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Darse cuenta
Darse cuenta implica tener un corazón sensible, abierto, atento.


Por: P.Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Catholic.net



Darse cuenta implica tener un corazón sensible, abierto, atento. Un corazón que capta detalles, percibe necesidades, reconoce situaciones.

Darse cuenta es posible cuando rompemos el círculo del egoísmo que lleva a centrarlo casi todo en nuestros planes y deseos.

Entonces las personas y las cosas adquieren una nueva dimensión. La mente y el corazón están abiertos a lo que ocurre cerca o lejos.

Descubrimos entonces que un familiar tiene un rostro más preocupado que de costumbre, y nos interesamos por lo que le pasa.

Percibimos cómo en el tren alguien lleva un bulto pesado y estamos atentos para ayudarle si se presenta la ocasión.



Vemos al conductor de otro coche como a un ser humano que tiene urgencia y que merece que alguien le ceda el paso.

Miramos a un pobre como a un hermano que necesita ayuda material pero, de modo más concreto, una sonrisa y un rato de diálogo.

Resulta maravilloso vivir con actitudes abiertas y cariñosas, gracias a las cuales nos damos cuenta de cosas que antes pasaban casi desapercibidas.

Si vivimos así, también podremos darnos cuenta de que Dios tiene mil detalles de cariño con nosotros y espera que le digamos una palabra simple y fácil: gracias...







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