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La OMS busca aumentar el número decreciente de abortistas
La Organización Mundial de la Salud se queja de falta de capacitación


Por: Rebecca Oas, Ph.D | Fuente: https://c-fam.org/



(NUEVA YORK - C-FAM)  En un documento publicado recientemente, la Organización Mundial de la Salud se queja de que hay una grave escasez de proveedores de aborto capacitados, particularmente en el mundo en desarrollo, y urge que se relajen los estándares médicos para permitir que trabajadores sanitarios de nivel inferior realicen abortos y que se limite su posibilidad de manifestar objeciones de conciencia. 

La directriz, que fue redactada con apoyo del gobierno noruego, parte de recomendaciones previas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la provisión del aborto, que hacen hincapié en la ampliación del acceso a expensas de conservar niveles altos de atención. Además de permitir que personal no médico, como enfermeros y parteros, practique abortos en el primer trimestre mediante intervenciones quirúrgicas o fármacos, la OMS promueve el aborto inducido por las propias mujeres, sin la supervisión de un médico. «Tales abordajes pueden potenciar a las mujeres» y permiten que se «optimicen recursos disponibles del personal sanitario y se compartan tareas», sostiene.

Según la directriz, hay una carencia de trabajadores sanitarios en su conjunto y se proyecta un déficit de 12,9 millones para el año 2035. Esta escasez es mayor en regiones pobres, que dan parte del mayor índice de muertes como consecuencia de abortos «riesgosos» realizados por proveedores sin capacitación (y, a menudo, ilegales). Más aun, muchos médicos y otros trabajadores sanitarios se niegan a practicar abortos por una cuestión de conciencia.

En un anexo en línea, la OMS esboza algunos de los reparos: objeciones religiosas o morales, inquietud de trabajadores de Nepal por el aborto selectivo en función del sexo y una tendencia entre los proveedores de Bangladesh de volverse «más reacios luego, en sus carreras, a medida que comienzan a considerar la “vida después de la muerte”». Los proveedores de asistencia sanitaria también manifestaron incomodidad con los abortos en el segundo trimestre debido a «la carga emocional de ocuparse del feto».

En respuesta, la directriz ofrece solo lo siguiente: «La objeción de conciencia, donde esté permitida, debe ser regulada».



La OMS recomienda que se asigne a personal no médico capacitado la provisión de abortos en el primer trimestre de embarazo mediante píldoras o aspiración endouterina, aunque recomienda que los abortos en fase más avanzada solo sean realizados por médicos, con posible extensión a auxiliares clínicos y auxiliares clínicos avanzados, en espera de investigación adicional. 

«[L]os beneficios potenciales superan los posibles daños», sostiene la directriz, «y la alternativa tiene el potencial de disminuir las inequidades en el acceso».

La OMS esquiva el asunto de las restricciones jurídicas argumentando que en la mayoría de los países el aborto es legal al menos para salvar la vida de la madre, algo muy poco frecuente desde el punto de vista estadístico. La OMS contempla esta excepción como un punto de acceso, y «por lo tanto, la posibilidad de mejorar el acceso al aborto seguro […] extendiendo las funciones del trabajador de la salud existe en la mayoría de los contextos».

Especialistas han descubierto que la mejora de la salud materna y la reducción de la mortalidad materna no requieren ni expandir del sustento jurídico del aborto ni reclutar un grupo más amplio de abortistas para competir con el mercado ilegal. Un estudio revolucionario de Chile demuestra que un país con fuertes leyes provida puede convertirse en líder mundial en salud materna mejorando su infraestructura sanitaria, garantizando que se disponga de personal médico suficiente y mejorando los logros educativos de las mujeres.

La directriz de la OMS no solo pone en peligro a las mujeres al bajar los niveles médicos, sino que también amenaza el derecho de conciencia de enfermeros, parteros y demás proveedores de servicios sanitarios que no son médicos.



Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

Rebeca Oas escribe para C-Fam (Centro para la Familia y los Derechos Humanos). Este artículo apareció por primera vez en Friday . C-Fam es un instituto de investigación con sede en DC Nueva York y Washington (http://www.c-fam.org/ ). Este artículo aparece con permiso.

Fuente:aquí

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