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No vas solo cargando tu cruz
La mano de Cristo que hoy te sostuvo, te sostendrá mañana y hasta el último día de tu vida.


Por: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net



 

La cruz te asusta; su simple nombre de una sola sílaba te abruma; pero es porque has luchado muchos años con una gran cruz fantasma de tu imaginación; una cruz sin Cristo, la cruz enorme de toda una vida: una cruz que no era la que Dios cargaba amorosamente sobre tus hombros.

La verdadera cruz es la de Cristo, la que Él te regala y la que te ayuda a llevar volviéndose tu Cirineo, una cruz de un día, porque Él dijo: “Bástale a cada día su afán.”

¿Has podido llevar la cruz de este día? Sí has podido. Así podrás llevar la de mañana y la de pasado mañana; la mano que hoy te sostuvo te sostendrá mañana y hasta el último día, que también será un solo día.

No te hagas el gigante del Calvario, lleva la cruz que te dan, no la que tú te fabricas; llévala con amor, con mucho amor, y pesará menos: cuanto más amor, menos peso; y mira a la cima del Calvario: De ese Árbol bendito penden los frutos que más anhelas: la santidad, la salvación de innumerables almas, el cielo eterno.

Toma esa cruz con más amor; mira al que va delante, y ya no vuelvas la mirada atrás; pero, si miras, verás que detrás de ti, cayendo y levantándose, luchando duramente, amorosamente por seguir en pie, vienen miles de hermanos tuyos con su cruz a cuestas.






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