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Finalidad de la catequesis: comunión con Cristo
El fin definitivo de la catequesis es poner a uno no solo en contacto sino en comunion, en intimidad con Jesucristo.


Por: Martha Carillo, Educadora en la Fe, Sede Tampico | Fuente: Tiempos de Fe, Anio 2, No. 10 Mayo - Junio 2000



Desde que comencé a ser cate­quista, siempre me he preocupado por buscar la manera de que la catequesis no sea un simple "dar la clase", sino que trato de estudiar bien el tema, profundizarlo y posteriormente buscar recursos novedosos, llamativos, entretenidos y pedagógicos que ayuden a que ese tiempo sea agradable y los alumnos se interesen.

De acuerdo a los manuales de catequesis, esto es lo que se debe hacer, pero... le confieso que en ocasiones me ha sucedido que me concentro tanto en esos recursos que pierdo de vista lo fundamental, la finalidad de la catequesis:

 "El fin definitivo de la catequesis es poner a uno no sólo en contacto sino en comunión, en intimidad con Jesucristo".

Toda la acción evangelizadora siempre debe buscar favorecer la comunión con Jesucristo.

Porque la catequesis se propone fundamentar y hacer madurar la conversión "inicial" de una persona al Señor, suscitada por el Espíritu Santo mediante el primer anuncio.



Nunca debemos de perder de vista que la catequesis debe ayudar a que el catequizando logre una INTIMIDAD MAS PROFUNDA EN EL ENCUENTRO PERSONAL CON JESUCRISTO, ayudar a que la persona conozca y tome conciencia cada vez más, de que Jesucristo lo llamó a una aventura desafiante, la aventura más seria y decisiva de su vida que consiste en llegar a una comunión plena con Je­sucristo, en experimentar Su Amor, un amor que es capaz de satisfacer esa inquietud creadora que bate y pulsa en lo más profundo de cada uno de noso­tros que es la búsqueda de la Verdad, la insaciable necesidad del Bien, el hambre de la Libertad y la nostalgia de la verdadera Bondad y Belleza.

Y entonces, dicha comunión con Jesucristo, por su propia dinámica, impulsa al discípulo a unirse con todo aquello con lo que el propio Jesucristo estaba profundamente unido: con Dios, su Padre, que le había enviado al mun­do y con el Espíritu Santo, que le im­pulsaba a la misión; con la Iglesia, su Cuerpo, por la cual se entregó; con los hombres, sus hermanos, cuya suerte quiso compartir.

Las tareas de la catequesis deben realizar la finalidad

En los Evangelios aprendemos bastante acerca de la excelente peda­gogía que usa Jesús con sus discípu­los y que nosotros, sus discípulos tam­bién. debemos imitar:

* Jesús les daba a conocer las dife­rentes dimensiones del Reino de Dios "a vosotros se os ha dado a conocer los misterios del Reino de los cielos" [Mt 13,11],

* Les enseñaba a orar ("cuando oréis, decid: Padre..." [Lc 11,21],

* Les inculcaba las actitudes evan­gélicas ("aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón" [Mt 11,29],

* Les iniciaba en la misión ("les envío de dos en dos" [Lc 10,1]

La finalidad se realiza a través de diversas tareas que están mutuamente implicadas.

Para finalizar quiero compartir con ustedes, unas palabras del Papa Juan Pablo II que dirigió a los participantes en una sesión del consejo internacio­nal para la Catequesis:

Amadísimos: Sabed que llevo muy en el corazón vuestro trabajo. De vosotros, en efecto, depende en gran parte la eficacia del anuncio cristiano, que está destinado a dar frutos en la vida diaria de los bauti­zados. Por esto, es mi deber recordaros a todos vosotros ante el Señor en la oración, con el fin de que El ilumine vuestras men­tes, robustezca vuestras voluntades, fecun­de vuestros esfuerzos. La renovación de la catequesis debe ser considerada verdaderamente como un don del Espíritu San­to a la Iglesia (Catechesi tradendae, 3). Al dirigiros mi palabra de ánimo, quiero ha­blar a cuantos comparten con vosotros la responsabilidad de la búsqueda y de fa ex­perimentación, así como también a todos los padres, catequistas y profesores, que humildemente y con alegría ejercen el apostolado catequístico en las casas, en las parroquias, en los grupos.

Que el Señor os bendiga ampliamente, mientras con alegría os imparto mi bendi­ción apostólica a todos vosotros, a vuestros colaboradores.

 

Bibliografía:

Catecismo de la Iglesia Católica

Directorio General de Catequesis





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