Menu


El que no está conmigo, está contra mí
Queremos ser de los de Jesús, aunque implique riesgos y consecuencias


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |




San Juan de Dios

Jeremías 7, 23-28: “Éste es el pueblo que no escuchó la voz del Señor, su Dios”
Salmo 94: “Señor, que no seamos sordos a tu voz”
San Lucas 11, 14-23: “El que no está conmigo, está contra mí”

 

A veces resultan incomprensibles las actitudes de los testigos de las curaciones de Jesús. Cuando Él ha hecho hablar a un mudo, es cierto que algunos se quedan maravillados, pero otros se ponen a juzgar y a criticar hasta acusarlo de hacer prodigios por arte del demonio. ¿Pretexto para no acercarse a Jesús? ¿Temor a que los que no hablen puedan expresarse?

No es raro que, aun con pretextos religiosos, pretendamos tener solamente nosotros la razón y descalificar a los demás argumentando sus intereses oscuros, su mala vida o malas influencias. Lo que le sucedió a Jesús, hoy mismo puede suceder y llevarnos a descalificar a quienes realmente buscan justicia, verdad y paz. Los primeros cristianos frecuentemente se vieron señalados como secta y como partidarios de las malas artes, sin embargo ellos querían mantenerse fieles a Jesús. Desde ellos se entienden estas palabras y nos ayudan a visualizar mejor lo que Cristo nos enseña: no es fácil seguirlo pero cuando estemos decididos debemos hacerlo con coherencia y no con ambigüedades. Somos dados a apostar a dos o más seguridades, queremos estar con Dios y estar con el mundo y sus encantos, queremos, como dicen: “prenderle una vela a Dios y otra al diablo”.



Jesús es consciente de que seguirlo implica renuncias, implica claridad de intención e implica asumir las consecuencias. Nos pide que nos definamos claramente y asumamos su misma forma de actuar. No podemos en un momento estar con Él y después hacernos los desentendidos. Sobre todo cuando debemos asumir como Él, actitudes que liberan, que comprometen y que deben dar vida. Hacer hablar a los mudos que están condenados al silencio por nuestra sociedad, nos puede costar persecuciones; asumir los criterios de Jesús puede ocasionarnos burlas y desprecios; seguir su búsqueda de la justicia, trae sus consecuencias.

Hoy nos acercamos a Jesús. Le decimos que queremos ser de los suyos, de los suyos de verdad, aunque implique riesgos y consecuencias. Le pedimos que nos dé la fortaleza y sabiduría necesarias para serle fieles.

 


 

 







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!