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Sepultan a Jesús
La Cruz como Elemento de Redención


Por: Margarita Gonzalez | Fuente: Catholic.Net



Mateo 27, 57     

El cuerpo humano requiere de un sepulcro que abandonará según fue predicho, pero que ahora brinda reposo al Sufriente Siervo de Dios.

La Mortal Vestidura resiste la corrupción de la muerte, y Glorifica en Su Carne el Acto de Resurrección.

Ahora, en el hombre gentil, muerto y sepultado.  Después será la hora del Triunfo del Señor.

No que no haya ya triunfado sobre la muerte, sino que dará Testimonio a los hombres, del Triunfo del Amor.



José, el sembrador, ofrece una parcela de tierra para que sirva de sepulcro al Inocente.  Recibe por ello Retribución y Honor.

Mi Propio Padre le brinda Parcelas Celestes para que viva dichoso el que albergó el Cuerpo Mortal de Su Hijo, brindándole refugio (sepulcro) para que reposara Su Cuerpo, antes de la Resurrección.

El hombre poderoso se empequeñece al comprender la gravedad de los actos humanos que dan muerte de delincuente al Sumo Bien que brindó a los hombres Alegría, Salud, Resurrección.

No en balde su Nombre queda en la Biblia, como Signo de Respeto y Amor al que mucho Amo al Señor.

La Cruz Como Elemento de Redención



Encierra el sufrimiento del Hijo del Hombre que debía morir por los pecados de los demás.  Muerte Cruenta, y Dolorosa Pasión que alberga el Corazón Celestial por cumplir los designios de  Salvación que Dios ha Prometido al hombre, Su Creación Total.

 

Encierra Entrega Voluntaria y Solidaria por el hombre y con el hombre que espera de Dios el Designio Divino de Salvación.

Implica una Larga Espera de Dios por demostrar cuán cerca ha estado, y continúa estando, de la humanidad, objeto de Su Amor y  Su Actuar.

Demuestra con hechos el sentido literal que encierra la Promesa de Salvación ofrecida a la humanidad en relación con la pérdida de Valores Eternos y Cotidianos que el hombre debe recuperar para ser feliz.

--Por eso decimos que Dios nos hizo para la Felicidad, y lucha por dárnosla --...

El hombre aprende el Lenguaje de Dios mediante Obras que demuestren la  Calidez de Corazón que embarga a Dios en relación a Su Actuar a favor de la humanidad.

La Cruz representa la entrega completa de Dios por dignificar a la humanidad, signo inequívoco del Amor con el que los Ama Dios.

No  hay Valor más Grande, a los Ojos de  Dios, que atestiguar con Su Vida y Actitudes, el Amor que opera en el Corazón, que atestigua con Obras lo que hay en Su Corazón.

El hombre debe aprender que el sufrimiento nunca es en vano.  Se saca provecho de él y enriquece al donador y a su familia.

El dolor representa la Cruz, que, llevada con respeto y Santidad, atrae Gracias y Bendiciones de Dios a sus discípulos que atraviesan por momentos dolorosos y cruciales para su salvación y la de los demás.

Jamás un hombre alcanzó estatura divina si no se ha involucrado con el dolor, ya sea propio o ajeno, que le comunica Santidad.

El dolor opera cambios profundos, en la recepción de la presencia de Dios, antes lejana y apenas vislumbrada, y ahora, cercana, en estrecho abrazo con el dolor.

El hombre lucha por alejar el dolor de sus vidas, perdiendo en ocasiones, oportunidades de  Santidad y de mejorar sus relaciones personales y espirituales con Dios y los demás.

Arroja lejos de ti la idea de que el sufrimiento es ausencia de Dios.  Mira oportunidad en todos los instantes de tu vida que sufras por cualquier causa, y ve en ellas la oportunidad de Santificación.

No en balde el hombre alcanzó Estatura Divina por el Dolor Redentor del Hijo del Hombre Dios.

Así, en tu vida y en la ajena, existen posibilidades de triunfar en el dolor, que justa o injustamente te aflijan, poniendo tu persona y aflicciones en el Corazón de Dios que distribuye Gracias abundantísimas para superar el sufrimiento trayendo a tu vida Paz y Sapiencia del Valor Infinito del  Dolor.  





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