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La situación actual de la iglesia en México.
Hemos realizado innumerables actos anticomunionales que han lesionado y afectado, en no pocos casos gravemente, la comunión de la iglesia que es la Gran Familia de Dios.


Fuente: Tiempos de Fe, año 1,



La situación actual de la iglesia en México delante de los planteamientos que nos hace la exhortación: La. Iglesia en América, acerca de la conversión y la comunión.

Al recorrer las situaciones en que Ha vivido  últimamente la iglesia en México, descubrimos actitudes y acciones que no han sido conformes al Evangelio y que debemos tener la valentía de reconocerlas  humildemente como resultado de una sincera y continúas conversión, en orden a restaurar el tejido de la comunidad y sociedad eclesial lesionado por tales comportamientos.

Son principalmente cuatro áreas de la vida y misión de la iglesia que es necesario evaluar: 

1.  Los pecados que han "dañado la unidad querida por Dios para su pueblo; es decir la división entre cristianos desde el cisma de Oriente ocurrido en los albores del milenio que ahora está terminando.

2. Los métodos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio de la verdad, en alusión directa. Un juicio correcto sobre estos acontecimientos históricos, no puede prescindir de una en tu estudio de los acontecimientos culturales del momento, bajo cuyo influjo muchos pudieron creer de buena fe que un auténtico testimonio de la verdad comportaba la extinción de otras opiniones o al menos su marginación. Pero la consideración de circunstancias atenuantes " no dispensa la iglesia del deber de lamentar profundamente las debilidades de tantos hijos suyos, que al decir jurado su rostro, impidiéndole reflejar plenamente la Imagen de Señor Crucificado, testigo insuperable de amor paciente y humilde mansedumbre."



3. La complicidad con regímenes totalitarios  y sistemas sociales injustos. ¿Cómo no sentir dolor por la falta de discernimiento, que a veces llega ser aprobación, de no pocos cristianos frente a la violación de fundamentales derechos humanos por parte de regímenes totalitarios? ¿Y no es acaso de lamentar entre las sombras del presente,  la corresponsabilidad de tantos cristianos en graves formas de injusticias y marginación social?

4. La deficiencia o nula recepción del  Concilio  Vaticano II en  la vida de las iglesias locales, "¿En qué medida la palabra de Dios ha llegado a ser plenamente el alma de la teología y la inspiradora de toda la existencia cristiana como pedía la Dei Verbum?" ¿Se vive la liturgia como "fuente y culmen " de la vida eclesial, según las enseñanzas del SACROSANCTUM CONCILIUM? ¿Se consolida en la Iglesia Universal y en las iglesias de particulares, la eclesiología en la comunión de la Lumen Gentium, dando espacio a los carismas, los ministerios, las varias formas de participación del pueblo de Dios, aunque sin admitir un democratísimo   y un sociologismo que no reflejan la visión católica de la Iglesia y el auténtico espíritu del Vaticano II. 

Un serio examen sobre todos estos puntos, que nos presento la Carta  Apostólica de San Juan Pablo II sobre el TERCER MILENIO, nos lleva a reconocer la gran responsabilidad que como miembros de la Iglesia Católica, hemos tenido, pues hemos alimentado actitudes egoístas y soberbias, ya sea personal o grupalmente, que han  dañado la unidad de la Iglesia en México. 

Hemos realizado innumerables actos anticomunionales que han lesionado y afectado, en no pocos casos gravemente, la comunión de la iglesia que es la Gran  Familia de Dios. 

Fácilmente emitimos juicios injustos sobre los diversos miembros de la comunidad, por no haberlos fundado en bases objetivas; con ligereza, sin conocer a fondo los acontecimientos y las circunstancias en que estos han sucedido, nos atrevemos a juzgarlos. Fácilmente somos presa de afirmaciones y de chismes que corren de boca en boca. 



¡Cuántos  miembros inclusive de la jerarquía, han sido víctimas de calumnias y difamaciones; ideologías extremistas tanto derecha como la izquierda! fundamentalísimos y radicalismos  han afectado la unidad la comunión de la iglesia. 

Se ha llegado, a consecuencia de estos extremismos, a pretender establecer en la iglesia adoctrinamientos y enseñanzas paralelas a las del magisterio de la Iglesia.

En no pocas iglesias particulares han tenido lugar en México un rechazo a las enseñanzas, lineamientos pastorales de Medellín, Puebla, Santo Domingo.

De acuerdo con parámetros equivocados y falsos hemos sido catalogados los Obispos como progresistas, conservadores.

Obispos del pueblo y obispos de los ricos, etc.

Y lo peor de todo, debido a esos radicalismos, se ha calificado la actividad pastoral de los obispos, dependiendo de las instituciones fundamentales de la iglesia. No siempre se ha respetado el diverso modo de pensar de los demás. No ha estado presente en no pocas ocasiones un sano pluralismo.

Muchísimos  laicos, viven su cristianismo a su modo, no existe coherencia entre su fe y  su vida y esto de manera especial acontece dos católicos que ocupan puestos públicos.

Cristianos que no tienen sensibilidad social y que por no actuar contra las violaciones  de los derechos humanos son culpables, en una buena parte, del establecimiento de sistemas sociales injustos.

En todos estos casos ha faltado un diábolo un diálogo sincero auténtico, en el que se aprende escuchar a los demás y exponer con sinceridad el punto de vista personal. 

Con frecuencia se les otorga a los fieles laicos ministerios, pero no se les exhorta suficientemente para que estén presentes activamente en animación cristiana del orden temporal, que es el lugar en donde deben llevar acabo la actividad Evangelizadora.

En cuanto la difusión de las enseñanzas sociales, tanto obispos como fieles laicos, existiendo muchas excepciones, no han actuado con la diligencia debida y con el empeño necesario para que los fieles  conozcan y profundicen.

Asimismo  no siempre se han  utilizado los medios de comunicación con eficiencia y competencia necesarias para transmitir la Buena  Nueva  con fuerza y con el poder del Espíritu Santo.

"América necesita laicos cristianos que puedan asumir responsabilidades directivas de la sociedad.....". Para ello es necesario que sean formados tanto en los principios y valores de la   Doctrina Social de la  iglesia, como es nociones fundamentales de la teología del laicado.

Hay quienes en la iglesia han pretendido establecer un régimen de cristiandad, tratando de revivir situaciones que en tiempos pasados se dieron entre la religión y la cultura, entre la sociedad civil y religiosa. 

El concilio Vaticano con sus grandes textos en la "Gaudium et Spes" y la "dignitatis Humanae" ( (sobre la libertad religiosa ha dado en la iglesia grande viraje, definitivo en la concepción de las relaciones de la Iglesia y del mundo; de la sociedad civil y la sociedad religiosa).

Como conclusión de todo lo expuesto, se puede decir que ciertamente la iglesia a sido un signo verdadero de comunión el medio de la sociedad mexicana, aún cuando, como hemos visto, han sido también muchas las sombras que han impedido que lo haya sido en algunos momentos,   pues han existido actitudes muy significativas menos conformes o contrarias al Evangelio.

Al revisar los principales documentos colectivos del Episcopado Mexicano, se sorprende lector de la variedad de importancia de los temas tratados que tiene como fin exhortar a los hombres para que actúen de acuerdo con los designios de Dios.

El dicho documento, los Obispos de México presenta pistas de solución para resolver los problemas y salir al encuentro de los desafíos; normas morales y principios de acción así como  denuncias proféticas.

A fin de que la Iglesia en México sea un signo más evidente de comunión en medio de la sociedad mexicana deberá realizar una Evangelización realmente eficaz que alcance las raíces de la cultura, para transformar con la fuerza del Evangelio los Criterios  de Juicio,  y los Valores Determinantes.  Los que  puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras que estén en contraste con la palabra de Dios y con sus designios de salvación.

Es importante señalar que la Eclesiología,  esto es, el concepto sobre la iglesia a sido renovado por el Concilio Vaticano II.

Ha tenido lugar un cambio muy importante sobre el modo de concebir a la iglesia, su constitución jerárquica y carismática, su dinámica interior, sus relaciones con la sociedad civil y con el mundo. 

La concepción de una Iglesia peregrina y Escatológica, que se siente solidaria con toda la historia salvífica  y con la historia humana, mantendrá la iglesia en una actitud fundamentalmente de humildad y no de triunfalismo.

Los gozos y las esperanzas las tristezas y las angustias de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y cuántos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón.

5.- la Iglesia como sacramento de la encarnación del amor de Dios al mundo en Jesucristo deberá sentir  la necesidad de ser fiel  al mundo, a lo temporal, como el hijo lo fue al encarnarse. La iglesia sabrá valorar y respetar el orden temporal, lo humano como valor en sí y no sólo como medio e instrumento para cumplir su evangelio, el sentido transcendente de lo temporal. No identificará los bienes temporales con los bienes del Reino, pero si sabrá usar los bienes temporales (ciencia, técnica, dinero, organización) en orden el reino de Dios.

Será necesario tomar conciencia de que el quehacer de la jerarquía no agota el quehacer de la iglesia. Además, " la misión de la iglesia no es un anunciar el mensaje de Cristo y su gracia los hombres, sino también impregnar y perfeccionar todo el orden temporal con el espíritu del Evangelio. La actividad religiosa, que se realiza principalmente por el misterio de la palabra y de los sacramentos, encomendada especialmente al clero; los laicos deberán  adquirir mayor conciencia de que "están llamados particularmente hacer presentes y operante a la iglesia en los lugares y condiciones donde ella no, puede ser sal de la tierra sino es a través de ellos".

Ya, en concreto, la presencia moral de la iglesia en México en la sociedad civil, consiste ante todo en dialogar con el mundo sobre sus  problemas actuales, para proyectar sobre ellos la luz del Evangelio.  Así  la iglesia en México trata de relacionarse con el México concreto,  en su condición existencias hoy y ahora.

La iglesia ante todo invita el pueblo de México, a que confíe en Jesucristo, vida y esperanza de México: Los Obispos  mexicanos hemos expresado que el contenido y anhelo más profundo de esta esperanza es anunciar a Jesucristo, ante el nuevo milenio que se acerca, promoviendo una iglesia misionera y una sociedad Misionada.

De este modo la iglesia está promoviendo la nueva evangelización, la promoción humana y la inculturación del Evangelio, que son parte esencial es del proyecto pastoral (1996 2000). 

Ya desde el principio ha sido expresado lo que de manera especial preocupa la iglesia en México. Para  responder a todos esos retos la iglesia en México, ha tratado de organizar y promover una evangelización, con promoción humana.

Nos dice él es el Episcopado Mexicano. "Ante la gravedad de los retos, con nuestro pueblo mexicano, queremos mostrarnos animados por la inquebrantable esperanza cristiana: queremos hacer una pública declaración  de confianza en Dios; queremos irradiar la serena alegría de los verdaderos discípulos de Cristo; estamos convencidos que nuestra patria necesita testigos creíble y no los encontrará en "evangelizadores tristes y desalentados".  Impacientes o ancianos".

La dimensión social de la conversión exige en una sociedad pluralista "tener un recto concepto de las relaciones entre la comunidad política en la iglesia, y distinguir claramente entre las acciones que los fieles, aisladamente o asociadamente, llevan a cabo a título personal como ciudadanos, de acuerdo con su conciencia cristiana, y las acciones, que realizan el nombre de la Iglesia, en comunión con sus pastores. La iglesia, que por razón de su misión  y de su competencia no se confunde en modo alguno con la comunidad política ni está ligada a sistema político alguno, en la ves signo y salvaguardia del carácter trascendente de la persona humana.

Ciertamente a tener presente esta indica estas indicaciones es absolutamente indispensable para la iglesia sea verdadero signo de unidad en México y en el mundo. 

No cabe duda que el fomentar la espiritualidad de todo el pueblo de Dios es absolutamente indispensable para preservar y fomentar la unidad dentro de la comunidad eclesial. No debe, por lo tanto, oponerse la espiritualidad a la actividad misionera o evangelizadora de la iglesia "no la espiritualidad no se contrapone a la dimensión social del compromiso cristianos".

La conversión lleva aceptar y hacer propia la nueva mentalidad propuesta por el Evangelio, que consiste en dar muerte al hombre viejo para que nazca el nuevo. De ahí la importancia que tiene para los hombres, especialmente; el sacramento del perdón recibido el celebrados con las debidas disposiciones. Los sacerdotes deben dedicar,  por ello, más tiempo a la celebración del sacramento de la penitencia.

 

 

Tiempos de Fe, año 1, No. 4, Mayo-Junio 1999.

 

 

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