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Burcardo de Beinwil, Beato
Sacerdote, 18 de mayo


Por: Xavier Villalta | Fuente: Catholic.net



Sacerdote

Martirologio Romano: En el territorio de Argovia, en Suiza, beato Burcardo, presbítero, que como párroco del pueblo de Beinwil cuidó con asidua diligencia pastoral el rebaño a él confiado ( s. XII).

Breve Biografía


El Beato Burcardo nació en algún momento de la década del 1100 en Hof Langmatt en Muri en Argovia en Suiza. Estudió en el monasterio benedictino de Muri y luego fue destinado como párroco de la nueva iglesia en Beinwil am See, en Argovia, Suiza. Al parecer realizó muchos actos milagrosos, por lo que su fama de santidad es muy antigua.  Se lo menciona en el anuario del monasterio de Kappel, por lo que debe haber tenido una conexión con dicho cisterciense monasterio.

Un antiguo relato cuenta que Burcardo domesticó a un cuervo,  un ave que era realmente dócil y leal a su amo.  Durante una de las ausencias del beato el ave vio el comportamiento disoluto de una familia y comenzó a repetir lo que había visto y oído, por lo que aquellos decidieron matar al animal, luego de atragantarlo lo tiraron a un profundo pozo que había junto a la vicaría.  A su regreso Bucardo extrañó la bienvenida que su mascota le daba, y sospechó que algo malo había pasado, empezó la búsqueda y escuchó el graznido de la moribunda ave, luego de sacarla del pozo pidió a Dios le devolviera la vida, milagro que le fue concedido, es por ello que en su iconografía se lo suele representar con un ave en la mano.

Otro relato narra que le avisaron que había una mujer muy enferma y él salió hacia la localidad donde ella vivía para dispensarle la unción a los enfermos, a medio camino se encontró con un mensajero que lo buscaba para avisarle que la mujer ya había muerto, pero Burcardo continuó su camino y al llegar oro a Dios para que le permitiera a aquella mujer recibir el sacramento, para la sorpresa de todos la mujer revivió por lo que pudo recibir los santos oleos y luego tranquilamente retornar al sueño eterno.

Fuera de estos relatos, lo que si sabemos es que se dedicó con tesón pastoral a sus fieles, desempeñando con gran celo todos los ministerios propios del párroco, sobresaliendo enseguida por la digna y piadosa celebración de la misa y los sacramentos, por la asidua predicación de la palabra divina y la catequesis, por la visita a los enfermos, por la acogida a los pobres y humildes, y por la vida mortificada y piadosa que llevaba, dando ejemplo de todas las virtudes. Su culto fue autorizado en 1814.







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