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Vacunas, biotecnología y su relación con el aborto provocado
Conclusiones de un amplio estudio de las evidencias del uso de abortos provocados


Por: José Luis Redondo Calderón | Fuente: Provida Valencia



— Las vacunas de células diploides humanas tienen un origen éticamente objetable, dado que dichas células proceden de abortos provocados. Igual circunstancia ocurre con otras vacunas de células no diploides.

— Las células WI-38 y MRC-5 empleadas para las vacunas citadas tienen un período de vida limitado. A causa de ese período de vida limitado, se ha investigado la posibilidad de utilizar otras células obtenidas también a partir de abortos provocados.

— Las principales vacunas de células diploides humanas empleadas actualmente son contra rubeola, sarampión, parotiditis, rabia, poliomielitis, viruela, hepatitis A, varicela y herpes zóster.

— Actualmente se encuentran en desarrollo otras vacunas cultivadas en células procedentes de abortos provocados; células que han sido transformadas mediante virus. Se está investigando vacunas contra virus Ébola, Marburg y Lassa, HIV, gripe, virus respiratorio sincitial, parainfluenza, virus del Nilo occidental, glosopeda, encefalitis japonesa, dengue, hepatitis B y C, carbunco, peste, tuberculosis, tétanos y paludismo entre otras.

— Con el mismo origen en células procedentes de abortos provocados se trabaja en la elaboración de anticuerpos monoclonales y otras proteínas, terapia génica y genómica.

— Debe indicarse de forma explícita el origen de las células y tejidos empleados en los prospectos de vacunas y resto de productos.

— Debe facilitarse el acceso a las vacunas existentes no cultivadas en células procedentes de abortos provocados, y que no se encuentran disponibles en la actualidad.

— Debe potenciarse la investigación de opciones en aquellos casos en los que no exista una vacuna no originada en células procedentes de abortos provocados. Existe la tecnología necesaria para ello.

— Debe potenciarse la elaboración de anticuerpos monoclonales y de otras proteínas, así como la terapia génica y la genómica sin recurrir a células procedentes de abortos provocados.

— No es consecuente rechazar productos obtenidos a partir de células troncales embrionarias y aceptar los originados en células procedentes de abortos provocados.

— El uso de células procedentes de abortos provocados no constituye un hecho del pasado. Se debe evitar que la biotecnología basada en el aborto provocado invada todos los terrenos de la medicina.

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