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La IPPF elude leyes en todo el mundo
La empresa Planned Parenthood no respeta las leyes internacionales respecto del aborto


Fuente: https://c-fam.org/



Por más de dos décadas, la ONU ha mantenido un término medio: el aborto no es un derecho humano, pero, donde es legal, debe ser seguro (al menos, para la madre). Durante mucho tiempo, Planned Parenthood ha luchado por minar la protección jurídica del niño por nacer, pero acontecimientos recientes revelan que el proveedor mundial de aborto tiene poca consideración por la ley, aun siendo que recibe la mayor parte de sus fondos de subvenciones gubernamentales.

Una serie de vídeos de cámaras ocultas de la organización Center for Medical Progress muestran a personal de alto nivel de Planned Parenthood en los Estados Unidos regateando por precios más altos para cerebros, pulmones y riñones de bebés abortados a ser usados en investigaciones médicas. Un vídeo muestra a la Directora Principal de Servicios Médicos hablando sobre el aborto por nacimiento parcial, del cual dice: «no es un término médico, no existe en realidad». Pero es un término jurídico, y ella se refiere a la prohibición legal de la práctica como «una ley, y las leyes están sujetas a interpretación».

Ahora, los legisladores de Estados Unidos y Europa debaten el mérito de retirar la financiación gubernamental a Planned Parenthood, y sus partidarios intentan minimizar la importancia del aborto entre los servicios que ofrece. Pero Tewodros Melesse, Director General de la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF, por sus siglas en inglés), con sede en Londres, asume una postura más desafiante. La semana pasada publicó un artículo en el periódico The Huffington Post, en el que defiende el aborto y la misión de ofrecerlo que tiene la IPPF, sin importar la ley.

Melesse sostiene: «Si se niega [a las mujeres] que no quieren continuar con un embarazo su derecho a abortar a través de medios seguros y legales, buscarán un aborto riesgoso». Sin embargo, no existe una ley o derecho internacional al aborto que suplante los estatutos nacionales.

Melesse además asume que las leyes que protegen a los niños en gestación no disuaden a las mujeres de conseguir un aborto. El enfoque de la IPPF para «contextos en los que el aborto se encuentra sumamente restringido» es la «reducción de daños», que él resume como «garantizar que las mujeres tengan información, recursos y apoyo para poner fin a un embarazo no deseado de forma segura» brindando «información precisa e integral sobre sus opciones, de modo que puedan hacer una elección completamente informada».



La IPPF no está trabajando sola: en los últimos años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado múltiples notas orientativas con el objeto de «desmedicalizar» el aborto ampliando el grupo de proveedores para incluir a enfermeros y parteros y, potencialmente, a las propias madres. Las agrupaciones proabortistas ejercieron presión sobre la OMS con éxito para que incluyera el misoprostol (que puede inducir el aborto) en su «lista de medicamentos esenciales» a fin de garantizar su fácil disponibilidad en todas las comunidades.

Lo que tienen en común la IPPF y la OMS, junto con el lobby abortista, es que reciben subvenciones de gobiernos acaudalados (los mismos que hicieron una campaña infructuosa para crear un derecho humano al aborto dentro de la ONU y otras instituciones internacionales). El 72% de los fondos de la IPPF proviene de subvenciones gubernamentales (particularmente de países nórdicos y otros europeos) según su informe financiero de 2014. La última directriz de la OMS sobre la ampliación de la gama de proveedores de aborto asimismo recibió apoyo del gobierno de Noruega.

A diferencia de la OMS, la IPPF no recibe su mandato de los países donantes; más bien, ha encontrado naciones ricas dispuestas a promover su agenda preexistente. Pero según revelan declaraciones recientes de funcionarios de Planned Parenthood, el acuerdo mutuo internacional pensado para permitir a los países provida proteger a sus niños por nacer se ve amenazado por una organización, financiada por gobiernos proabortistas, que se considera por encima de la ley. 

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

Fuente: https://c-fam.org/friday_fax/planned-parenthood-elude-leyes-en-todo-el-mundo/.




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