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Credulidades e incredulidades
El amor a la justicia permite acoger cualquier indicio de verdad


Por: P.Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Catholic.net



No creen en lo que dice el presidente de un país, pero sí en lo que dicen los periódicos antisistema.

No creen en la información oficial de la empresa pero sí en la que ofrecen los sindicatos.

No creen en lo que enseña la Iglesia católica pero sí en los horóscopos y en las últimas recomendaciones de un medium.

No creen en la palabra de su hermano de sangre pero sí en lo que afirma un amigo más simpático (y a veces poco recomendable).

El elenco podría ser mucho más largo. En el mundo y en millones de seres humanos conviven credulidades e incredulidades.



¿Por qué ocurre esto? Cada quien podrá decir por qué cree en estos libros y no en otros, pero muchas veces las preferencias surgen desde simpatías y antipatías.

A causa de ellas algunos desprecian sistemáticamente todo lo que dice el periódico X mientras siguen a pie juntillas lo que dice el periódico Y.

Más allá de esas simpatías o antipatías, el amor a la justicia permite acoger cualquier indicio de verdad, sea dicha por quien sea dicha.

Incluso en ocasiones quienes en el pasado fueron descubiertos en sus mentiras hoy pueden exponer honestamente verdades nada despreciables.

Una verdad lo es aunque la diga Agamenón o aunque la diga un porquero, según evoca un dicho que gira con diversas formulaciones.



Lo que es lo mismo que decir que superar antipatías ayudará a vivir con mentes sin prejuicios, a descartar mentiras de "amigos" y a acoger verdades de "enemigos".

Pensar así nos hará bien, más allá de credulidades e incredulidades sin fundamento, porque estaremos más abiertos a la verdad y seremos capaces de comprender un poco mejor el mundo complejo en el que vivimos.





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