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La deconstruccion del matrimonio y la Familia
La familia tiene como misión custodiar y comunicar el amor.


Por: Victoria Mijares | Fuente: Catholic.net



Puede parecer paradójico que, al hablar de matrimonio, tengamos que especificar que éste, sea la unión de un hombre y una mujer. Sin embargo, por las ideologías y practicas difundidas en la sociedad actual, esta puntualización es más necesaria que nunca, pues hoy, a cualquier tipo de unión se le pretende llamar llamar matrimonio.

Sin duda el matrimonio y la familia natural se encuentran ante un “nuevo” paradigma; las ideologías surgidas en los siglos XVII, XVIII y XIX dieron inicio a la “revolución sexual”. Voltaire, Montesquieu, y Rousseau precursores del iluminismo en Europa, a las “luces” de la razón, no de la fe y de la revelación; comenzaron a gestar una idolología anticristiana.  Karl Marx y de Frederick Engels,  padres del marxismo deseaban el surgimiento de una “sociedad igualitaria”, en la que desapareciese la “lucha de clases” y la “lucha de sexos”.  En el libro “El Origen de la Familia, la Propiedad y el Estado” F. Engels refiere: “El primer antagonismo de clases coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio monógamo, y la primera opresión de una clase por la otra, con la del sexo femenino por el masculino.” Después de la IV Conferencia Mundial de la ONU (1895), en Beijing sobre la Mujer, el movimiento que defiende la “Ideología de género” y la” liberación femenina”, han ido logrando imponer como “derechos” la ideología de género, la anticoncepción y el aborto, mismas que son contrarias al matrimonio natural y a la familia.

En su inicio el querer buscar tener mejores condiciones de vida, equidad, dignidad, y emancipación de la mujer; fue sensato y justo, tuvo la desgracia de ser "adoptado" por un grupo de "intelectuales", hombres y mujeres, que hicieron de él. Buscando el bienestar el desarrollo y la evolución, involucionó. En la búsqueda de sentido, el hombre se ha perdido, ha perdido el fin por los medios. En la búsqueda de derechos a perdido su esencia y su dignidad de persona humana. Cuando la persona humana pierde su sentido trascendente pierde la conciencia, pierde la brújula que le orienta hacia dónde ir.

La igualdad ante la ley debe estar presidida por el principio de la justicia, lo que significa tratar lo igual como igual, y lo diferente como diferente; es decir, dar a cada uno lo que le es debido en justicia: principio de justicia que se quebraría si se diera a las uniones de hecho un tratamiento jurídico semejante o equivalente al que corresponde a la familia de fundación matrimonial. Si la familia matrimonial y las uniones de hecho no son semejantes ni equivalentes en sus deberes, funciones y servicios a la sociedad, no pueden ser semejantes ni equivalentes en el estatuto jurídico.

El ser humano fue creado para ser feliz, para que, con su inteligencia, descubra el sentido de la vida, quien es y adonde va; con su inteligencia, conciencia y voluntad, sepa elegir, y elegir bien.


Los católicos sabemos que el matrimonio no es un “paradigma”; Sacramento, que la familia es una comunidad de vida, es una Institución que antecede al Estado, que la fe no nos aleja de la razón, que la verdad es evidente, creemos y defendemos la doctrina católica. Juan Pablo II de septiembre de 1979 a noviembre de 1984, en las 129 catequesis llamadas “TEOLOGIA del CUERPO”; nos muestra en una visión renovada la sexualidad humana y el matrimonio, una visión renovada del hombre y de la mujer como imagen de Dios, una visión renovada de la doctrina católica completa. En este sentido es urgente redescubrir y difundir el Evangelio de Dios sobre el amor conyugal, la sexualidad humana y la vida que surge del matrimonio, es decir, de la familia, transmitir a las nuevas generaciones un respeto profundo hacia todo lo que se refiere a la sexualidad, el pudor y la castidad, el valor de la fidelidad conyugal, el respeto a la apertura a la vida, la responsabilidad de los esposos en todo lo que se refiere al mantenimiento y a la educación de los hijos.
 



Tengo la convicción de que la familia es el núcleo de la sociedad, donde se gestan los individuos, donde la persona humana adquiere los valores fundamentales.

La familia tiene como misión custodiar y comunicar el amor. El amor de los esposos para formar la personalidad sana y equilibrada de los hijos. Defendiendo la familia defiendes la humanidad.





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