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“Lo malo no viene de afuera, sale del corazón” (Mc.7. 20)
Cuando en un hogar hay recelo, desconfianza, rivalidades: en esa casa habrá todo menos un ambiente cálido y cordial de un hogar.


Por: Francisco Mario Morales | Fuente: http://superacionpersonalfamiliar.blogspot.mx



Vivir desadaptado, lleno de resentimientos y frustraciones; vivir comparándose con los demás, vivir tratando de tener más que los demás, provocará vacío existencial. “De lo que abunda en el corazón, habla la boca (Mt. 12, 35)

Si en nuestro interior hay malos pensamientos, asesinatos, adulterios, inmoralidad sexual, robos, mentiras, incongruencia y doble moral, dentro del hogar, en la familia habrá un ambiente hostil, mentiras, insultos, agresiones, etc. “Todo país dividido en bandos enemigos, se destruye así mismo; y una ciudad o una familia dividida en bandos, no puede mantenerse” (Mt. 12, 25)

Ante este ambiente, el lugar donde se vive será una casa, pero no un hogar.

Cuando en un hogar hay recelo, desconfianza, rivalidades, lucha por el poder; falta de comunicación, ausencia de tolerancia…y sobre todo falta de amor sincero y verdadero; en esa casa habrá todo menos un ambiente cálido y cordial de un hogar.

Por eso es de vital importancia evitar nosotros mismos (hombre, mujer) llevar ese ambiente negativo al interior de nuestros hogares y familia. No desahoguemos nuestras frustraciones en el hogar, en los hijos o en la pareja.



Revirtamos de negativo a positivo nuestro ambiente familiar, comenzando por superar lo negativo que hay en el interior de nosotros mismos.

Busquemos la paz en nuestro interior. Perdonémonos a nosotros mismos, reconozcamos nuestros propios errores sin culpar de todo a los demás haciéndonos victimas de todos los que nos rodean.

Superemos nuestro propio negativismo para poder ayudar a los demás a superarlo en beneficio de todos y cada uno de nosotros, y sobre todo en beneficio de la familia.

Si extirpamos de nosotros mismos la soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envía y la pereza, habrá un verdadero cambio personal, familiar y social. No practiques ni des ejemplo de lo negativo, porque los niños aprenden por imitación y tienes un par de ojitos observándote continuamente. “Los hijos tienen malos oídos para escuchar, pero buenos ojos para observar” (Eliecer Salesman). No olvides que estás enseñando las 24  horas del día.

Vivir negativamente, con odios y resentimientos solo nos hará infelices, amargados y frustrados. Provocando exactamente lo mismo en todos los que están en nuestro entorno.







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