estadios, etc.

Innumerables muchedumbres cayeron seducidas bajo esta falacia, y pronto se decidieron a entregar sus vidas por “el bien de la raza aria”. El infausto resultado fueron los millones de muertos durante la Segunda Guerra Mundial y el holocausto de más de seis millones de judíos.

En la cultura actual que se autodenomina como “moderna” y “políticamente correcta”, se desprecia la verdad porque –según ellos– todo es relativo. El hombre –afirman– tiene una autonomía absoluta y total libertad, sin importar que para ello acuda al libertinaje. Algunas democracias han sucumbido al relativismo jurídico y cultural, y esto envenena al Estado de Derecho porque no garantiza el bien común.

Estas “modernas” democracias amenazan con un nuevo sistema totalitario y dictatorial porque no garantizan el respeto a los derechos ni a la dignidad de la persona humana. Hablan mucho de “tolerancia”, pero imponen con la violencia e injusticia “sus razones”.

Pero –como afirma el jurista y pensador Jorge Scala– “todas las ideologías radicales y fundamentalistas tienen sus días contados. Esta ‘cultura de la muerte’ pasará como un periodo funesto en la historia de la humanidad, como lo fueron el nazismo y el comunismo marxista-leninista del siglo pasado”.

Dice el proverbio que “A grandes males, grandes bienes”. Con el tema del aborto en México, se ha perdido una batalla pero no la guerra, porque al final se acabará imponiendo la verdad. Todos hemos sido testigos de un despertar ciudadano en México en defensa de la vida, de la seguridad, de los derechos humanos, y en contra de la corrupción y la impunidad.

Las ponencias que diversos especialistas presentaron en defensa de la vida humana ante la Suprema Corte de Justicia fueron de gran altura académica y tuvieron un considerable impacto en la opinión pública.

Está naciendo en nuestro país un movimiento ciudadano libre, plural, de apertura y diálogo, que busca sumar voluntades, anhelos y esperanzas entre personas de todas las edades y condiciones sociales y esto, sin duda, marca un hito en la historia de nuestro país.

Este movimiento pacífico apenas está comenzando. A su debido tiempo, veremos la fuerza transformadora de los cambios por conseguir ese resultado final de la unión solidaria y la concordia, que respete el bien común y los valores trascendentes de la persona humana.

Preguntas o comentarios

Si te interesa ver un resumen de 6 minutos sobre los principales argumentos presentados ante la SCJN
click aqui.

Si te interesa ver el video sobre 12 semanas en el vientre materno y el aborto
click aqui.





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |