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El fenómeno de San Judas
La devoción a San Judas Tadeo siempre debe de tener un fundamento sólido en Jesucristo, para evitar muchas malas interpretaciones


Por: Ernesto Mejía Mejía, cmf | Fuente: www.vidapastoral.com



Un análisis cultural para una pastoral efectiva

Poco sabemos de San Judas Tadeo, como de otros apóstoles. Los evangelios son relatos de la vida de Jesucristo y los demás personajes, incluida la Virgen María, son secundarios.

En cualquier devoción de la Iglesia católica siempre nos preguntamos por los fundamentos o los orígenes de la misma. Para nuestro caso, en un primer momento, precisaremos algunos aspectos sobre: ¿Quién es San Judas Tadeo?

Un poco sobre su persona
La Santa Iglesia Católica dedica el día 28 de octubre para recordar el martirio de los santos apóstoles San Judas Tadeo y San Simón, a partir del hecho ocurrido en el año 78, cuando dieron su vida por nuestro Señor Jesucristo.

También, el dato fehaciente al cual recurrimos es aquel que nos narran las Sagradas Escrituras en el contexto de Jesucristo cuando elige a sus doce discípulos: “El primero Simón, apodado Pedro, y Andrés su hermano, Jacobo de Zebedeo y su hermano Juan, Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el recaudador, Jacobo de Alfeo y Tadeo, Simón el zelota y Judas el traidor” (Mt 10, 2-4).

En la tradición de la Iglesia es mencionado como familiar cercano a Jesucristo, el Hijo de Dios: “¿No se llama su madre María y sus hermanos Jacobo, José, simón y Judas?” (Mt 13, 55). Es apodado el Tadeo o el Lebeo, que significan el “muy amado”.

Ambos textos bíblicos nos hacen hincapié en que San Judas Tadeo es un personaje muy cercano a Jesucristo y por lo mismo continuador de su obra misionera, pues, todos los discípulos de Jesucristo según la Tradición de la Iglesia católica fueron los pilares de la misma a través de su gran testimonio, incluso, dando su propia vida por la causa del Evangelio.

La devoción a San Judas Tadeo
Por otra parte, también nos surge otro interrogante: ¿Cómo se fue consolidando la devoción a San Judas Tadeo en nuestro país?

La devoción a los santos ha sido un aspecto muy recurrente en todos los lugares católicos desde los inicios de la Iglesia, debido sobre todo a su papel de intermediarios. Ahora bien, en cuanto a San Judas Tadeo en México, algunas crónicas nos narran que un sacerdote Misionero Claretiano de origen español, había prestado su servicio evangelizador en los Estados Unidos, lugar donde la devoción a San Judas Tadeo estaba en gran auge (primera mitad del siglo XX). Y una vez que de ese país fue destinado a prestar su servicio misionero en México, llegó al Templo de San Hipólito y San Casiano, lugar donde él fue importante propagador de la devoción a San Judas Tadeo.

Aunado a lo anterior, podemos decir que esta devoción se fue gestando de manera primigenia en la ciudad de México hacia la década de 1950, tiempo aproximado en que la imagen de San Judas Tadeo fue entronizada en el Templo de San Hipólito y San Casiano (ubicado en dicha ciudad). Posteriormente, las crónicas indican que hacia el año de 1982, era tanto el auge de la devoción a San Judas Tadeo que la imagen de este santo, que se encontraba ubicada a mitad del templo (finales de la década de 1960), tuvo que ser traslada al altar principal.

Así pues, el Templo cuyo nombre oficial es de “San Hipólito y San Casiano” (ubicado muy cerca de la Alameda Central, de la mega-ciudad de México) fue el que albergó por vez primera la imagen de San Judas Tadeo y desde donde se fue gestando y expandiendo esta devoción a otros lugares del país. Entonces, dadas las relevantes obras de intercesión de San Judas Tadeo en la vida de muchas personas, este Templo de San Hipólito y San Casiano o como la gente le dice: “La Iglesia de San Juditas”, a  estas fechas es el epicentro religioso de esta devoción.

Una sana interpretación
Pero esta devoción a San Judas Tadeo siempre debe de tener un fundamento sólido en la persona de Jesucristo, en general para evitar muchas malas interpretaciones. Jesucristo a sus doce discípulos y entre ellos a San Judas Tadeo les dijo: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio…” (Mc 16, 15).  Lo cual, nos permite hablar con certeza de la persona de San Judas Tadeo como un discípulo elegido por el mismo Jesucristo y continuador de su mandato misionero.

Empero, es importante tener muy en claro que un santo es sólo un intercesor, y quien obra los milagros es Dios a través de él. Los santos no buscan permanecer siempre o ser reconocidos, sino mostrar las bondades de Dios y de Jesucristo en la historia del género humano.

De esto podemos remarcar lo siguiente: La centralidad de toda vida cristiana es la persona de Jesucristo. Jesucristo el Hijo de Dios que se hace hombre de su tiempo y obra milagros por el bien del prójimo: multiplica el pan, cura a los enfermos, libera de su mal a los endemoniados…, y sobre todo: invita a la conversión.

San Judas Tadeo y la Religiosidad Popular
Hoy día esta polifacética devoción religiosa-urbana es también tema recurrente de muchas disciplinas como: la sociología, ciencias de la comunicación y la antropología, entre otras. Desde la perspectiva antropológica podemos decir que es una manifestación religiosa muy importante en la vida de la mega-ciudad de México. Sobre todo porque crea identidad, cohesiona a los grupos de la ciudad que son muy plurales y sobre todo, manifiesta una manera religiosa muy singular de recrear el espacio y el tiempo urbano, donde la mayoría de las veces aparece como a-religioso o lleno de secularismo.  

Otro aspecto muy importante es toda la vivencia que se da desde la perspectiva de la Religiosidad Popular. Y aquí es donde el Papa Pablo VI, en la exhortación Evangelii Nuntiandi número 48, nos habla sobre hacer una distinción entre Religiosidad Popular (manifestaciones religiosas bajo la dinámica meramente cultural) y Piedad Popular (manifestaciones religiosas iluminadas por el Evangelio). La exhortación nos ayuda a percibir –y sobre todo a discernir– entre algunas manifestaciones y actitudes que se quedan en el plano de la superstición y de posturas seudo-religiosas, y entre las manifestaciones y actitudes evangélicas como: la ayuda por los necesitados, el compartir, el respeto por la vida, la fraternidad, el respeto, el amor y la veneración a la Virgen y a los Santos… 

San Judas Tadeo y la Pastoral Urbana
Ahora bien, en cuanto a la devoción a San Judas Tadeo, pueden existir diversas maneras de interpretarla. Por nuestra parte, creemos importante tomar en cuenta los contextos en que esta devoción se desarrolla y se va manifestando. Así pues, en esta descripción quisiéramos compartir algunas reflexiones desde la perspectiva de la Pastoral Urbana.

La Pastoral Urbana nos brinda una nueva manera teológico-histórica de ver y concebir a la ciudad (como es el caso concreto de México), ya no sólo desde la postura y visión de los cronistas y de los urbanistas. Dicha interpretación de la realidad consiste en percibir la Historia de la Salvación realizada y expresada bajo signos y símbolos propios de la pluriculturalidad de esta ciudad.

Dios y su Hijo Jesucristo habitan la ciudad. Y son el hombre y la mujer quienes buscan a Dios a través de sus historias diarias en la ciudad. Dios y su Hijo Jesucristo recrean y resignifican la historia del ser urbano. Y así, el hombre y la mujer buscan y encuentran a Dios y a los rostros de Jesucristo en el espacio urbano.

La misma Pastoral Urbana, centrada en el meta-paradigma Jesucristo, es la que nos invita a tener una manera propia de atención ante este mosaico de manifestaciones culturales y religiosas. Una de ellas muy marcada en esta ciudad es la denominada Religiosidad Popular, que se ve, se vive y se revive en las venas de un buen número de personas.

Por otra parte, cabe destacar que la ciudad también está conformada de una manifestación de Religiosidad Popular muy singular: por ejemplo la devoción a San Judas Tadeo en la ciudad de México ha tenido un relevante y singular crecimiento en las últimas décadas. Los días 28 de cada mes, un relevante número de personas asisten a un sinnúmero de iglesias dentro de esta ciudad a rendirle veneración al santo. Dicha devoción creemos que es un reflejo de la cultura religiosa del urbanita. El ambiente es familiar, se crea una atmosfera de compartir y sobre todo es muy relevante la cercanía que se tiene entre San Judas Tadeo y los sectores juveniles. Es una religiosidad que se renueva cada mes y que contrasta con el anonimato de la gran metrópoli.

En algunas iglesias la mayoría de los asistentes los días 28 escuchan misa y una vez terminada, acuden al lugar en el que su imagen y sus cuerpos son rociados con agua bendita. En general, son hombres y mujeres que rinden un gran respeto a este santo, entre otras cosas por algún favor o milagro que de él reciben o que desean pedir: recobrar la salud, conseguir empleo…

Ahora bien, entre otras características que resaltan en la devoción a San Judas Tadeo es que se le ha denominado el “abogado de las causas difíciles y desesperadas”, es decir, se le tiene como aquel que da sentido al sinsentido. Dicha manifestación religiosa nos lleva a pensar en la fe y esperanza en un ser sagrado que acompaña, acoge y reanima el diario vivir.

Algunas consideraciones finales
Debemos seguir valorando la Religiosidad Popular y recordar que ella conforma el mapa socio-cultural de México, ya que es uno de los vehículos más importantes que le dan identidad al católico. Pero también hay que ir depurando los aspectos de la Religiosidad Popular que no van acordes con el mensaje evangélico: supersticiones, idolatrías, fetichismos…

No menos debe ser nuestro interés en potenciar el sentido misionero de la Religiosidad Popular; en el caso concreto de la devoción a San Judas Tadeo, nos debe llevar ésta a un sólido compromiso con la misión.       

Necesario es hoy día considerar que en las urbes hay un plus de sentido religioso, el cual debe ser encausado a la persona de Jesucristo, quien siempre es buen anuncio en cualquier historia y en cualquier cultura.

Después de haber sido olvidado durante mucho tiempo el nombre de San Judas Tadeo, por llevar el mismo nombre de Judas el traidor, nos atrevemos a decir que la devoción a dicho santo ha sido un regalo de Dios en esta ciudad de México, y que el pueblo creyente ha ido consolidando.

Así pues, más que tomar posturas rígidas o satanizar esta devoción, hay que saber que en ella existen muchos elementos religioso-culturales que se están reactualizando y resignificando nuestra cultura y nuestra fe. Por lo tanto, invito a un sano diálogo, para que esta devoción lleve a un compromiso social, ecológico y evangélico.

Por último, no olvidemos involucrar a los devotos(as) como agentes de cambio en todos los ambientes sociales.

Acerca del autor
P. Ernesto Mejía Mejía es Misionero Claretiano. Actualmente Rector del Templo de San Hipólito y San Casiano, en la ciudad de México. Realizó estudios de licenciatura en Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).


 





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