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He visto al Señor y me ha dado este mensaje
Reflexión del evangelio de la misa del Martes 18 de Abril de 2017

Sepa todo Israel, con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, que ustedes han crucificado


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



Martes de la octava de Pascua

Hechos 2,36-41:“Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo”

Salmo: 32 “En el Señor está nuestra esperanza”

San Juan 20,11-18“He visto al Señor y me ha dado este mensaje”

 



La experiencia de Jesús resucitado se va expresando en estos días, entre las vivencias de los primeros cristianos narradas por el libro de los Hechos de los Apóstoles y las apariciones a diferentes testigos contadas por los evangelios. De tal manera se unen que parecería que unas a las otras se complementan y esclarecen. Las palabras de Pedro proclaman en el día de Pentecostés: “Sepa todo Israel, con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, que ustedes han crucificado” y suscitan las actitudes de conversión de todos sus oyentes que se disponen a hacer lo que él les diga. Mientras, Magdalena descubre en el jardinero al Señor resucitado. Las apariciones de Jesús transforman la vida de cada uno de sus discípulos. Hombres y mujeres que habían conocido y seguido a Jesús en sus predicaciones, que habían contemplado sus milagros, pero que se habían atemorizado frente a las dificultades y amenazas de muerte, ahora se convierten en testigos valientes que proclaman su palabra entre conocidos y desconocidos y  ya no temen afrontar los riesgos de cárcel y muerte.

 

Esta experiencia de resurrección los ha transformado. Es lo mismo que necesitamos hacer hoy nosotros como discípulos suyos: mirar, contemplar y experimentar a Cristo vivo, resucitado, que se hace presente en medio de nosotros. Si tenemos esta experiencia, proclamaremos sin miedo su mensaje de vida, su denuncia de injusticias, su propuesta de comunidad. El testimonio de los primeros cristianos era tal que suscitaba inmediatamente la pregunta sobre cuál debería ser la actitud que tomarían quienes los escuchaban. Hoy también si luchamos por la verdadera vida, si proclamamos su salvación, si anunciamos buena nueva, pero con el corazón y con nuestra vida, provocaremos ese deseo de convertirse a Jesús. No tengamos miedo, Cristo vivo está con nosotros.

 



sss




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