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Nociones básicas

5. Relación Madre-Hijo en el embarazo
Este proceso biológico natural “llamado embarazo” conlleva muchos cambios tanto físicos como hormonales en la mujer.


Por: Rosario Laris MD, PhD. | Fuente: Sexo Seguro, A.C.



“Relación madre hijo embarazo”

 

El embarazo inicia al momento de la unión de un óvulo con un espermatozoide; dando como resultado una persona única e irrepetible.

 

Durante 9 meses esta nueva vida se desarrollará y crecerá dentro del vientre de su madre. Este proceso biológico natural “llamado embarazo” conlleva muchos cambios tanto físicos como hormonales en la mujer.



 

Desde la concepción y mientras el embrión atraviesa las trompas de Falopio, envía avisos moleculares y la madre responde, estableciéndose un diálogo molecular por el que el embrión puede vivir y ambos se preparan a pasar esos 9 meses de vida juntos.

Por medio de este fenómeno natural, el embrión, que es un ente extraño al organismo de su madre, no es rechazado como un peligro y no se activan las defensas correspondientes. Este fenómeno es llamado “tolerancia inmunológica” y se genera a través de las sustancias que libera el embrión desde los primeros días de la concepción.


Al ser la gestación una simbiosis de dos vidas, algunas células madre de la sangre del feto y de su placenta, que son pluripotenciales, pasan a la circulación materna y se almacenan en la médula ósea, y se dispersan en la piel, tiroides, hígado, riñón y pulmones.

 

Estas células del embrión tienen una gran capacidad de autorrenovación y colaboran con las células madre adultas en la función regenerativa del cuerpo de la mujer.




Se ha comprobado que estas células traspasan a partir de la cuarta semana del embarazo y la mujer las conserva toda la vida.

 

Este descubrimiento puede tener importantes aplicaciones clínicas porque son células diferentes que conviven.

 

En la mujer embarazada se producen cambios sustanciales en el cerebro. Uno de ellos es la producción de oxitocina,  una hormona relacionada con la confianza, que tiene receptores en diversas áreas del cerebro y ayuda a desarrollar una capacidad especial para conocer las necesidades del bebé.

 

Con el embarazo, el cerebro de la mujer cambia, estructural y funcionalmente y el vínculo se refuerza con el parto y la lactancia, porque se potencian los circuitos neuronales más fuertes de la naturaleza, lo que se conoce como ''vínculo de apego”.

 

Durante el parto se liberación la oxitocina almacenada y esta refuerza el vínculo de apego entre la madre y su hijo.

 

La experiencia de la paternidad como el contacto físico con un bebé, su olor, el verle; provoca un vínculo de apego en los padres biológicos, adoptivos y en general en cualquier persona que cuida habitualmente de un bebé.


La paternidad y maternidad, provoca cambios funcionales en el cerebro; es por eso que tanto el padre como la madre, responden con más intensidad al llanto que a la risa de su hijo, mientras que sucede a la inversa en quienes no tienen experiencia de la paternidad. Así mismo, se agudiza la capacidad para reconocer mejor las necesidades que su hijo reclama llorando. Por lo que la experiencia de la paternidad es igual tanto en el padre como en la madre, y lo propio de la madre es lo que le aporta el embarazo.

 

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