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Aprueba Senado dictamen sobre cuidados paliativos; va a diputados
El hecho de que la definición de muerte natural incluya la asistencia espiritual, es algo muy positivo, ya que a veces olvidamos que el ser humano no solamente es materia


Por: Jorge López | Fuente: http://www.yoinfluyo.com/



El pasado 19 de abril se aprobó en la Cámara de Senadores un dictamen de la Comisiones Unidas de Salud y de Estudios Legislativos y Segunda, para reformar disposiciones de la Ley General de Salud en materia de cuidados paliativos, la cual fue remitida a la Cámara de Diputados.

Estas modificaciones tuvieron un camino largo para incluir dentro de los cuidados paliativos la mitigación del dolor crónico y la ayuda a las personas en condición de vida limitada, propuesta por la senadora Cristina Díaz en 2013. Posteriormente, junto con otras senadoras del PRI y PVEM, introdujeron otra iniciativa sobre la misma materia, pero con alcances distintos. Ambas iniciativas se acumularon en el dictamen. Aunque la primera propuesta no fue admitida para su aprobación final en las Comisiones Unidas, sí subraya el “espíritu loable del legislador en la iniciativa”.

Los cuidados paliativos, según la Organización Mundial de la Salud, se entienden como el modo de abordar la enfermedad avanzada e incurable para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias, mediante la prevención y el alivio del sufrimiento a través de un diagnóstico precoz, una evaluación adecuada y el oportuno tratamiento del dolor y de otros problemas tanto físicos como psicosociales y espirituales”.

El dictamen presentado y aprobado por los senadores contempla puntos muy importantes, como llevar a cabo este tipo de cuidados desde el diagnóstico de la situación paliativa hasta la fase terminal; así como establecer y garantizar los derechos del paciente en esta situación.

Y otra cosa muy importante, es que se deben dar a conocer los limites entre tratamiento curativo y paliativo; determinar los medio ordinarios y extraordinarios en los tratamientos, es decir, diferenciar aquellos que constituyen un carga grave para el enfermo y que el perjuicio es mayor que el beneficio. Del mismo modo, establecer los límites entre la defensa de la vida del enfermo y la obstinación terapéutica, así como su procuración ambulatoria, domiciliaria o en el primer nivel sanitario; y finalmente, garantizar una muerte digna.



La definición de muerte digna se enuncia como “el proceso de fallecimiento natural de un enfermo en situación terminal, contando con asistencia física, psicológica y, en su caso, espiritual”, siendo esta última un gran acierto conservarla en el texto reformado.

A este respecto, Ana Sánchez colaboradora de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos (CMDH), explicó que este tipo de cuidados tiene que ver con la misma protección de la vida, de tener una vida digna, aun en condiciones en que la salud es frágil. Así, el abatir o disminuir el sufrimiento coadyuva a una mayor calidad de vida, y al estar inscritos en la ley, es algo positivo, ya que se vuelve algo vinculante y no opcional, algo que el Sector Salud debe cumplir, precisó.

Concluyó en que, el hecho de que la definición de muerte natural incluya la asistencia espiritual, es algo muy positivo, ya que a veces olvidamos que el ser humano no solamente es materia, y su reconocimiento tiene que ver con el derecho humano de libertad de conciencia.





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