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Nuestra Señora de la Palma de Cádiz
Detuvo un tsunami el 1 de noviembre de 1755


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



El terror se apoderó de los gaditanos aquella mañana del 1 de noviembre de 1755 cuando observaron incrédulos como el mar, con gigantescas olas de hasta 30 metros de altura, parecía querer engullir a la milenaria ciudad. Las aguas avanzaban violentamente entre las calles y muchas personas postradas de rodillas pedían la intervención celestial para salvar sus vidas de aquel terrible apocalipsis que parecía un castigo bíblico.

Horas antes, un espantoso terremoto, uno de los mayores de la historia , estimado entre 8,5 y 8,7 grados en la escala de Richter, durante 6 interminables minutos, casi destruye por completo Lisboa, causando más de 50.000 muertos. El epicentro del seísmo se halla en pleno Atlántico, en el Cabo de San Vicente.

Las consecuencias de dicho terremoto no se hacen esperar y la tierra tiembla en Madrid, Bilbao, Galicia, sur de Francia, norte de Italia y Brasil. Sólo en España perdieron la vida 1200 personas. El mar se agitó con inusitada violencia. Un gigantesco tsunami atenazó a toda la costa atlántica andaluza inundando ciudades y campos.

En Cádiz se viven auténticas escenas de pavor y ante el clamor popular varias iglesias y parroquias del casco antiguo de Cádiz decidieron sacar sus imágenes religiosas para intentar apaciguar las aguas.

Según la tradición, de una Iglesia de la Viña, el fraile capuchino Bernardo de Cádiz y el párroco Francisco Macías, junto a algunos vecinos sacan un estandarte de la Virgen de la Palma, junto a un pequeño crucifijo, con la esperanza que desde el cielo se obre el milagro. Y ante la mirada atónita de los presentes, el mar se detiene y retrocede como si se hallara ante un muro invisible, cuando se topa con la procesión y el grito del capuchino: “Hasta aquí, Madre mía”. El mar se repliega abandonando su impecable avance.



Una placa en la Calle de la Palma, exactamente en el mismo lugar del suceso, recuerda hoy cómo la Virgen obró el milagro y paró las aguas. A partir de entontes, cada 1 de noviembre sale en procesión la Virgen de la Palma desde la Iglesia viñera, la Virgen salvadora de Cádiz.

LA IMAGEN

La escultura de la Virgen de la Palma es una representación de la Inmaculada Concepción, de estilo barroco del siglo XVII.

El 1 de Noviembre de 1987 se produce la Coronación Canónica de la Señora de la Palma por parte del Obispo, debido a su gran devoción y al milagro del maremoto, siéndole impuesta también la medalla de oro de la ciudad.

La talla de Nuestra Señora, se adscribe al círculo de Fernando Ortiz, procediendo del Convento de Capuchinos y siendo cedida a la Iglesia en 1947.



Fue restaurada por Francisco Buiza y corregida de policromía por Álvarez Duarte

La Señora luce saya y manto de raso crema bordado en oro del siglo XVIIII, que fue restaurado por Piedad Muñoz de la Albaida, teniendo también bordados el pecherín y las mangas a juego, siendo restaurado y pasado a nuevo tisú el manto por Juan Carlos Romero en 2005.

La Virgen sale cada 1 de Noviembre con ráfaga de ocho dorada y cetro, obra de Jesús Domínguez junto con la corona de coronación canónica obra de los Talleres Díaz Roncero de 1987 de oro, esmeraldas y piedras.

En ella sobre zócalo decorado con flores y escoltado de dos líneas de perlas, se desarrolla un bajo canasto con óvalos enmarcados por geometría barroca, de éste arrancan tres imperiales repujados en oro y otros tres en perlas, del interior de los cuales cuelga la Paloma del Espíritu Santo. Sobre la unión de los imperiales, aparece el orbe enriquecido con brillantes.

La ráfaga tiene composición ligeramente oval, decorada con rocallas, hojarasca y flores, rematándose en una hermosa cruz de oro y esmeraldas.


Fuentes:
http://www.absolutcadiz.com
http://forosdelavirgen.org

 





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