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Muéstranos al Padre, dinámica
Retiro La mirada de la misericordia


Por: P. Manolo Pérez |



La alegría de Dios no es porque se hayan solucionado todos los problemas, sino porque uno de sus hijos, tú, has vuelto. Es la alegría de Dios, no la que te ofrece el mundo. Es la alegría de verte volver a casa, siendo hijo, en medio de toda la destrucción, desolación y angustia de la realidad social. Es una alegría íntima...”Hay más alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión…” (Lc 15, 10).

    El cuadro de Rembrandt sólo muestra un momento puntual de toda la historia que narra Jesús. ¿Qué harán ellos..? ¿Y tú..?

El padre del hijo perdido se entrega totalmente a la alegría que le da que haya vuelto. También tú puedes ser expresión de las manos con que el Padre Dios te abraza, ha-biendo “recibido gratis” puedes “dar gratis”. Como El puedes consolar, amonestar, y animar sin miedo a ser rechazado y sin necesidad de afirmación de tí mismo. Puedes sufrir incomprensión sin tener deseos de venganza y recibir alabanzas sin utilizarlas como prueba de tu bondad. Como El, eres libre para dar y libre para recibir, libre inclu-so para entregarte muriendo a tí mismo, al tiempo que das vida, porque el amor que se te da es más fuerte que toda muerte. 

    ¿Estás acostumbrado a alegrarte de las cosas pequeñas, de la gente que está a tu alrededor?

    ¿Estás más proclive a recibir malas noticias, problemas, acostumbrado a vivir con la tristeza?



    ¿Estás sensibilizado para ver la alegría y tus oídos a escuchar la dicha de vivir la fe en el amor de Dios? 

Aunque todo el mundo no se haya convertido aún, que no haya llegado la paz a todas partes, que no se ha acabado la tristeza, ¿puedes celebrar cada pequeño indicio que te dice que el Reino está muy cerca? Implica elegir la luz a las tinieblas.

    ¿Ves gente que regresa y vuelve a regresar a la casa del Padre?

    ¿Oyes voces que rezan?

    ¿Observas momentos de perdón?



    ¿Eres testigo de signos de esperanza?

    ¿Cuáles son tus reacciones? ¿Alimenta tu confianza en que el Padre actúa por la acción de su espíritu?

La recompensa por elegir la alegría, es la propia alegría; no niega la tristeza sino que la transforma en tierra fértil para cultivar más alegría. Dios no se maneja con estadísticas, le alcanza con un hijo que retorna.

    ¿Estás tentado por la tristeza, la melancolía, el mal humor, los pensamientos sombríos, las especulaciones y las oleadas de depresión? 

   ¿Qué puede opacar tu alegría de estar en la casa del Padre, viviendo la libertad interior de ser hijo de Dios?    
Hay quienes buscan la oscuridad: llaman a la confianza: ingenuidad, a la atención: romanticismo, al perdón: sentimentalismo, sonríen con desprecio ante el entusiasmo, ridiculizan el fervor espiritual. Se consideran realistas porque no se dejan engañar por emociones.

    ¿Has elegido vivir la alegría de Dios, reconociendo la oscuridad, y optando por no vivir dentro de ella?

    ¿Crees que la luz que brilla en la oscuridad puede dar más esperanza que la oscuridad, y que un poco de luz puede disipar mucha oscuridad?

    ¿Conoces personas que curan heridas unas a otras, que se perdonan las ofen-sas, que comparten lo que tienen, que fomentan el espíritu de comunidad, que celebran los dones que han recibido..., que viven “en casa”? ¿A qué te consi-deras invitado?    


Referencias bíblicas:  el rostro del Padre


- El Señor es bueno y misericordioso: Sal 103; Rm 9,19-24.

- Dios no ha enviado a su Hijo para condenar el mundo: Jn 3, 16-21; Ef 2. 1-10.

- Dios ha amado tanto el mundo...: Is 49,14-26; Jn 10,7-16.

- Ninguno puede venir a mí si el Padre no lo atrae: Jer 31,20. 31-34; Jn 15, 12-17. 

- Te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra: Lc 10, 21-24; Lc 15.1-10.

- Vuestro gozo sea completo: Jn 15, 9-11; Mt 22, 2-14.
 
- Los trabajadores de la viña: Mt 20, 1-16.

 

Las manos del Padre 


- Puedes recordar algunos momentos o acontecimientos de tu vida en que fuiste guiado y protegido por las manos de Dios y dejar brotar en ti la oración... 

- Es el Señor quien nos protege porque nos ama: Salmos 130 y 23;

- El Señor es fiel a su amor como una madre Os 11, 1-9; 

- Jesús ora por nosotros pidiéndole al Padre su protección amorosa Jn 17, 9-25,

- Oración de Pablo para que conozcamos el amor del Padre Ef 3, 14-19,

- Las manos de Jesús son sacramentos del amor y de la compasión del Padre. 


Te pueden ayudar algunos textos evangélicos: 

-    Jesús cura: Mc 1,40-45; Mc 8, 22-26; Mc 7, 31-37; 
                          Mt 8, 5-17;  Lc 13,10-17; Mc 9,14-29;                      
-    Jesús resucita: Mc 5, 21- 43; 

-    Jesús bendice: Mc 10,13-16; 

-    Jesús protege: Jn 10,27-30.


Las palabras de Santa Teresa de Ávila 
te pueden ayudar a rezar y comprometerte:

"Cristo no tiene otro cuerpo sobre la tierra que el nuestro,  
otras manos que las nuestras, otros pies que los nuestros.
Tus ojos son aquellos a través de los cuales 
se derrama la compasión de Cristo por el mundo.
Tus pies son con los que El recorre haciendo el bien.
Y tuyas son las manos con las que El debe bendecir todavía."
(Sta. Teresa de Ávila)

padrem.perez@gmail.com

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