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El hombre no se detiene
Antes los diversos cambios, innovaciones y problemáticas… el hombre no se detiene.


Por: Adrián Olvera | Fuente: http://lcblog.catholic.net



Todo parece encontrarse en constante cambio. Cuando salgo por la calle me encuentro con espectaculares que anuncian todo tipo de cosas; películas, promociones, la versión 8 de I-phone. Todo esto llama la atención, la idea de obtenerlo causa gran ilusión y, al pasar unos cuantos días, cuando por fin se consigue, cuando apenas se comienza a disfrutar; vuelvo a salir por la calle y me veo en medio de otros espectaculares que anuncian ya, una nueva película, una nueva promoción, la nueva versión X de I-phone; haciendo de lo que se tiene, aquello que alguna vez causo ilusión conseguir, algo ya pasado, antiguo… Se siente un cierto tipo de decepción.

A veces el recorrer de la vida se asemeja a uno de estos  espectaculares; a uno de estos anuncios que cambian a cada instante; donde los momentos, los segundos de la vida no se disfrutan más… parecen venir con fecha de caducidad. Hay algo ahí que distrae de lo esencial.

Sigo caminando por la calle y no sólo me encuentro este tipo de espectaculares. Volteo a mi izquierda y a mi derecha y observo que anuncian guerras, violencia, corrupción, injusticia y, por si no fuera poco en los espectaculares de mi vida personal, experimento  angustia, tristeza, soledad, amargura… Me doy cuenta que el tiempo pasa y con él, los sueños y proyectos; momentos y circunstancias que ya no son… que ya no están. Todo esto me hace preguntar, de verdad ¿así la vida debe acabar?

Sin embargo ante los aparentes cambios, el hombre no se detiene y sigue caminando…Ve que los anuncios y espectaculares cambian y no pone atención en lo esencial. Busca maravillas aun cuando las tiene enfrente. Busca asombrarse pero no se permite suspirar. No tiene tiempo… no se detiene a mirar.

¿Cuándo fue la última vez que se detuvo a mirar las estrellas? ¿Cuándo fue la última vez que dejo al mar callar sus pensamientos y simplemente se dedicó a dejar sus huellas en la arena?… ¿Cuándo fue la última vez que un libro, una obra de arte o una canción le robó un suspiro? Hace cuánto tiempo que no alza la mirada y ante la belleza natural del cielo permitió a su alma preguntarse: ¿por qué? El porqué del cielo, el porqué de las estrellas… el porqué de su existencia.



Se han arrumbado estas preguntas en las esquinas donde solo los niños o aquellos que no tienen nada que hacer encuentran. Preguntas que brotan ante la belleza de este mundo; preguntas que revelan la búsqueda de un sentido.

Es verdad que cuando el hombre ha intentado contemplar se encuentra con imágenes que van en contra de lo que quiere admirar. Basta encender el noticiero, internacional o local, que muestra que la vida no es un vistazo a las estrellas o escuchar una canción. Muchas veces se encuentra con imágenes terribles que obligan a cerrar los ojos, que manifiestan el rechazo natural hacia el mal pero, ante el porqué de todas estas cosas, decide no detenerse y vuelve a caminar.

Espera un anuncio nuevo, innovador, uno más atractivo y, vuelve a entrar en el círculo. Me pregunto ota vez, ¿De verdad así tiene que terminar?

Cuánta necesidad hay de detenerse sin dejar de caminar. Detenerse ante la belleza de la vida. Detenerse y permitirse suspirar ante las cosas cotidianas, ante las cosas que parecen ya conocidas.

Detenerse también ante la belleza escondida de la vida. Ahí donde parece no estar. En el sufrimiento, en el dolor; en la muerte y en la enfermedad. ¡Cuánta necesidad hay de detenerse para poner descubrir, para poder encontrar!



Detenerse para encontrar la razón de los suspiros y de la admiración. Para descubrir y entender por qué aquello que más sorprende y le admira, en los libros, en la música; en el sufrimiento y en el dolor, es el amor.

Detenerse ante lo esencial, ante la belleza de la vida, significa vivir. Vivir no la versión 8 o la versión X, sino la única versión que el hombre tiene: la vida de hoy.

Detenerse sin dejar de caminar significa ir más allá. Significa encontrar que los “por qué” de la vida tienen una respuesta. Significa descubrir que la belleza, aun en sus rincones más escondidos, me habla de Alguien, de hecho, me hablan del Único que puede dar la respuesta: Dios.

Antes los diversos cambios, innovaciones y problemáticas de hoy; Ante la Vida, la Belleza y el Amor; ante lo esencial de la vida, el hombre no se detiene.





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