Menu


Ser cristiano hoy, con audacia
Una guía práctica para cambiar la vida


Por: Luis Javier Moxó Soto | Fuente: Catholic.Net



Josué Fonseca Montes es realmente una persona comprometida con la formación teológica y espiritual en el humanismo cristiano, que se teje a base de encuentros con el Acontecimiento que se hace experiencia viva, en la Iglesia, y no tanto por mucho saber. Testigo antes que maestro.

Casado y padre de cuatro hijos, es doctor en Historia, especialista en Historia de la Iglesia e Historia de las Mentalidades, profesor de Enseñanza Media, así como en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y en la Universidad de Cantabria. Autor de más de veinte obras en el ámbito de la historia y la sociología. Comprometido con el movimiento carismático en España, ha vivido y conocido múltiples realidades comunitarias en España y el extranjero. Es el fundador de la comunidad FE y VIDA, Asociación pública de fieles reconocida por la Iglesia y extendida por buena parte de España.

Ha escrito recientemente el libro, novedad en Ediciones Palabra, “Audacia. Guía práctica del cristiano hoy”. Hemos podido entrevistarle, con gran esfuerzo por su parte, que le agradecemos, pues estaba en medio de la preparación de unos retiros. Él y nosotros esperamos que sea útil y provechosa para muchos lectores.


 

Josué, como miembro cualificado de la Iglesia, ¿piensa que estamos en un tiempo en el que más que maestros necesitamos testigos, que sean verdadera sal y luz para nuestro mundo? ¿cuáles son los retos o urgencias principales del cristiano hoy, que no debiéramos de descuidar?



 

Esto resulta algo obvio: ya lo señaló el papa Pablo VI hace muchos años. Desde mi humilde punto de vista, estamos asistiendo a un verdadero cambio de paradigma: una transición desde un cristianismo mayoritariamente sociológico, a otro modelo, libremente elegido e interiorizado, basado en discipulado y el seguimiento de Jesús, así como a la pertenencia a grupos de fe verdaderos y existencialmente significativos. Desde esta perspectiva, me parece fundamental recuperar la dimensión esencial esas dos dimensiones: la catecumenal y la comunitaria.

 

 

¿Qué es el grupo cristiano "Fe y Vida", cuándo comienza, cuál es su carisma y quiénes lo forman actualmente (número, comunidades, países)? Algún libro, texto o testimonio fundacional y con el que mediten frecuentemente. ¿Qué papel tienen el Espíritu Santo, la Virgen María y el Papa en dicho grupo?



 

Fe y Vida surgió en el año 1996, como resultado de la profunda conversión experimentada por un grupo de chicos a los que daba clase, y otros que se les unieron posteriormente. Lo que empezó como una “solución de urgencia” para salvar la fe de unos jóvenes, ha terminado por convertirse en un proyecto mucho más ambicioso, con una teología bastante original.

 

En la actualidad contamos con miembros en diez ciudades españolas, pero recibimos con cierta frecuencia peticiones de otros países, especialmente de América Latina, una tierra que amamos mucho y en la que esperamos poder fundar en futuro no muy lejano.

 

Nuestro texto básico, el “Libro de vida”, constituye (pesar de su ya relativa antigüedad) una referencia constante acerca de quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos. Nuestra concepción del propio ser de la Iglesia, aunque puede contener rasgos que algunos consideran muy llamativos, está basada profundamente en el Dogma y la Tradición (obviamente tanto el uno como la otra necesitan de una exégesis y hermenéutica adecuadas a nuestro tiempo).

 

El Espíritu Santo o es “el gran guía”: toda nuestra espiritualidad está orientada a vivir una existencia de intimidad con Él, de escucha a sus mociones. Consideramos que esto es algo fundamental en la vida de cualquier cristiano verdadero. Sin el Espíritu, el cristianismo se convierte en una religión de normas y leyes, algo que puede orientar y dirigir, pero que, ciertamente, no da vida.

 

Respecto a María ¿qué podemos decir? De alguna manera, ella refleja el rostro materno de Dios; es la que ora a nuestro lado y, por último representa el espejo de discípula perfecta en el que siempre tenemos que mirarnos.

 

Por último, me alegro de esta pregunta sobre la importancia del Santo Padre. El ministerio de Pedro constituye ciertamente un misterio enraizado con la propia realidad de la Iglesia como tal. ¡No quiero sonar demasiado teológico, pero es la verdad! En nuestra Comunidad consideramos fundamental dicho ministerio, así como el de todos los obispos. Insistimos mucho en la obediencia a los sucesores de los apóstoles, porque esta es la garantía de unidad en una Iglesia que es progresivamente, más plural, intercultural y con sensibilidades cada vez más variadas. Eso sí, reconocemos que el ejercicio de dicho ministerio apostólico resulta progresivamente exigente, y es por eso que quienes lo detentan necesitan una formación muy intensa y un liderazgo auténtico, de gran amplitud, así como mecanismos de colegialidad y consulta al pueblo de Dios, con el fin de minimizar los errores.

 

 

¿Cómo fue la génesis de su libro “Audacia. Guía práctica del cristiano de hoy", por qué ese nombre, las dificultades que encontró y qué testimonios está recibiendo? ¿Nos falta a los cristianos de hoy audacia, coraje, parresía, profecía...?

 

“Audacia” surgió de la necesidad de crear algo parecido a un curso que explicar los aspectos fundamentales de nuestra fe a gente de hoy dos. Es decir con un lenguaje y unos parámetros culturales distintos a los que suelen ser habituales en este tipo de obras, y, sobre todo, incidiendo del carácter vivo de nuestra fe. Por eso tantas alusiones a la cultura, el cine y otras realidades de nuestro tiempo, al mismo tiempo que ejemplos prácticos, con nombres y apellidos, de como la fe cristiana sigue cambiando vidas hoy.

La dificultad principal fue la del tiempo, muy escaso para mí. Por otro lado, algo que me llamó la atención de algunas editoriales fue la renuencia a publicar un discurso “programático” de toda la fe cristiana desde una perspectiva ortodoxa aunque moderna. No sé, tengo la sensación de que en este mundo editorial católico existe una tendencia extraña a privilegiarlos temas periféricos y a veces un tanto ambiguos, en lugar de “ir a lo esencial”. En este sentido estoy agradecido a la Editorial Palabra por confiar valientemente en el proyecto: por lo que vamos viendo hasta ahora, parece que no se equivocaron…

 

 

Si tuviera que recomendar su libro "Audacia. Guía práctica del cristiano de hoy,... ¿cómo lo haría si fuera para... a) un no cristiano pero curioso por estos temas, b) un cristiano que dice no creer en la Iglesia,  y c) un cristiano crítico que cuestiona algunas creencias y dogmas que le parecen excentricidades o algo obsoleto como el Purgatorio, el Infierno y el Demonio, y que le parece de otra época el celibato y cuestiona que no pueda haber actualmente ministras ordenadas o sacerdotisas o diaconisas, si pudiera llamarse así, por ejemplo.

 

A todos ellos, simplemente, les recomendaría que le dieran una oportunidad. Es algo que yo hago frecuente con muchos libros, y, de verdad constituye una buena práctica. Cada vez soy más consciente de que muchos de los así llamados “ problemas religiosos” de nuestro tiempo, en realidad no son más que dificultades de comunicación. En la Iglesia olvidamos frecuentemente que la transmisión del mensaje no deja de ser un proceso comunicativo, igual que cualquier otro, y que tiene unas reglas (yo suelo tener siempre bien presentes las de Watzlawick). Ese es, precisamente, el origen de este libro: se trata de un profundo esfuerzo comunicativo que puede servir en cualquiera de las situaciones que se mencionan en la pregunta. Si alguna virtud tiene, creo que esta sería la fundamental: comunicar algo que cualquier persona puede entender, y que también puede poner a prueba en forma práctica.

 

 

Por último, agradeciéndole su esfuerzo y dedicación para es.catholic.net y nuestros lectores, queremos preguntarle si le parece suficiente o adecuada la preparación teológica y espiritual del cristiano medio seglar en la Iglesia católica. Concretamente en tres áreas que nos interesan más: formación teológica, apologética y tecnológica. Es decir, en cuanto al acceso de estudios de Teología (no me refiero a Ciencias Religiosas, sino Teología) para seglares compatibilizándolos con su jornada laboral; en su preparación para enfrentarse (o defender la fe cristiana) ante la ideología de distinto signo omnipresente en los Medios; y en cuanto a la capacitación en nuevas tecnologías en diálogo con la fe para promoverla y hacerla más visible e interpelante.

 

Me parece obvio que la respuesta es negativa. No deja de llamarme la atención la falta de formación que se percibe, no solamente en laicos, sino también en consagrados/as y sacerdotes. Desafortunadamente, puede decirse lo mismo de bastantes de las páginas web y portales católicos que existen en internet.

Creo que está claro que todas las instancias de la iglesia deben hacer un gran esfuerzo por transmitir una adecuada formación teológica a sus miembros. En este aspecto, me parece también que sería bueno no discriminar entre una teología “para laicos” y otra para sacerdotes. La teología es teología, y es igual para todos, y de la misma forma que el sacerdote posee unos carismas concretos en virtud de su ordenación, también ciertos laicos están llamados a desempeñar otros ministerios en la comunidad cristiana. Para unos y para otros una formación adecuada y de nivel resulte imprescindible.

Personalmente, lamento mucho la falta de lectura de la gran teología de la segunda mitad del siglo XX (pienso en nombres como K. Rahner. H.U. Von Balthasar. H. de Lubac, J. Ratzinger., E. Schillebeeckx, K. Barth e Y. Congar). Esto resulta doblemente lamentable cuando, precisamente gracias a las TIC mucha de esa obra está traducida al castellano y es perfectamente accesible en formato digital. Sin embargo, creo que la formación teológica debe ir pareja a una vida de compromiso cristiano, y eso solamente puede darse en el marco de una comunidad concreta. Creo que el futuro de la Iglesia debe pasar forzosamente por la vivencia de la fe en comunidades, a escala humana, tal y como sucedió los orígenes del cristianismo. En ese aspecto creo que tenemos que tener una gran esperanza, puesto que son muchas las iniciativas en ese sentido, y creo que estamos ante el umbral de una época nueva y entusiasmante.

 





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!