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Hasta el Año que Viene
Las virtudes que les podemos pedir a los Reyes Magos.


Por: María Luisa Martínez Robles | Fuente: Catholic.Net



Queridos Reyes Magos

Ya soy mayor y no os voy a pedir nada, aunque como todos los años os escribo.

Me imagino que cuando emprendieron el viaje camino de Belén, vosotros sabios y magos, desde Oriente hasta aquí, no os resultaría ni cómodo ni fácil. Traed a nuestros niños la satisfacción del esfuerzo y la superación. La comodidad no es buena compañera. Es el mejor regalo que les podéis hacer.

Os tacharían de locos por seguir a una estrella brillante. Enseñad a nuestros niños que no desistan cuando algo les cautive por muy difícil que parezca.

Vosotros llegáis  a un país extranjero, con culturas diferentes, con un idioma desconocido y a pesar de todo  teníais claro  vuestro objetivo. Nuestros niños se fijarán en vosotros y admitirán otras culturas, otros idiomas e integrarán a otros niños que han venido de lejos.  



Cuando llegasteis y visteis en vez de un rey en su palacio, encontrasteis un niño en un establo con su padres y unos pastores, no por eso dudasteis. Mostradles la fortaleza, la certeza de que para conseguir algo en la vida es necesario llegar hasta el final. No fiarse de las apariencias y confiar en nuestros proyectos, como vosotros, al llegar a Belen.

Todo eso lo hicisteis  hace más de dos mil años y aún lleváis la alegría a muchos niños.

Sólo unos magos como vosotros pueden explicar que no todo el mundo tiene la suerte de disfrutar estos días de regalos. Es necesario que comprendan que el juguete más caro no es el mejor. Vosotros debéis repartirlos a todos y no a unos pocos. Por eso ellos, no deben ser egoístas.

Tal vez los padres os puedan ayudar en la tarea de enseñarles el fin principal de vuestro viaje anual.

Gracias por todo lo que me habéis traído estos días. La alegría de estar con toda la familia el día de Nochebuena, cantando y riendo.



 

Gracias por el regalo de tener una familia unida. Por tener todo lo necesario para una vida digna y sin carencias.

No me importa que el año que viene volváis a traerme lo mismo. Es la ventaja que tiene: no se pasa de moda.

Para el resto del mundo os pido comprensión, generosidad, alegría y paciencia.

Espero que todos nos fijemos en vosotros y le llevemos durante todo este año esos regalos  que tanto le gusta a Jesús, misericordia, alegría y cariño para los que nos rodean.

Ante las dificultades de nuestro viaje, que las  habrá, sin duda, sigamos el camino que llega a encontrarse con Él.

Buen viaje, gracias por visitarnos, por un año más recibiendo esos regalos maravillosos que no venden en los grandes almacenes  y hasta el año que viene.





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