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Mi cuerpo, mi decisión
¿Cuál es el conflicto real en torno al aborto?


Por: María Verónica Vernaza | Fuente: Capsulas de Verdad



Mientras la civilización avanza, la religión católica parece estancarse. O al menos eso es lo que piensan las grandes feministas que luchan a favor de darle muerte a un ser humano que se está gestando en el vientre de una mujer. La ciencia poco a poco le está dando la razón a nuestra Iglesia en cuanto al verdadero momento en que se crea la vida.

¿Cuándo la Iglesia comenzó a estar en contra del aborto? Tal vez desde siempre. El aborto es castigado en el Antiguo Testamento (Éxodo 21, 22-23) de una manera bastante clara, y aunque en el Nuevo Testamento no se dé una postura explícita sí encontramos ciertas inclinaciones a ver la vida -desde todas las ópticas- como algo sagrado.

 

En tiempos modernos, el Santo Padre Pablo VI tuvo bastante presión para cambiar la postura de la Iglesia. Él conformó en 1963 una “Comisión Pontificia sobre la anticoncepción”, cuya misión era aconsejarlo sobre qué posición debía tomar la Iglesia con respecto a la concepción, y conociendo la postura del entonces cardenal Karol Wojtyla -gracias a su libro Amor y Responsabilidad-, Pablo VI lo invitó a formar parte de dicha comisión. Lamentablemente, el cardenal no pudo asistir a todas las reuniones por las restricciones de la Polonia comunista de la época.

Esta comisión, como casi siempre sucede, tenía dos corrientes, una postura mayoritaria y modernista que decía que la Iglesia debía avanzar con los tiempos y apoyaba la anticoncepción, y una postura minoritaria y tradicional. Pablo VI recibe el informe pero nunca ratifica la posición de la comisión, por creer que atentaba contra la integridad del acto sexual, que exige que no se separe la dimensión unitiva de la procreativa. El Vicario de Cristo escribe entonces, en 1968, la encíclica “Humanae Vitae” que causó mucho revuelo por la postura “retrógrada” de la Iglesia en plena época de la revolución sexual del siglo XX.



Rusia fue el primer país en el mundo en legalizar el aborto (1920) gracias a un decreto de Vladimir Lenin. Sin embargo, José Stalin al darse cuenta de la drástica reducción de la población en el área rural -que era necesaria para trabajar la tierra- prohíbe el aborto en 1936. Pero nuevamente en 1955 lo hace legal, común y accesible. En el Ecuador, el debate sigue abierto ya que en ciertos casos sí es permitido, dando pie a que se cumplan irregularidades en el proceso.

¿De qué me sirve explicarle a una mujer que ha cometido un pecado abortando a su hijo, si no llego a comunicarle que el primer pecado fue haber ofrecido su cuerpo? Christopher West lo explica de otra manera: “No se equivoquen: en última instancia, el debate sobre el aborto no es acerca de cuándo comienza la vida. Se trata del significado del sexo. Lo que quiere la mayoría de las personas que luchan a favor del aborto no es tanto el "derecho" a matar a sus hijos, sino el "derecho" a tener relaciones sexuales sin restricciones y sin consecuencias”.

En este Año Jubilar de la Misericordia, el Papa Francisco trata de no excluir a nadie y es por eso que ha decidido conceder a todos los sacerdotes la facultad de absolver el pecado del aborto a quienes lo han practicado y van arrepentidos de corazón a pedir perdón. Según la doctrina católica, el aborto es un pecado grave que atenta contra el quinto mandamiento de la ley de Dios y que conlleva la excomunión.

No es que el Papa se haya ablandado y esté minimizando la gravedad del acto, sino que quiere dar "una señal de extensión de la manifestación de Misericordia en términos más accesibles y disponibles por parte de la Iglesia", así lo afirmó en una rueda de prensa el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

Muchas mujeres viven el drama del aborto de manera superficial, pero esto es una bomba de tiempo que tiene sus consecuencias, aunque algunos organismos internacionales lo quieran esconder. El trauma postaborto es real y la primera víctima del aborto es la misma mujer, a la que le han hecho creer que ese es el único medio para salir adelante de una situación inesperada.



Para aquellas mujeres anónimas que sufren en silencio la pérdida de un hijo al que nunca le dieron la oportunidad de ver la luz del sol, recuerden que el acceso al perdón está a solo una parroquia de distancia.





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