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María, ¿La Mujer más Poderosa del Mundo? (Parte 4)
¿Llorando Lágrimas de Sangre?


Por: Luis Béjar Fuentes | Fuente: Catholic.net



Todos los seres humanos sabemos lo que es el llanto, independientemente de la edad, la cultura en que nos ha tocado vivir, y lo hemos experimentado en carne propia desde que nacemos; ya sea por dolor o tristeza, aunque a veces se llora también de alegría… pero, ¿lágrimas de sangre? ¿es posible? y si así fuera en el caso ¿por qué tuvo que llegar a ese extremo?

La primera reacción generalizada es de duda, incredulidad, escepticismo y en ocasiones franco rechazo: no puede ser, algo está mal o seguramente alguien se puso a inventar historias exageradas, que luego se convierten en consejas… ¡y ahora resulta que dicen que la que lloró es una estatua de madera de 1.04 metros, reproducción artística de un escultor japonés quien tomó de modelo la estampa pintada en 1951 bajo las indicaciones precisas dictadas por La Señora de todos los Pueblos, a la vidente Ida Peederman! (a quien me he referido anteriormente en 3 partes de este artículo publicado la revista electrónica): http://www.es.catholic.net/op/articulos/63003

No obstante, cuando se investiga seria y objetivamente la información que se reporta como el origen de La Señora de Akita, se puede ver y entender por qué Ella, siendo la “Mujer más poderosa del mundo”, haya sentido la necesidad y urgencia de mostrar el fenómeno inusual de sus lacrimaciones de sangre, para llamar la atención de toda la humanidad sobre el estado en que se encuentra el mundo actual, ahora desde un poblado pequeño, Akita, de un país asiático: Japón, en donde el número de Católicos es apenas el 4% (509,000 bautizados), del total de la población estimada en 126.9 millones de habitantes.

Existe pues una clara conexión entre ambas apariciones, de las que se anota lo siguiente:

  1. Se dan en dos países en donde el catolicismo es minoría -en Holanda y Japón- aunque los antecedentes de Holanda se remontan a 6.5 siglos atrás con un milagro eucarístico, mientras que Japón recibió a los primeros misioneros católicos hace 567 años, martirizando a 26 de ellos en Nagasaki (siendo San Felipe de Jesús el primer mártir mexicano).
  2. Ambas apariciones fueron aprobadas por los obispos locales de la Iglesia Católica, después de un proceso riguroso de investigación y validación de los milagros acaecidos, para comprobar la autenticidad de las revelaciones dadas a través de sus mensajes que duraron 14 años en Ámsterdam y sólo 3 años en Akita.
  3. Hay sólo 14 años de diferencia entre el fin de los mensajes recibidos por Ida en Ámsterdam (1959) y las primeras apariciones en Akita (1973), siendo -como ya se mencionó- la imagen de La Señora de todos los Pueblos la inspiración y modelo.

En ambas, Ella se muestra profundamente preocupada por el rumbo que está tomando la humanidad, habiendo advertido sobre la corrupción, las calamidades y la guerra, en el primer caso, y de un gran castigo para la humanidad si no se da la conversión a través de la oración y el arrepentimiento, en el segundo.



  1. En los 56 mensajes que dio en Ámsterdam dejó clara la reiterada petición al Papa para que proclamara un nuevo dogma, mediante el cual se reconociese su rol como Corredentora, Mediadora y Abogada; mientras que en Akita lo explicitó a través de 101 lacrimaciones de sangre presenciadas en su gran mayoría por el Obispo local, Monseñor John Shojiro Ito (+) y el Director Espiritual de la vidente Agnes Katsuko Sasagawa, el padre Thomas Teiji Yasuda, S.V.D. La última lacrimación ocurrió el 15 de septiembre de 1981, en la festividad de los Siete Dolores de la Santísima Madre María, ratificando su rol como cooperadora excepcional -Corredentora- en la obra de la redención, estando presentes un total de 65 testigos oculares.
  2. La Señora de todos los Pueblos, pidió -y sigue vigente su petición- que se difunda lo más pronto posible “a todas las naciones” sus mensajes, pero sobre todo, la imagen y la oración que he dejado en las 3 partes anteriores de este artículo; mientras que la interpretación de las 101 lacrimaciones fue entendida sólo a través de la revelación dada por un ángel a la Hna. Agnes, y detalladamente explicada por el Padre Yasuda, mediante la cual, los dolores inauditos sufridos por nuestra Santísima Madre al pie de la cruz, cuando aceptada voluntariamente entregar a su Divino Hijo a la muerte física clavado en la cruz, iniciaba la corredención al dar a luz espiritualmente al cuerpo místico de Cristo. Él, muerto, y Ella, viva, con la espada de dolor atravesando su alma, cumpliéndose la profecía que 33 años antes le había dicho el anciano Simeón, cuando el niño fue presentado al templo: “…y a ti misma, una espada de dolor atravesará tu alma” (Lc. 2, 35). Asimismo, reforzando la lucha permanente entre la Serpiente y la Mujer, al presentarle la biblia abierta en el libro del Génesis (Ge 3, 15): “Enemistad pondré entre tí y la mujer, entre tu linaje y su linaje: Ella te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.” De esto se desprende que es y seguirá siendo quien permanezca luchando a favor de todos nosotros, sus hijos “en el orden de la gracia”.

No hubiera sido posible entender el porqué de esas lágrimas ni la cantidad de las mismas, sin una interpretación auxiliada por el mismo ángel: “Hay un profundo significado al número 101, con los 101 episodios de las santas lacrimaciones de la estatua de la Santísima Virgen María. Esto significa que el pecado entró al mundo a través de una mujer y que es también a través de una mujer, que la gracia de la salvación entró al mundo. El cero, que está entre los dos ‘unos’, significa Dios que existe desde toda la eternidad hasta la eternidad. El primer ‘uno’ representa a Eva, y el último ‘uno’ representa a la Santísima Virgen María.”. Sigamos pues orando y pidiendo este nuevo dogma por la salvación del género humano: todos somos sus hijos, desde Adán y Eva, hasta el último en morir al llegar la consumación de los siglos.

Señor Jesucristo,

Hijo del Padre,

manda ahora tu Espíritu

sobre la tierra.

Haz que el Espíritu Santo

habite en el corazón de todos los pueblos,

para que sean preservados de la corrupción,

de las calamidades y de la guerra.

Que la Señora de Todos los Pueblos,

la Santísima Virgen María,

sea nuestra Abogada.

Amén.

 

María, ¿La Mujer más Poderosa del Mundo? (Parte 1)

María, ¿La Mujer más Poderosa del Mundo? (Parte 2)

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