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La Diócesis de Christchurch, Nueva Zelanda, celebra dos años de adoración perpetua
Un proyecto que ha demostrado el compromiso de amor de los fieles locales y abundantes frutos espirituales


Por: Con información de NZ Catholic | Fuente: es.gaudiumpress.org



La Diócesis de Christchurch, Nueva Zelanda, completó dos años del establecimiento de la adoración perpetua, proyecto que tomó dos años de trabajo para poder ser iniciado pero que ha demostrado el compromiso de amor de los fieles locales y abundantes frutos espirituales. Según relató el Obispo de Christchurch, Mons. Barry Jones, la idea de comenzar la adoración perpetua se inspiró en la publicación de la Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis de Benedicto XVI. "Está en la mente de la Iglesia, esto es lo que me movió", describió el prelado a NZ Catholic. "Creo que está en el camino correcto".

Para hacer realidad concreta la inspiración del prelado, un comité elaboró un listado de propuestas de ubicación en 2012. Entre las opcionadas, una capilla adjunta al templo de Bishopdale fue seleccionada por una serie de características de apoyo. La capilla cuenta con calefacción, teléfono, listados de emergencia y extinguidor, lo cual ofrece seguridad frente a imprevistos que puedan enfrentar los adoradores.

Matt O'Connell, coordinador de la Diócesis en la recuperación del terremoto, asumió la tarea de organizar la adoración. "Había mucho trabajo para promoverla, tener la capilla lista y las personas registradas", recordó. La meta se cumplió para el 30 de junio de 2013, fecha en que Mons. Jones inauguró la adoración perpetua en una solemne Eucaristía en la parroquia de San Gregorio en Bishopdale.

Testimonio de devoción y compromiso

Actualmente la capilla de adoración cuenta con un registro de 320 adoradores, a quienes se suman los fieles que visitan la capilla espontáneamente, con algunas personas registradas para suplir momentos en que no haya adoradores. La experiencia generó otras iniciativas de gran fruto, como la adoración de 40 horas en una escuela católica, en la cual participaron unos 600 estudiantes con turnos individuales de oración.



Los fieles que acuden a la adoración tiene la posibilidad de dejar sus intenciones personales registradas y depositarlas en una caja. Estas necesidades son puestas como intención de una Eucaristía semanal celebrada por Mons. Jones en la capilla. "La constancia de la gente es sorprendente", celebró el Obispo. Las personas se han registrado y vienen haya lluvia, sol o trueno. Veo las personas llegar todo el día y toda la noche. Es admirable".

O'Connell destacó el gran significado que la adoración tiene para su vida. "La adoración para mí ha sido un tiempo de acercarme a Nuestro Señor en una forma diferente a cualquier otra cosa que haya experimentado", relató. "Ha sido directo, intenso y muy personal, al punto de encontrar frecuentemente que los otros adoradores me han pasado desapercibidos. Jesús me dice: 'Aquí es donde te quiero tener'. No puedo explicarlo de otra manera".


 







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