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Te seguiré a donde vayas
Lectio Divina Dominical XIII del Tiempo Ordinario Ciclo C


Por: Fundación Ramón Pané | Fuente: www.fundacionpane.com



Invocación al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad
para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén


Evangelio según San Lucas 9, 51-62

9,51: Cuando se iba cumpliendo el tiempo de que se lo llevaran al cielo, emprendió decidido el viaje hacia Jerusalén, 9,52: y envió por delante unos mensajeros.    Ellos fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle alojamiento. 9,53: Pero éstos no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.   9,54: Al ver esto, Juan y Santiago, sus discípulos, dijeron:    —Señor, ¿quieres que mandemos que caiga un rayo del cielo y acabe con ellos?   9,55: Él se volvió y los reprendió.   9,56: Y se fueron a otro pueblo.   9,57: Mientras iban de camino, uno le dijo:    —Te seguiré adonde vayas.
  9,58: Jesús le contestó:    —Los zorros tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.   9,59: A otro le dijo:    —Sígueme.    Le contestó:    —[Señor], déjame primero ir a enterrar a mi padre.   9,60: Le dijo:    —Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el reino de Dios.   9,61: Otro le dijo:    —Te seguiré, Señor, pero primero déjame despedirme de mi familia.   9,62: Jesús [le] dijo:    —El que ha puesto la mano en el arado y mira atrás no es apto para el reino de Dios.



 

LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

1 R 19:16b, 19-21



En la primera Lectura, Elías, que se ‘había quemado’ (agotado psíquicamente por sus luchas; se puede ver el artículo http://alturl.com/vmqev), y a quien YHWH le había mandado que regresara del Horeb hacia el camino de Damasco a ungir al rey de Aram y poner a Eliseo como su sucesor, ahora llama a Eliseo y le pone su manto encima como signo de posesión (algo parecido se hacía para el matrimonio, ver Rut 3:9). Para los que generalizan diciendo que era mal visto el celibato en Israel, aquí tenemos otro ejemplo de uno que deja su casa y trabajo quemando todo lo que tiene para seguir a su maestro, un gran solitario (ver 2 Reyes 2:12). Pero Elías le da permiso para primero despedirse de sus padres.

Lc 9:51-62

En el Evangelio se señala el comienzo del camino de Jesús hacia Jerusalén, es decir, hacia su Pasión, para lo que “pone firme su cara.” Esto nos recuerda al Siervo sufriente de Isaías 50:7, que pone la cara como el pedernal. Pero veamos las resonancias con Elías. De hecho, Elías era el modelo de los profetas, junto con Moisés que representa la Torá o Ley. La semana pasada vimos que a Jesús se le veía como un nuevo Elías. En su primer discurso en Lucas 4:24-27, Jesús habla de sí mismo como profeta rechazado y menciona a dos grandes profetas, Elías y Eliseo, como analogías. Aquí en Lucas 9:51, hay otro vínculo con Elías: tanto de Jesús como de Elías (2 Reyes 2:9; Sirásida 48:9) se habla de una “asunción,” del verbo griego analambano, “llevar para arriba, ‘asumir’ (ver la traducción de las Vulgatas); esto se repite para Jesús en Hechos 1:11, 21; 1Timoteo 3:16. Jesús, como Elías, será retenido en el cielo hasta la restauración (en griego, apokatástasis) universal, Hechos 3:20-21, lo que se dice de Elías al final de Malaquías en los LXX (ver también Mateo 17:11; Marcos 9:12). Así que Jesús es realmente ese profeta final, el “profeta escatológico” que se esperaba, predicho por Moisés en Deuteronomio 18:15 (lo que se declara cumplido en Hechos 3:22-23).

A diferencia de Elías, Jesús, venido al final de los tiempos, exige una respuesta urgente. El que quiera seguirlo a él no podrá ni siquiera enterrar –no digamos despedirse-- de su padre, ni mirar para atrás después de poner la mano al arado, en una posible alusión a Eliseo. Notemos también que en Lucas 9:54, algunos manuscritos añaden “como también hizo Elías,” es decir, que bajase fuego para consumir a los inhóspitos samaritanos. Aquí también tendríamos otra diferencia entre lo antiguo y lo nuevo, como también había entre Juan el Bautista en su papel de Elías y Jesús.   

Reconstruyamos el texto:

1.    ¿A dónde emprendió el viaje Jesús?
2.    Los discípulos de Jesús llegaron con unas personas, ¿Quiénes eran y que les dijeron?
3.    ¿Qué le dijeron Juan y Santiago al Señor?
4.    ¿Qué le contestó Jesús a uno de los discípulos cuando este le dijo: “te seguiré a donde vayas”?
5.    Otros dos discípulos le preguntaron a Jesús, ¿Qué le preguntaron? Y ¿Qué les contesto Jesús?
6.    ¿Qué le paso a Elías? y ¿A dónde lo mando YHWH y para qué?
7.    ¿Qué nos recuerda el camino de Jesús a Jerusalén?
8.    ¿Cuáles con las resonancias con Elias?

 

MEDITACION: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

1.    ¿Cuántas veces quisiéramos que un rayo partiera a los que no piensan cristianamente? Así pensaron los discípulos… ¿no nos pasará a nosotros…?
2.    ¿Cuántas veces deseamos seguir al Señor y por motivos externos y excusas que nos ponemos… pues, ya no lo seguimos como hubiéramos querido?
3.    ¿Cuáles son las excusas que le ponemos hoy al Señor para no cumplir sus planes? Este del evangelio pidió permiso hasta que murieran sus padres, es decir quiso cuidarlos (algo muy importante), pero Jesús le respondió que quien está mirando hacia atrás no es digno de seguirlo.
4.    ¿Eres tú el que mira para atrás antes de iniciar un proyecto de seguimiento al Señor?
5.    Proponte firmemente revisar estas y otras actitudes que pueden alejarte de un verdadero discipulado.

 

ORACION: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.

Señor, gracias por hablarme
Gracias porque Tú siempre me hablas, y a veces entiendo que soy yo el que no quiere responderte.
Me siento como aquel que queriendo seguirte, también busca excusas mundanas.
Te pido Seño que inundes mi vida, que llenes mi corazón para que pueda estar completamente convencido de tu amor y tu misericordia y que lo más importante en mi vida es seguirte a ti.

Amén

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Hoy damos gracias por su resurrección y porque nos llena de alegría.  Añadimos nuestras intenciones de oración.