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Novena a San Maximiliano María Kolbe
Oraciones para cada día de la novena, la puedes hacer tantas veces desees, de manera especial los días previos a la festividad (5 al 13 de agosto)


Por: n/a | Fuente: sanmax.com.mx



Introducción para todos los días

En el Nombre de Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo.

Obrando maravillas en San Maximiliano Kolbe.

Por Cristo, nuestro Señor. Amén.



Primer día de la Novena.

«Feliz de ti, Maximiliano, porque confiaste en Dios»

Introducción.

«Se pregunta el Padre Kolbe: ¿Qué debemos hacer en tiempos difíciles? Confiar en Dios. Por medio de esa confianza, aunque no entendamos directamente las cosas, los acontecimientos, damos a Dios una gran gloria, ya que reconocemos su sabiduría, su bondad y su poder» (EK 1264).

«Yo confío en Ti, Señor, y te digo: Tú eres mi Dios, mi destino está en tus manos. Feliz el hombre que pone su confianza en el Señor» (Sal 30).



Señor, concédenos, por intercesión de San Maximiliano, una gran confianza en Ti, que eres nuestra Roca y nuestro Refugio. Que en toda circunstancia de nuestra vida seamos capaces de abandonarnos como niños queridos en tus manos de Padre. Amén.

(Hacer aquí su petición)

- San Maximiliano, que pusiste tu confianza en el Señor… Ruega por nosotros

- San Maximiliano, que te dejaste conducir por el Espíritu… Ruega por nosotros

Propósito de vida:

Esforzarnos en crecer en un abandono confiado en las manos del Padre.

Segundo día de la Novena.

«Feliz de ti, Maximiliano, porque escuchaste la Palabra de Dios y la pusiste en práctica»

Introducción.

«Haz lo que Dios quiere, es decir su voluntad. Entra en el desierto de tu corazón, y escucha su voz» (EK 966).

Una mujer levantó la voz en medio de la multitud y dijo: “¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!”. Jesús le respondió: “Felices mas bien, los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”» (Lc 11,27).

Señor, por intercesión de San Maximiliano, danos un corazón que escucha la Palabra de Dios y la practica, como lo hizo María, la Servidora del Señor.

(Hacer aquí su petición)

- San Maximiliano, tú que escuchaste la Palabra… Ruega por nosotros

- San Maximiliano, tú que viviste lo escuchado… Ruega por nosotros

Propósito de vida:

Proponernos escuchar, meditar y practicar la Palabra de Dios.

Tercer día de la Novena.

«Feliz de ti, Maximiliano, porque tuviste alma de pobre»

Introducción.

«Los invito a que profundicen siempre más el espíritu de pobreza. Para vivir en la sencillez evangélica y en la modestia franciscana. Aquí vivimos pobremente, pero no sufrimos miseria. La Inmaculada vela sobre nosotros. Contamos únicamente con la caja sin fondos de la divina Providencia, y limitamos nuestras exigencias personales, para disponer todo para el Reino de Dios».

«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos» (Mt 5,3).

Señor, por intercesión de San Maximiliano, concédenos un corazón pobre y sencillo, como el de María, capaz de buscar: el «tesoro escondido»: Cristo Jesús, y lo demás se nos dará por añadidura. Amén.

(Hacer aquí su petición)

- San Maximiliano, totalmente confiado en la Providencia… Ruega por nosotros

- San Maximiliano, buscador incansable de Dios… Ruega por nosotros

Propósito de vida:

Ejercitarnos en la paciencia, especialmente frente a las dificultades y ante los imprevistos de la vida.

Cuarto día de la Novena.

«Feliz de ti, Maximiliano, porque fuiste humilde y paciente»

Introducción.

«En las adversidades de la vida, dejémonos guiar, por la Inmaculada. Estemos tranquilos, no pretendamos hacer más de lo que Ella quiere. Ella pensará a todas nuestras necesidades; ofrezcamos a Ella todas las dificultades, disgustos y angustias. Por lo tanto mucha paz, mucha paz en la ilimitada confianza en Ella. Ocupémonos, sin preocuparnos, con mucha paciencia, mucha paciencia, con nosotros mismos y con los demás» (EK 56).

«Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia» (Mt.5,4).

Señor, por intercesión de San Maximiliano, revístenos de tu paciencia y mansedumbre, para gozar de tu paz, aún cuando las cosas no nos salen como desearíamos. Tu mano nos sostenga y nos bendiga para ser herederos de la Patria celestial. Amén.

(Hacer aquí su petición)

- San Maximiliano, paciente de corazón… Ruega por nosotros

- San Maximiliano, manso y benévolo con los demás… Ruega por nosotros

Propósito de vida:

Ejercitarnos en la paciencia, con nosotros mismos y con los demás.

Quinto día de la Novena.

«Feliz de ti, Maximiliano, porque tuviste hambre y sed de justicia»

Introducción.

Cuenta un prisionero del campo: «Cuando nos enteramos que el Padre Kolbe estaba con nosotros en el campo, me decía: ¡qué crueles son los nazis, también a él! Nos daba alegría tenerlo por compañero, ya que demostraba ser un hombre auténtico, un luchador, sí, un luchador por la justicia y la verdad. No sólo compartía con nosotros su mínima ración de pan, sino que también compartía su hambre y sed de Dios y los valores en los que creía».

«Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados» (Mt.5,6)

Señor, por intercesión de San Maximiliano, te pedimos de tener siempre hambre y sed de santidad, a fin de que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, es decir, a conocer y amar a Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

(Hacer aquí su petición)

- San Maximiliano, valiente anunciador de la verdad… Ruega por nosotros

- San Maximiliano, generoso dispensador de amor… Ruega por nosotros

Propósito de vida:

Edificarnos en la justicia y la verdad.

Sexto día de la Novena.

«Feliz de ti, Maximiliano, porque fuiste misericordioso»

Introducción.

Cuenta un sacerdote del campo, José Stemler: «Qué grande y maravillosa era su rica humanidad. Era verdaderamente bueno. Para él no existían enemigos, amaba a cada persona en Dios… Ruega por nosotros Yo quería vivir y fui a verlo. La manera como apretaba tan cálidamente mi mano, y el modo como refería todo a la misericordia de Dios, me reanimaron. Me invitó a que tuviera fe en la victoria del bien. “El odio -decía- no es creativo, sólo el amor crea. Estos sufrimientos no nos aplastarán, sino que nos ayudarán a fortalecernos. Son necesarios, incluso para que los que vengan después de nosotros sean felices”».

«La Inmaculada quiere mostrar en nosotros, y a través nuestro, la plenitud de la misericordia divina. Dejémosla actuar» (EK 486).

«Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia» (Mt 5,7).

Señor, por intercesión de San Maximiliano, revístenos de sentimientos de profunda misericordia hacia todo hermano. Haz que sepamos perdonar de corazón las ofensas recibidas, para recibir la abundancia de tu perdón.

(Hacer aquí su petición)

- San Maximiliano, transparencia de la misericordia divina… Ruega por nosotros

- San Maximiliano, modelo de perdón sincero y total… Ruega por nosotros

Propósito de vida:

Cultivar sentimientos de misericordia y perdón.

Séptimo día de la Novena

«Feliz de ti, Maximiliano, porque tenías un corazón puro»

Introducción.

«Abandónate totalmente en Dios, y serás feliz. Sé sencillo y puro, como un niño de la mano de su Madre, transparenta su bondad» (EK 966).

«Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios» (Mt. 5,8).

«Los hombres rectos de corazón verán el rostro de Dios» (Sal 11,7).

Señor, por la intercesión de San Maximiliano, danos un corazón recto y puro, capaz de contemplar tu Rostro en todos los rostros de los hermanos con los cuales vivimos, y de aquellos que encontramos ocasionalmente.

(Hacer aquí su petición)

- San Maximiliano, puro de corazón… Ruega por nosotros

- San Maximiliano, bondadoso y recto con cada hombre… Ruega por nosotros

Propósito de vida:

Trabajar la virtud de la pureza y de la rectitud.

Octavo día de la Novena.

«Feliz de ti, Maximiliano, porque trabajaste por la paz»

Introducción.

Cuenta un testigo del campo, Segismundo Gorson: «Fue como un ángel para mí. Igual que una madre, me tomó entre sus brazos. Solía enjugarme las lágrimas. A causa de la muerte de mis padres, yo me preguntaba ¿dónde está Dios? Yo había perdido la fe y Kolbe me devolvió esa fe. Yo era un muchacho judío pero eso para El no significaba ninguna diferencia. Su corazón era más grande y recibía a todos, sean judíos, católicos o de otras confesiones. Era un hombre que amaba a todos y brindaba amor. Regalaba sus escasas raciones, y para mí era un milagro que pudiera vivir. Es fácil ser humilde, caritativo y bueno cuando los tiempos son buenos y prevalece la paz. Pero, ser como fue el Padre Kolbe en ese tiempo y en ese lugar, para mí fue un testimonio de que su manera de ser estaba más allá de sus palabras».

Y Bruno Borgowiec: «La presencia de Kolbe en el búnker era necesaria para los otros condenados, que estaban enloquecidos. El los pacificó… Ruega por nosotros Desde entonces, cada día uno oía de esas celdas oraciones, rosarios e himnos. Yo tenía la impresión de que estaba en una iglesia. Los prisioneros se fueron muriendo uno tras otro. Cuando, al final, el verdugo se acercó para matarlo con una inyección de acido fénico, el Padre Kolbe extendió él mismo su brazo. Lo encontré sentado, apoyado contra la pared, su cuerpo limpio y luciente. Su rostro estaba radiante, irradiaba paz. Cualquiera hubiera pensado que ese era realmente un santo».

«Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).

Señor, por la intercesión de San Maximiliano, concédenos ser en todo lugar instrumentos de tu paz, y dona esta misma paz a todas las naciones del mundo.

(Hacer aquí su petición)

- San Maximiliano, fiel constructor de paz… Ruega por nosotros

- San Maximiliano, atento a los demás… Ruega por nosotros

Propósito de vida:

Tratar de ser instrumentos de paz y de unidad.

Noveno día de la Novena.

«Feliz de ti, Maximiliano, porque fuiste insultado, perseguido, calumniado»

Introducción.

Un prisionero, Singer, nos cuenta: «Tres días después de que el Padre Kolbe fue sumado a nosotros, uno de los hombres de la Gestapo entró impetuosamente, enfurecido al ver a Kolbe con su hábito, del cual pendía el rosario con su crucifijo. Agarró el rosario y, tironeándolo, empezó a insultar al Padre Kolbe, que no le dio respuesta.

Luego el hombre señaló con desprecio el crucifijo y regañó: “¿Crees en esto?”. “Sí, creo”, le contestó serenamente Kolbe. Enfurecido al rojo vivo, el agresor le dio una fuerte bofetada en la cara. Agarró el crucifijo y preguntó de nuevo: “Crees realmente en esto?”. “Sí, creo”, contestó con gran calma Maximiliano. Con cada afirmación, el guardia se volvía más violento, golpeando a su víctima una y otra vez. Finalmente,

viendo que no podía hacerlo flaquear en su fe, cedió y salió de la celda con un portazo. El rostro de Kolbe estaba todo lastimado, pero ante quien quería consolarlo decía: “No te preocupes, porque todo lo ofrezco a mi Madre Inmaculada, Ella piensa en todo y a todos”».

«Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí». (Mt 5,11).

Señor, te pedimos que, por la intercesión de San Maximiliano, nos concedas fortaleza en las humillaciones y en las pruebas de la vida.

(Hacer aquí su petición)

- San Maximiliano, que soportaste con fortaleza las humillaciones… Ruega por nosotros

- San Maximiliano, que nos enseñas a ofrecer, mientras sufres… Ruega por nosotros

Propósito de vida:

Soportar con fortaleza de ánimo las pruebas y humillaciones de la vida.





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