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Verónica Stobert: Embarazada, sufrió de preclampsia, estuvo al borde de la muerte
Milagro aprobado para la canonización de Faustino Miguez


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



El hecho extraordinario, reconocido por la Santa Sede como un milagro, ocurrió en favor de Verónica Stobert, una madre chilena, apoderada y catequista del Colegio Divina Pastora, a quien los médicos no daban oportunidades de sobrevivir a un cuadro fatal de preclampsia y hemorragia en su cuarto embarazo. Su esposo e hijas atribuyen el caso a la intercesión del beato español Faustino Míguez.

El 10 de septiembre de 2003, Verónica Stobert se encontraba en la 36ª semana de embarazo. Esa tarde sintió un fuerte dolor abdominal, presión alta y episodios de pérdida de conciencia. Aunque pensó que se trataba de un parto prematuro, en el hospital le diagnosticaron preclampsia y le practicaron una cesárea de emergencia.

El diagnóstico médico fue preeclampsia y Síndrome de HELLP (alteración de la encima hepática con encefalopatía hipertensiva y hemorragia abdominal masiva con alta posibilidad de mortalidad) y estado de coma grado 3 en la escala de Glasgow..

Ante la gravedad del hecho, los médicos comunicaron a su esposo y familiares que clínicamente ya no había nada más que hacer, que su vida terminaría en unos días. Paralelamente, la comunidad del colegio Divina Pastora de La Florida (donde Verónica era catequista y apoderada de dos de sus cuatro hijos) inició una cadena de oración. Se trataba de una Novena al Padre Faustino Miguez (por entonces beato en proceso de espera de un milagro para ser canonizado). La madre superiora, hermana Patricia Olivares, llevó también una reliquia hasta la sala de Verónica.

Con el paso de las horas y los días, sin explicación médica, la situación cambió. La hemorragia cesó y los parámetros analíticos se normalizaron, la gravedad empezó a disminuir y -lo que fue aún más asombro para la comunidad médica- el daño cerebral desapareció por completo. Su recuperación era total, sin secuelas.



La religiosa Patricia Olivares, que acompañó en esos momentos a Verónica, recuerda que “cuando ya no había nada más que hacer y la iban a desentubar, el marido dijo que lo único que le quedaba era volverse a Dios. Entonces él fue a colegio de nosotras, pidió la capilla, entró con sus hijas; yo entré con ellos y me quedé unas bancas más atrás y les dije que íbamos a interceder ante nuestro fundador, el Padre Faustino. Verónica no coagulaba nada y en la tarde ya estaba coagulando.”.

Este es el milagro que ahora, en diciembre de 2016, la Iglesia, con la firma del Papa Francisco, considera que obró Dios por intercesión del beato Faustino Mínguez en 2003. Este milagro permite canonizarlo y declararlo santo de la Iglesia universal.

Los sentimientos de una madre agradecida

En 2009, cuando se cerraba el proceso diocesano sobre el milagro, Verónica Stobert explicó a la prensa sus sentimientos, mirando a su hijo de cinco años, que hoy tiene ya once.

"Desde que pude despertar de mi enfermedad me he ido dando cuenta de la grandeza de Dios. Cada vez que recuerdo me emociono mucho. Cuando tuve esta enfermedad estaba esperando mi cuarto hijo, Sebastián, que, gracias a Dios está bien ahora, es feliz y ya está comenzando en el colegio. Yo doy gracias a Dios cada día por la maravilla que hizo en mí, en mi familia y en toda la gente que me conoció. De repente somos personas tan desabridas con Dios, no le demostramos amor y Él se vale de cosas tan grandes como ésta”.



Fuentes:
ACI Prensa
Religión en Libertad
Iglesia.cl

 





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