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El aborto en el mundo
El grafico que desmiente que sus origenes tiengan que ver con la liberación de la mujer

Cabe preguntarse cuál es la realidad de las prácticas abortistas en el mundo y qué evolución han seguido a lo largo del tiempo


Por: Ferrán Esteve | Fuente: ForumLibertas.com



 

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este martes, 24 de enero de 2017, que el aborto no se siga financiando con los impuestos de los estadounidenses. Veinticuatro horas antes, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impide al Gobierno financiar o promover el aborto en el extranjero.

Ante estas dos iniciativas en el país más poderoso del planeta, cabe preguntarse cuál es la realidad de las prácticas abortistas en el mundo y qué evolución han seguido a lo largo del tiempo.

Para responder a esta cuestión, un revelador gráfico viene a desmentir que los orígenes del aborto tengan que ver con la liberación de la mujer.

China y la URSS, los precursores del aborto
En ese sentido, el ‘Worldwide abortions by region and year, 1922-2014’ (‘Abortos a nivel mundial por región y año, 1922-2014’), actualizado el 7 de febrero de 2015 y publicado por Johnston’s Archive, constata que China y la URSS fueron los precursores del aborto y no tenían nada de feministas, como se puede ver en el gráfico que sigue a continuación, reproducido a partir del original.



 

Las cotas más altas en número de abortos las alcanzaron China, en las décadas de los ochenta y noventa, y la URSS, en la de los sesenta

En la imagen se observa cómo estas dos regiones han sido históricamente las más abortistas del mundo, al alcanzar las cotas más altas y duraderas en número de abortos.

Es a partir de 1950 cuando ambos países muestran un incremento del número de abortos sin precedentes. En el trasfondo de ese aumento están sus políticas de industrialización acelerada, que necesitaba abundante mano de obra. En ese sentido, el embarazo y la natalidad suponían un freno a esa industrialización, que se convertía así en forzosa.

Con ese objetivo, las políticas abortistas en estos dos países iban dirigidas contra la maternidad, que por entonces representaba una barrera a las políticas industrialización forzosa. Y posteriormente, al inicio de los setenta, el aborto se implanta y crece exponencialmente en Occidente, así como en otras regiones del planeta.



Estos hechos y los años en que se produjeron echan por tierra la afirmación de que el aborto surgiera como un elemento liberador de la mujer, porque los precursores no son los estadounidenses o los europeos sino los rusos y chinos, y no lo hacen con criterios de igualdad para la mujer sino todo lo contrario, para disponer al máximo de mano de obra.

La paradoja entre Japón y Estados Unidos
Otra cuestión que llama la atención en el gráfico son las fechas de inicio y auge del aborto en Japón y Estados Unidos. Los abortos en Japón se muestran en el gráfico a partir de 1948, que es cuando este país lo legalizó bajo circunstancias especiales.

Tras el final de la II Guerra Mundial y la ocupación americana, el cruce de relaciones íntimas entre americanos y japonesas es un fenómeno que conlleva un aumento de los embarazos con descendencia mixta. Este hecho preocupa a los estadounidenses, que quieren impedir que las parejas o matrimonios mixtos tengan hijos. Al mismo tiempo, no deja de ser una forma de debilitar al país.

En cambio, el aborto en Estados Unidos es legal en todos sus estados desde la famosa sentencia de la Corte Suprema en el Caso Roe contra Wade, el 22 de enero de 1973.

Así, se da la paradoja de que entre la legalización del aborto en Japón y la de Estados Unidos pasan algo más de 20 años. ¿Cómo se puede hablar así de que el aborto se inició entre los estadounidenses como un hecho de liberación de la mujer?

Si esa fuera la razón, ¿por qué esperaron más de veinte años para liberar de esa ‘carga’ a las americanas cuando ya lo habían hecho con las japonesas cuando ocuparon su país?

De hecho, no fue hasta que el feminismo radical impuso sus tesis en Estados Unidos y Europa de que la igualdad entre el hombre y la mujer no sería posible si esta última no se liberaba antes de la condición de ser madre. El argumento era que el hombre podía ser libre tras mantener relaciones sexuales y la mujer, no.

Después llegarían las píldoras y otros sistemas anticonceptivos, y más tarde la píldora del día después, aunque a pesar de todos esos sistemas anticonceptivos la curva de abortos se ha mantenido relativamente alta, con una cierta pero mínima tendencia a la baja en Estados Unidos en las últimas décadas, aunque en Europa apenas se nota.

Caídas espectaculares y tendencia a la baja
Sin embargo, en su conjunto, las líneas del aborto de diferentes colores en el gráfico muestran, por un lado, las caídas espectaculares de Rusia y China, tras haber alcanzado los picos más altos. En el caso de China, por encima de los 25 millones al año en la década de los ochenta y noventa; en el de Rusia, rondando los 15 millones anuales en la década de los sesenta. Cabe resaltar que la caída en picado de los abortos en Rusia se produce justo a partir 1991, con la desaparición de la antigua URSS.

Por otro lado, en el resto de regiones y en diferentes épocas, tras una curva ascendente, se observa en la parte derecha del gráfico una tendencia generalizada a la baja en el número de abortos.

Ahora, con la decisión de Trump de no financiar abortos en el exterior, que encaja perfectamente con esa tendencia a la baja de las prácticas abortistas, se da un paso adelante para paliar los efectos del aborto en el mundo y, al mismo tiempo, se asesta un duro golpe a Planned Parenthood, la organización internacional abortista más importante del planeta.

Cabe recordar que el 18 de noviembre de 2015 la Cámara de Representantes de Estados Unidos ya votó a favor de la retirada de la financiación de la multinacional abortista y que los fondos retirados se aplicaran a otros proyectos de salud federales.

Tres meses antes, miles y miles de manifestantes estadounidenses se manifestaban contra Planned Parenthood en más de 300 ciudades de Estados Unidos por sus prácticas abortistas, un asesinato planificado según el arzobispo de Quebec, quien criticó el escándalo del tráfico de órganos de bebés abortados en que se ha visto envuelta la multinacional del aborto.





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