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10 mentiras del Demonio en el mundo actual
El demonio quiere que pierdas tu fe y que te alejes de Dios, por ello es conveniente reflexionar sobre diez de sus trampas mortales


Por: P. Cristian Hernan Andrade | Fuente: Religion en Libertad



Satanás es una serpiente. Recuérdalo. Es un mentiroso y padre de la Mentira. Trabaja en tu vida para tentarte, hacerte caer en el pecado y así alejarte de Dios, y también en el mundo tratando de engañarte, confundirte. Él quiere que pierdas tu fe y que te alejes de Dios.

Ante esta realidad es conveniente reflexionar sobre diez de sus trampas mortales en el mundo actual. Presta atención y mantente alerta ante la acción del demonio.

1) Relativismo

El relativismo postula la idea de que nada es verdadero, más bien dice que todos los puntos de vista son válidos y que no hay una verdad absoluta ni universal. El demonio no quiere que creas en una verdad porque si no existe la verdad entonces no existe el bien ni el mal. Si esto es así entonces todo vale.

Él puede tentarte con mayor facilidad si consigue que tú creas que no existe el pecado.

2) Indiferentismo

El indiferentismo te dice que todas las religiones son iguales y no importa cuál elijas. El indiferentismo es común dentro del protestantismo. Esta ideología te dice: “No importa a qué iglesia vayas mientras amas a Jesús”.

También señala que no importa si eres hinduista, musulmán, judío, sij, budista o católico. Más bien dice: “Todos estamos subiendo la misma montaña, pero en diferentes caminos”.

Tal vez sea así en cierta forma pero hay caminos que son mejores que otros porque son más verdaderos y honestos. Además hay caminos que te llevan a la parte baja de la montaña y no a la cima.

Hay que ser claros. Jesucristo es la más plena, la más completa y la revelación final de Dios a los seres humanos. Por lo tanto, el catolicismo es la más plena, antigua y la más completa unión con la única revelación de Dios en Cristo.

3) Eclecticismo

Este es “primo” del indiferentismo. El eclecticismo indica que tú puedes mezclar y juntar diferentes religiones y espiritualidades como quieras, de la misma forma que armas tu propio combo de comida rápida. La gente cree que esto es posible porque ya está influenciada por el indiferentismo.

Piénsalo bien. NO puedes mezclar el islamismo, el cristianismo o el budismo con el catolicismo. No es como armar tu propio combo. Es como si estuvieras poniéndole salsa de tomate a tu helado o estar usando pintura blanca en lugar de crema para el café.

4) Sentimentalismo

El sentimentalismo implica tomar decisiones o elegir tus creencias basándote en las emociones en vez de las verdades eternas. Puedes estar enojado o contento con algo o alguien así que actúas y decides según tu ira o alegría.

Aquí hay un ejemplo: Dos hombres quieren “casarse” y tú dices: “Awww Juan y Diego son unos chicos tan buenos. ¿Porque no se pueden casar como el resto?”. Ahí estás basando tu decisión en tus emociones con respecto a Juan y Diego, en tu deseo de ser una “buena” persona y en tus ideas sentimentales sobre las bodas y celebraciones.

No tomes decisiones importantes basándote en tus emociones. Eso conduce al caos y a la oscuridad.

5) Utilitarismo

El utilitarismo es basar tus decisiones morales o creencias en lo que parece ser útil, eficiente y económico. Por ejemplo: “Mi madre está en una casa de reposo. Ella tiene demencia. Es caro mantenerla ahí. Los médicos nos dan la alternativa de inyectarla y así ‘sus problemas acabarán’”.

No lo hagas. Por culpa del utilitarismo millones de bebés son abortados.

6) Incrementalismo

El demonio no quiere ejecutar de una sola vez todo su plan. Lo hace paso a paso. Primero hace que digas una pequeña mentira, después una verdad a medias, luego otra mentira y otra media verdad.

Date cuenta desde el inicio de lo que está haciendo y no lo dejes. El conseguirá que caigas usando el sentimentalismo, argumentos utilitaristas, indiferentismo o ideas relativistas. Él siempre está trabajando, nunca descansa.

7) Materialismo

El materialismo no se refiere a los gastos que uno tenga. Va más allá. El problema real con el materialismo es que nos conduce a pensar que no hay nada sobrenatural.

“Dios, los ángeles, los demonios, el cielo y el infierno son sólo un mito. No existe un mundo invisible. Los sacramentos sólo son símbolos. La Iglesia es una institución humana. Los sacerdotes no son más que unos trabajadores sociales vestidos de sotana. El matrimonio es solo un papel, la confesión no es más que una terapia de autoayuda y el bautismo y la confirmación solo son ritos lindos de paso para los niños”.

Ese es el materialismo ¿Lo reconoces? Repúdialo con todo tu corazón. Es una mentira.

8) El cientificismo

El cientificismo dice que la única verdad que existe es la verdad científica. Es una mentira poderosa de Satanás porque es una de las cosas que se asumido en la sociedad.

Sabemos que la ciencia desacredita la Biblia. Toda la verdad es la verdad de Dios y la verdadera ciencia siempre es hermana de la verdadera teología.

El cientificismo es una rama del ateísmo asumido. En él no hay un Dios. Solo existen las leyes de la ciencia.

9) Dilemas éticos

Esto es solo otro nombre para el relativismo moral. Se defiende la idea de que nada es bueno o malo, lo que importa son las intenciones y las circunstancias de la elección moral. Si tienes buenas intenciones y las circunstancias lo justifican, entonces lo que has elegido hacer está bien. Muchos católicos aceptan la anticoncepción artificial y el aborto debido a estos dilemas éticos.

El peligro con los dilemas éticos es que pueden llevar a la gente hasta el punto de cometer un pecado mortal justificando su elección. No caigas en eso. Si debes tomar una decisión moral complicada habla con un sacerdote o un buen asesor espiritual.

10) Universalismo

Esta ideología venenosa proviene directamente del infierno. Señala que Dios es tan amoroso, tan bueno y misericordioso que no condenará a nadie y que todos se salvarán.

Esto no sólo contradice lo que dice la Biblia, sino que contradice todas las enseñanzas de la Iglesia. El universalismo ha hecho que miles de personas caigan en una falsa certeza de que no importa lo que hagan o elijan ya que de todos modos irán al cielo.

Satanás ama el universalismo porque disfraza su mentira con el atributo más grande de Dios Padre: la Divina Misericordia. La mejor forma de repudiar esta mentira es temer al infierno.

Reflexiona: ¿has caído o caes en alguna de estas mentiras del demonio?

¿El infierno está vacío?

“Al infierno no nos mandan: vas tú solo, porque tú eliges estar ahí. El infierno es querer alejarse de Dios porque no quieres su amor. Este es el infierno. Va al infierno sólo quien le dice a Dios: “no te necesito, me las arreglo yo solo”, como hizo de hecho el diablo, que es el único que estamos seguros que está en el infierno”.

Primero que nada, no existe ninguna contradicción entre la infinita misericordia de Dios y la existencia del infierno: cuando el hombre escoge egoístamente elevarse por encima de Dios, preferirse a Dios, ser el dios de sí mismo, simplemente es respetado por el Creador, que ratifica la libre voluntad del hombre y, acogiendo su voluntad, lo mantiene alejado de Él.

El infierno es obra del hombre, no de Dios, hemos hablado de ello profundamente el pasado abril.

En segundo lugar, el dogma cristiano nos compromete a creer que el infierno es el estado eterno (no un lugar) de quien deja esta vida en pecado mortal, pero no nos compromete a creer que alguien haya muerto o muera, en pecado mortal.

“La condenación”, explicó Juan Pablo II, “permanece como una posibilidad real, pero no se nos ha dado a conocer, sin especial revelación divina, si -y qué- seres humanos están efectivamente involucrados”.

De aquí a sostener que el infierno existe pero está vacío implica un salto enorme, injustificado y equivocado.

Algunos que lo afirman atribuyen frecuentemente esta convicción al célebre teólogo Han Urs von Balthasar, pero él no quiso nunca decir una cosa de ese estilo como explicó recientemente también el teólogo Angelo Bellon.

Él mismo aclaró: “Mis palabras han sido repetidamente tergiversadas en el sentido que, quien espera la salvación para todos sus hermanos y hermanas, ‘espera el infierno vacío’. O quien manifiesta una esperanza similar, enseña la ‘redención de todos’ (apokatastasis) condenada por la Iglesia, algo que yo expresamente he rechazado: nosotros estamos plenamente bajo el juicio y no tenemos ningún derecho y ninguna posibilidad de conocer con antelación la sentencia del juez” (H.U. Von Balthasar, Esperar para todos. Breve discurso sobre el infierno, Jaca Book 1997, p.123).

Profundizó en el tema en 2008 el sacerdote Giandomenico Mucci, jesuita y redactor de La Civiltà Cattolica, concluyendo: “Este texto es suficiente para aquellos que repiten por costumbre la formulita del “infierno vacío” de la que son responsables las sumamente ordinarias deformaciones en los periódicos”.

El pecado existe, el hombre es tentado por su debilidad debida al pecado original que lleva dentro: quiere el bien, pero escoge el mal. La misericordia de Dios es infinita y perdona todo pero, siempre y cuando, se perciba nuestra condición de pecadores.

Por eso se dice que Dios ama y salva a los humildes. En cambio, “el corrupto no conoce humildad, no se considera necesitado de ayuda, disfraza su vicio con la buena educación, intentando siempre salvar las apariencias”.

Palabras similares a las de Benedicto XVI:

“Dios no obliga a nadie a la salvación. Dios acepta la libertad del hombre. No es un encantador que, al final, arregla todo y realiza su “final feliz”. Es un verdadero padre, un creador que afirma la libertad, incluso cuando ésta lo rechaza. Por eso la voluntad salvífica de Dios no implica que todos los hombres lleguen necesariamente a la salvación. Existe el poder del rechazo. Dios nos ama. Debemos sólo ser humildes para dejarnos amar. Pero debemos continuar preguntándonos si no tenemos la presunción de hacerlo solos: si no, privamos al hombre creatura y al Dios creador de su grandeza y dignidad, quitándole a la vida del hombre su seriedad y reduciendo a Dios a un encantador o a una especie de abuelo, respecto al cual todo es indiferente. Al contrario, es precisamente la grandeza incondicional del amor de Dios la que no excluye la libertad del rechazo y, por lo tanto, la posibilidad de la condenación” (J. Ratzinger, Dios está cerca, San Pablo 2008).





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