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Sobre cómo corromper e idiotizar a los niños (IV)
Están pasando cosas muy graves, que nos afectan a todos, y especialmente a los niños, y la gente o no se entera o no reacciona.

Hay que convencer a niños y niñas de que, si quieren, pueden ser del sexo opuesto.


Por: Pedro Trevijano | Fuente: http://www.religionenlibertad.com/



La ideología de género pretende cambiar radicalmente la mentalidad de la gente, especialmente eso que llamamos sentido común, pero saben que sólo lo conseguirán si desde la más tierna infancia consiguen imbuir de su mentalidad a los niños. Para ello desde muy pronto, en algunos casos desde la más tierna infancia, hay que convencer a niños y niñas de que, si quieren, pueden ser del sexo opuesto.

El objetivo de esta ideología es abolir la identidad sexual. Hay que enseñar a nuestros chavales, ya desde la Primaria, que pueden decidir libremente si quieren ser chicos o chicas. La obsesión por la sexualidad de los niños es una constante de esta ideología. Confío sin embargo que las víctimas de esas clases lleguen a casa y digan a sus padres: “El profe nos ha dicho hoy que si quiero, puedo ser chica, y mi hermana, chico. Mamá, el profe está loco”. Lo malo no es sólo que haya profesores así, sino que algunos padres se están dejando contagiar por esta moda, y así en Inglaterra, sólo entre abril y diciembre de 2015, 1013 menores ingleses fueron sometidos a terapias para el “trastorno de identidad de género”, tratamientos que van desde la consulta psicológica al bombardeo hormonal para bloquear el desarrollo del paciente en vista del cambio quirúrgico de sexo. Hace cinco años, en 2009-2010, los menores tratados de este modo fueron 97.

El Colegio de Pediatras de Estados Unidos ha dado a conocer el 21 de marzo del 2016 una declaración titulada La ideología de género hace daño a los niños. En ella urgen a "educadores y legisladores" a "rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto". "Son los hechos y no la ideología", afirman, "quienes determinan la realidad", esto es, que "la sexualidad es un rasgo biológico objetivo". Por ello hacer creer a los niños y a sus padres que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso.

Pero la ideología de género pretende también la corrupción de los menores. Como el fin de la sexualidad para esta ideología es el placer, la masturbación, las relaciones sexuales de toda clase, y el acostarse juntos son prácticas recomendables también para los menores. En nuestro país, la Ley sobre el aborto, que se titula "de salud sexual y reproductiva", trata también de proteger a la pederastia. Y así, declara que es un objetivo a conseguir “la educación sanitaria integral y con perspectiva de género” (art. 5 e), así como el que “la formación de profesionales de la salud se abordará con perspectiva de género” (art. 8). 

Si eso se pretende de los educadores, es que se quiere que, a su vez, eduquen en esta mentalidad a los educandos. Dicen que defienden la libertad sexual de niños, jóvenes y adolescentes, pero la realidad es la pederastia. Lo único que cambia es el modo de llamarla. Y es que en la concepción laicista “una sociedad moderna ha de considerar bueno ‘usar el sexo’ como un objeto más de consumo. Así se termina en el permisivismo más radical y, en última instancia, en el nihilismo más absoluto” (Conferencia Episcopal Española La verdad del amor humano, nº 57). El gran problema es que están pasando cosas muy graves, que nos afectan a todos, y especialmente a los niños, y la gente, o no se entera o no reacciona. Ya en el 2012 decían nuestros Obispos en su documento ”: En este mismo documento leemos: “60. No se detiene, sin embargo, la estrategia en la introducción de dicha ideología en el ámbito legislativo. Se busca, sobre todo, impregnar de esa ideología el ámbito educativo. Porque el objetivo será completo cuando la sociedad –los miembros que la forman– vean como ‘normales’ los postulados que se proclaman. Eso solo se conseguirá si se educa en ella, ya desde la infancia, a las jóvenes generaciones. No extraña, por eso, que, con esa finalidad, se evite cualquier formación auténticamente moral sobre la sexualidad humana. Es decir, que en este campo se excluya la educación en las virtudes, la responsabilidad de los padres y los valores espirituales, y que el mal moral se circunscriba exclusivamente a la violencia sexual de uno contra otro”.



Pero también se pretende idiotizar a los chavales. La Junta de Andalucía ha publicado un nuevo plan de la Igualdad de Género en Educación, en el que se considera "preceptivo" (es decir, obligatorio) el llamado "uso no sexista" del lenguaje, en la práctica, un idioma nuevo. Para ello habrá inspectores que vigilen el cumplimiento de esta normativa. 

Poco importa que en el 2012 la Real Academia de la Lengua haya publicado un documento condenando este tipo de absurdos y recordando que en español el masculino se usa de forma genérica y sin ninguna connotación negativa para incluir ambos géneros, porque a las autoridades políticas, inmersas en la ideología de género, lo que digan los lingüistas les importa poco. La ideología va primero.

Por cierto, el Parlamento Regional de Madrid ha aprobado el 17 de marzo una «Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad de Madrid». Esta Ley, según los obispos de Alcalá y Getafe, “es una ley sustancialmente inicua que regula graves atentados contra el quinto mandamiento de la Ley de Dios, y, en su caso, los facilita respecto al sexto y noveno mandamientos. Se trata, en su esencia, de una ley injusta y, por tanto, a nadie obliga en conciencia”. En su Exhortación ApostólicaAmoris Laetitia dada a conocer el 8 de abril el Papa Francisco confirma, una vez más, y como ya es habitual desde San Juan Pablo II, la condena de la Ideología de Género.





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