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El escondite del Sida
Los científicos de Chicago han examinado varias secuencias víricas extraídas de células de los nódulos linfáticos y de la sangre de tres pacientes

Científicos han examinado consecuencias de los lugares en los que se aloja el virus del sida






Gracias al avance de la ciencia, el sida ha dejado de ser una enfermedad necesariamente mortal. Pero todavía no es una enfermedad curable. Disponemos de herramientas terapéuticas que permiten vivir con la infección por VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) y contenerla. Aunque aún no es posible erradicar totalmente el virus.

 

La razón puede estar en el descubrimiento que acaba de hacer un equipo de científicos de la Universidad Northwestern de Chicago, entre los que se encuentra el investigador español Ramón Lorenzo Redondo: el virus del sida no descansa. De hecho, según este estudio, el VIH sigue replicándose en el tejido linfático del organismo incluso cuando la carga viral es tan pequeña que resulta indetectable en sangre. Dicho de otra manera: un paciente que ha recibido tratamiento con medicamentos antirretrovirales puede experimentar una disminución importante de la infección hasta el punto de que un análisis de sangre no sea capaz de detectar virus en su cuerpo. Pero el virus sigue latente en los tejidos cuando el medicamento es menos eficaz y puede seguir reproduciéndose.

 

Tal como explica a LA RAZÓN el propio Ramón Lorenzo Redondo, «ahora somos capaces de contener el virus, pero no de eliminarlo. Con este estudio, hemos demostrado que el virus no sólo se mantiene en estado latente durante un tratamiento efectivo, como generalmente se aceptaba hasta ahora, sino que continúa replicándose activamente y, por lo tanto, evolucionando en regiones anatómicas adonde los fármacos no llegan. Este descubrimiento es esencial para entender la reactivación del virus cuando el tratamiento falla o se interrumpe».



 

En la práctica, se ha demostrado que el virus se acantona en «santuarios» anatómicos a los que las drogas no tienen acceso y espera las condiciones idóneas para volver a extenderse por todo el cuerpo. Ése es el motivo por el que la infección todavía es incurable. Cuando los pacientes dejan de tomar la potente medicación, el VIH vuelve a aparecer rápidamente en la sangre.

 

El equipo de Chicago ha examinado varias secuencias víricas extraídas de células de los nódulos linfáticos y de la sangre de tres pacientes afectados por el VIH. Todos ellos se encontraban ya en una fase avanzada de la terapia, por lo que no mostraban signos de carga viral en sangre. En los tres casos se encontró al virus en el tejido linfático y además se demostró que se trataba de virus nuevos que seguían replicándose, y no sólo de células previamente infectadas. Es decir, que en esos santuarios del organismos la medicación no llega con la eficacia deseada y el VIH sigue desarrollándose dispuesto a volver a infectar otras células.

 



Este dato puede ofrecer una nueva perspectiva terapéutica en el futuro. Al fin y al cabo, se ha demostrado que es vital hacer llegar altas concentraciones de medicamento a todas las partes del organismo en las que el VIH puede sentirse cómodo. Si queremos lograr la curación definitiva del sida, la industria tendrá que crear fármacos que logren esta tarea. «Este descubrimiento debería modificar la estrategia hacia la que en la actualidad se están enfocando todos los esfuerzos en el campo de la cura del VIH», dice Lorenzo Redondo. «Actualmente la estrategia que se supone más prometedora es la de activar las células latentemente infectadas y eliminar el virus presente en ellas. Con los datos que publicamos, resulta evidente que esta estrategia no funcionará si además no se eliminan estas poblaciones virales que siguen replicando en compartimentos anatómicos. Para ello es necesario desarrollar terapias que consigan concentraciones de fármacos efectivas en los compartimentos donde el virus continua replicando».





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