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No les impidan a los niños que se acerquen a mí
Reflexión del evangelio de la misa del Sabado 19 Agosto de 2017

Si nos decimos cristianos, tendremos que comprometernos a conocer, amar e imitar a Jesús.


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores

Josué 24, 14-29: “Digan aquí y ahora a quien quieren servir”
Salmo 15: “El Señor es nuestro Dios”
San Mateo 19,13-15: “No les impidan a los niños que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos”

 

Una de las situaciones que más desgastan a la persona es la indecisión, jugar entre dos aguas, hacerse para el lado que más le convenga. En principio parecería la situación más fácil, pero al final de cuentas provoca angustia y equívocos. Muchas personas detestan tomar decisiones y pasan el tiempo en la indefinición o prefieren que otros tomen la decisión por ellos para no asumir responsabilidades. Y aunque es cierto que nos debemos dar un tiempo prudente para decidir y no hacer las cosas arbitrariamente, debemos llegar a un punto en que la indecisión es una falta de responsabilidad frente a nuestras tareas y opciones. Vivimos en muchos sentidos en la indefinición.

 



Somos cristianos pero a medias, sin tomar partido decidido por Jesús, vivimos a favor del viento que más nos convenga. La primera lectura de este día nos lleva a contemplar al pueblo de Israel cuestionado por Josué ante sus constantes infidelidades. Les urge a que tomen una decisión firme y abierta sobre su seguimiento y su servicio. Josué les habla abiertamente y exige una determinación tajante: “Digan aquí y ahora a quién quieren servir, ¿a los dioses que sirvieron sus antepasados… a los dioses de los amorreos? En cuanto a mí toca, mi familia y yo serviremos al Señor”. Y continúa su discurso provocativamente aduciendo sus infidelidades e instándolos a que de una vez se decidan si es verdadero su servicio al Señor. ¿No necesitaríamos también nosotros decidirnos en serio? ¿No es cierto que somos bautizados por decisión de nuestros padres y que continuamos en esta especie de religión sin comprometernos de verdad? Tendremos que hacer un alto en la vida y asumir claramente nuestra decisión. Si nos decimos cristianos, tendremos que comprometernos a conocer, amar e imitar a Jesús. No podemos decir que somos sus discípulos si después nos burlamos de sus propuestas y tiramos a la basura los valores que Él nos propone. No es cuestión solamente de la misa dominical o algunas prácticas religiosas, es todo un estilo y forma de vivir y de actuar. Es meternos de lleno en la dinámica que siguió Jesús en la construcción de su Reino. Así que también nosotros digamos de una vez a quién queremos servir.      

 





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