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Las alertas del Bullying
Los síntomas que reflejan la presencia de un posible caso de maltrato entre compañeros, deben ser detectados cuanto antes, tanto por las personas del ámbito familiar como escolar


Por: Ragu Amar | Fuente: clubmadres.com



Los síntomas que reflejan la presencia de un posible caso de maltrato entre compañeros, deben ser detectados cuanto antes, tanto por las personas del ámbito familiar como escolar. En muchas ocasiones se detectan demasiado tarde y otras cuando ya llega la enfermedad grave o el suicidio; y a veces no se detectan por descuido o negligencia. Tenemos que estar alerta y no bajar la guardia: ni en casa, ni en el colegio. A jóvenes, ya casi adolescentes, también les puede suceder y pueden ser más traumáticos y menos detectables por el entorno. En todos los casos de acoso los amigos y compañeros pueden darnos: pistas, indicios, circunstancias, sucedidos, reacciones.. Estos síntomas pueden ser manifestados principalmente:

•     Por las víctimas del acoso escolar. •        Por los agresores. •  Por observadores ajenos. •       Por compañeros que lo presencian. •       Por compañeros cercanos o amigos.

¿Cómo saber si mi hijo es víctima de acoso escolar? Existen algunos indicadores, observables desde el ámbito familiar o escolar. Indicadores sospechosos de que un niño o adolescente está siendo objeto de acoso escolar, aquí tenemos algunos:

•   La presencia de lesiones físicas:  Golpes, hematomas o rasguños… La víctima suele justificarlos por miedo.

• La pérdida o rotura de sus pertenencias escolares o personales.



• Cambios en el comportamiento y en el humor muy acusado.   Es un indicio importante. Comprobar sucesos.

•  Muestras de: Tristeza, llanto, apatía, irritabilidad o síntomas de depresión. o  Indicios a estudiar y vigilar. Psicólogo.

•  Se muestra extraño y huidizo.

•    Está distraído, absorto en sus pensamientos, asustadizo…       Interesarse por el comportamiento.

•       No acude a excursiones, visitas, fiestas o competiciones promovidas por el colegio.     Comprobar los porqués.  Preguntar a sus amigos lo que sucede.



•  No quiere salir con amigos o compañeros.  ¿Qué pasa? Investigar.

•  Disminuye su rendimiento escolar, bajan sus calificaciones.    Acudir al tutor/a

•  Cuando va al colegio, solicita ir acompañado a la entrada y salida; o sale de casa con el tiempo justo.

•  Síntomas psicosomáticos como consecuencia del miedo y nerviosismo que siente antes de ir al colegio: Vómitos, dolores de cabeza, de estómago, micción nocturna, tics nerviosos… Un síntoma claro para ir al Orientador.

• No habla del colegio.

• No quiere ir al colegio, exponiendo diversas excusas y simulando estar enfermo o intentando exagerar sus dolencias. o Preguntar al tutor y pedir consejo.

• Falta al colegio; pasando el tiempo no se sabe dónde, lo cual ya en sí mismo es bastante peligroso; y cuando se le pregunta por el motivo o el lugar en el que pasó ese tiempo da explicaciones poco convincentes. o Si falta al colegio se debe analizar el porqué

• Aparecen pesadillas, terrores nocturnos, sensación de amenaza, cambios en el sueño o en el apetito. o   Se debe de ir al psicólogo u Orientador escolar

• Dificultad de atención, y de concentración, pérdida de memoria, distorsión del razonamiento. Consultar especialista: Neurólogo...

• Ansiedad, depresión, frustración, agotamiento emocional…  Ir al psicólogo.

• Aislamiento, falta de implicación, inhibición, agresividad, rutinas obsesivas, trastornos gastrointestinales, llanto.  Ante esto: Prestar máxima atención al desarrollo de los sucesos.

•  Auto-desprecio, falta de confianza en sí mismo. En este caso: Comprobar a que se debe esta falta de autoestima.

• Insatisfacción, infelicidad, riesgo de desarrollo desequilibrado. No abandonar nunca la tarea si existen síntomas:

• Siempre en alerta, ocupados en estudiar los diversos porqués.

• Lo oculto de estas acciones de acoso hacen que no haya muestras claras; tenemos que ahondar y buscar especialistas, si el caso lo requiere.

• Siempre adelantarse a los sucesos es mejor que quedarse dormidos y que pueda llegar o llegue lo irremediable.

• Siempre mejor prevenir, pero sin ponerse nerviosos. En resumen: Hacer las gestiones pertinentes, sin traumas pero con decisión y por supuesto buscando siempre el bien del joven o niño, el del colegio y el de la familia. La fe, si la tenemos, y la confianza en Dios, puede ser de gran ayuda.





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