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Objetivos de Desarrollo Sostenible post 2015 ¿Eliminar la pobreza o eliminar a los pobres?
Grupos abortistas proponen "derechos sexuales y reproductivos" y "servicios de salud sexual y reproductiva"


Por: Steve Mosher | Fuente: Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute)



Si sospechas que algo malo pasa cuando en Naciones Unidas se trata temas relacionados a la Vida, créeme que nunca serás el único. El 25 de Setiembre de 2015 se adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los grupos abortistas han logrado introducir los términos de "derechos sexuales y reproductivos" y "servicios de salud sexual y reproductiva" para presionar a todos los países a que despenalicen o finalmente legalicen el aborto.

Hay mucho en juego, ya que al igual que en los Objetivos de Desarrollo del Milenio que ya expiraron, los Objetivos de Desarrollo Sostenible que ahora los sustituyen, se aplicarán a todas las naciones del planeta. Tienen la finalidad de servir como un conjunto de directrices para el desarrollo económico y la erradicación de la pobreza. Ellos estarán vigentes durante los próximos 15 años.

Desde el inicio de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo en El Cairo en 1994, los promotores del aborto han intentado introducir sus conceptos en los documentos de Naciones Unidas. Igualmente han avanzado puntos de su agenda en los Comités de Monitoreo de Tratados Internacionales como el de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).

Constantes batallas se han producido sobre el significado de frases tales como "derechos sexuales y reproductivos" y "servicios de salud sexual y reproductiva", que a menudo son embutidas forzadamente en documentos de la ONU. Ningún tema ha escapado a esta pretensión. Ni siquiera cuando se habla de personas discapacitadas o de la tercera edad por increíble que esto pueda parecer.

El movimiento aborto argumenta, como es lógico, que tales derechos incluyen el derecho a provocarse un aborto. El movimiento pro-vida, ayudado por el Vaticano y un puñado de países católicos, han sido igualmente insistente en que el aborto no tienen nada que ver ni con la salud integral o la atención médica. A esta oposición se han sumado siempre los países musulmanes.



Con la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) el 25 de septiembre esta batalla está librando de nuevo en Naciones Unidas. El Objetivo 3.7 de los ODS está dirigido a "garantizar el acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva", mientras que el objetivo 5.6 busca "garantizar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos."

Las naciones en desarrollo que adopten los ODS se verán presionados a legalizar el aborto, a pesar de que la palabra aborto nunca aparece en el documento. Y ya sabremos lo que pasará. Se les dirá, falsamente, que existe un "consenso internacional" en que los derechos reproductivos incluyen el derecho al aborto. Se les explicará que las leyes que protegen a los no nacidos violan este consenso y deben ser reemplazadas con nuevas leyes que permitan el aborto a petición. Y serán amenazados con la suspensión de la ayuda internacional a menos que cumplan con estas “recomendaciones”.

Los obispos católicos de África, cuyas naciones han recibido este tipo de presión durante décadas, lo han expresado mejor que nadie: “Ya no puede negarse que bajo el eufemismo de ´salud y derechos sexuales y reproductivos´, se impone claramente este tipo de programas como condición para la ayuda al desarrollo… Los agentes de la civilización de la muerte están utilizando lenguaje ambivalente, seduciendo a los tomadores de decisiones y poblaciones enteras, con el fin de hacerlos socios en la búsqueda de sus objetivos ideológicos…Nosotros, pastores africanos, observamos hoy con profunda tristeza que la agenda post-2015 para el desarrollo global, en su estado actual de elaboración, continúa en la dirección establecida en las conferencias de El Cairo y Beijing, y que, veinte años después de estas conferencias, las asociaciones que se han establecido se han convertido en una fuerza política y financiera de gran alcance.”

Tal como lo ha señalado William Sanders en un reciente artículo en el National Catholic Bioethics Quarterly, , "La siguiente etapa de esta lucha llegará en la primavera, cuando Naciones Unidas considere los “indicadores” que las naciones deberán cumplir como ´acceso universal a servicios de salud reproductiva´ para alcanzar estos objetivos. Las naciones pro-vida estarán luchando por un lenguaje que sea inequívoco y que deje claro que ninguna nación está legalmente obligada a liberalizar las leyes de aborto".

Lamentablemente Estados Unidos y todo su poder económico y político estarán en el lado equivocado de la cuestión, uniéndose con otras naciones occidentales para presionar por la inclusión del aborto como "servicios reproductivos" obligatorios en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.



Millones de vidas están en riesgo.





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