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¿Qué significa ser Cardenal de la Iglesia católica?
Para 1977, se le transfirió a la Arquidiócesis Primada de México, y fue creado Cardenal por San Juan Pablo II el 30 de junio de 1979, pocos meses antes había recibido al Papa en su visita a México, quien presidió la Santa Misa en la Catedral Metropolitana.


Por: Jorge López | Fuente: yoinfluyo.com



¿Qué significa ser Cardenal de la Iglesia católica?

Los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, según el Código de Derecho Canónico, “constituyen un Colegio peculiar, al que compete proveer a la elección del Romano Pontífice, según la norma del derecho peculiar; asimismo, los Cardenales asisten al Romano Pontífice, tanto colegialmente, cuando son convocados para tratar juntos asuntos cuestiones de más importancia, como personalmente, mediante los distintos oficios que desempeñan, ayudando sobre todo al Papa en su gobierno cotidiano de la Iglesia Universal”. (Artículo 349)

28 de junio de 2016.- Los Cardenales surgieron de aquellos presbíteros de los 25 títulos o iglesias cuasi parroquiales de Roma, de los 7 diáconos regionales y 6 diáconos palatinos, así como de los 7 obispos suburbicardios, fueron consejeros y colaboradores del Santo Padre, ya en 1159, eran los electores únicos del Sucesor de San Pedro, y para 1150 se forma Colegio Cardenalicio, con un Decano, el Obispo de Ostia, y un Camarlengo, administrador.

Son considerados príncipes de la sangre, tienen el título de Eminencia y aquellos que residen en Roma aún fuera del Vaticano se les considera ciudadanos de la Santa Sede. Sin embargo el Papa trae a la memoria en el discurso a los Obispos mexicanos en la Catedral Metropolitana que “no se necesitan <<príncipes>> sino una comunidad de testigos del Señor”. Es decir fieles a los que escuchan en el momento que reciben el birrete cardenalicio, “rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y extensión de la Santa Iglesia Católica Romana”.

Desde el siglo XII se nombraron Cardenales fuera de Roma, normalmente hasta el siglo XV, su número no superaba los 30, pero más tarde el Papa Sixto V decidió que fuesen 70 los integrantes del colegio; no obstante, San Juan XXIII derogó las disposiciones de Sixto V y ordenó que todos los cardenales “fueran honrados con la dignidad episcopal”, ya que anteriormente podían participar del Colegio los presbíteros.



Así, en el año 1958, comienza la historia del Cardenalato en México, ya que es nombrado como Cardenal el Arzobispo de Guadalajara, José Mariano Garibi Rivera, quien fue informado de su designación después de su participación en las sesiones del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), llevadas a cabo en noviembre de ese año en Roma. Fue creado Cardenal en el Consistorio del 17 de diciembre de 1958.

Fue el sucesor de Juan XXIII, el Papa Pablo VI, quien determinó que el número de cardenales electores fuese de 120 y que al cumplir 80 sus trabajos en la Curia cesarían, así como su facultad de ingresar al Cónclave.

Por su parte, el Cardenal Garibi continuó con sus responsabilidades al frente de la Arquidiócesis de Guadalajara y se inscribió como el primer Cardenal mexicano, y tras once años de Cardenal y 33 de Arzobispo, el Papa aceptó su renuncia en 1969, y dedicado en atender el Templo Expiatorio falleció en 1972. Mons. Gabiri ejerce un trabajo muy arduo, “a él corresponde el mérito de haber reconstruido una diócesis que recibió casi deshecha” por los efectos que arrastró la Guerra Cristera u ulteriores limitaciones a la libertad de culto.

Miguel Darío Miranda Gómez fue el segundo mexicano en ser promovido al Cardenalato de la Iglesia Católica. Arzobispo Primado de México, entre 1956 y 1977, fue creado Cardenal por el Papa Paulo VI en el Consistorio del 28 de abril de 1969. Participó como legado pontificio en la Consagración de la nueva Basílica de Guadalupe en 1976; sin embargo, no participó en Cónclave alguno, renunció a sus funciones de Arzobispo en 1977, y falleció en 1986.

El sucesor del Cardenal Garibi como Arzobispo de Guadalajara fue Mons. José Salazar López, quien antes había desarrollado su ministerio episcopal en la Diócesis de Zamora, en Michoacán, siendo nombrado para la Arquidiócesis de Guadalajara el 21 de febrero de 1970, de la que tomó posesión el 1 de marzo del mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI el 5 de marzo de 1973. Poco después tomó parte del Cónclave que eligió como Obispo de Roma a Juan Pablo I, meses después en que elegiría a San Juan Pablo II.



Una nota muy destacada que correspondió al periodo de su ministerio fue que en el año 1979 la Arquidiócesis de Guadalajara fue una de las etapas del primer viaje apostólico de Su Santidad Juan Pablo II a México. Al cumplir 75 años, en 1985, presentó su renuncia, pero no fue aceptada, lo que ocurriría hasta 1987; con casi 60 años de sacerdote y cerca de 30 años de prelado, falleció el 9 de julio de 1991.

El Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, Arzobispo Primado de México, fue nombrado inicialmente como Obispo, de titular de Zapara y Auxiliar de Tampico por el Papa Pío XII en 1952, consagrado como tal el 19 de marzo de 1953, contando con tan sólo 33 años, en su momento el Obispo más joven de la Iglesia Católica; pasó a la Sede Metropolitana de Antequera en 1967 y más tarde fue designado a la Arquidiócesis de Puebla de los Ángeles, en 1976.

Para 1977, se le transfirió a la Arquidiócesis Primada de México, y fue creado Cardenal por San Juan Pablo II el 30 de junio de 1979, pocos meses antes había recibido al Papa en su visita a México, quien  presidió la Santa Misa en la Catedral Metropolitana.

Fungió como representante especial del Papa en los funerales del hoy beato Óscar Arnulfo Romero, que fue asesinado en plena celebración eucarística. El Cardenal Corripio no tuvo participación en el Cónclave, ya que renunció cuando cumplió 80 años en 1999, renunció a sus funciones de gobierno como Arzobispo en 1994.

Hasta el momento México ha tenido en su historia 11 Cardenales, cuatro de los cuales hemos sintetizado algunos datos: los Cardenales Garibi, Miranda, Salazar y Corripio, quienes vivieron en su juventud la etapa de la persecución y aún pudieron conocer a prelados que la enfrentaron, podríamos decir, los primeros que iniciaron la historia del Cardenalato en México. Sin embargo, este primer mirar hacia la tierra de Santa María de Guadalupe, fue obra del Papa dócil al Espíritu Santo (parafraseando al Papa Francisco) San Juan XXIII.





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