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La salud reproductiva de los refugiados
Una nota dirigida a las Conferencias episcopales sobre el Field Manual que es objeto de serias y numerosas preocupaciones de parte de la Iglesia, 14 de septiembre de 2001


Por: Pontificios Consejos para la Pastoral de la Salud, para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes y de la Familia | Fuente: Catholic.net



Introducción

En 1999, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de Naciones Unidas para la Población (UNFPA) y algunas organizaciónes no gubernamentales (ONGs), publicó el Inter-Agency Field Manual on Reproductive Health in Refugee Situations; se trata de un libro práctico referente a las formas de asistencia a los refugiados en el ámbito de la denominada «salud reproductiva ».

El Field Manual es objeto de serias y numerosas preocupaciones de parte de la Iglesia y es la razón de esta Nota preparada oportunamente por tres Dicasterios de la Santa Sede —Pontificios Consejos para la Pastoral de la Salud, para los Migrantes e Itinerantes y para la Familia— con el fin de poner de relieve las reservas sobre algunos puntos problemáticos del Manual.

La presente Nota interdicasterial considera el Field Manual como reto pastoral para la Iglesia y hace un llamamiento a los Pastores y a los agentes de pastoral comprometidos en los ámbitos de la salud, de la familia y de los migrantes e itinerantes, para que estén alerta a fin de que el amor, el respeto y la protección de las personas refugiadas y de sus derechos —entre los cuales el derecho inalienable a la vida— constituyan la razón profunda y el motor propulsor de su empeño para mejorar la condición de vida y de goce de protección de la vida y de la salud de millones de desplazados y refugiados.

El Field Manual transmite antivalores que ofenden la dignidad de las poblaciones más pobres y vulnerables con propuestas referentes a la limitación de los nacimientos, al concepto no responsable de las relaciones sexuales e incluso al aborto. Nos encontramos frente a una corriente de pensamiento que se podría definir utilitarista y neomaltusiana.

En las cinco partes de las que está formada, la Nota ofrece un horizonte de esperanza diferente de aquel expresado en el Field Manual y hace una propuesta pastoral ad hoc fundada en el amor por los refugiados en el pleno respeto de la verdad moral y de la dignidad de las conciencias personales.

En fin, la Nota anima a los diferentes responsables de la vida pública, así como a los hombres de buena voluntad a perseguir sus esfuerzos para asegurar a los refugiados un mañana capaz de restituirles un rostro que sea a imagen y semejanza de Dios.
La presente Nota ayude a nuestras comunidades a conocer mejor los problemas y las dificultades de los refugiados, a defender sus derechos, en particular aquellos relacionados con la vida y la salud, a asistirlos en el cuerpo y en el espíritu, siguiendo de cerca el ejemplo de Jesús que vivió la condición de refugiado, y dedicarles particular atención y solicitud.

La tragedia de los refugiados es « una llaga típica que revela los desequilibrios y los conflictos del mundo contemporáneo »49 y, para afrontarla, la Iglesia se hace presente con su amor y asistencia. Para los que creen en Cristo y en el servicio al prójimo, lo que cuenta es ante todo la inalienable dignidad de la persona humana creada a imagen de Dios (Gn 1,27). Dentro del espíritu del Gran Jubileo, la Iglesia no deja de alegrarse ante la colaboración efectiva « entre los pueblos de toda lengua, raza, nación y religión » para afrontar los grandes retos del nuevo milenio y auspicia la creación de « una nueva cultura de solidaridad y de cooperación ».50
I
La Santa Sede, la ONU y la salud reproductiva

La ONU ocupa un puesto destacado entre las organizaciones con las que la Santa Sede coopera en diferentes niveles. Desde hace 50 años, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se ocupa de la protección de la dignidad y de los derechos de los refugiados. Existen muchos casos de colaboración fructífera entre ACNUR y la Iglesia católica, sea a nivel internacional como en los países que atraviesan la experiencia de desplazamiento forzado de personas.

La Santa Sede no deja de apreciar los principios que guían la actividad de ACNUR y no se echa atrás, cuando debe manifestar sus reservas, si las formas de asistencia prestada o incluso los medios empleados pudieran causar un grave daño a la dignidad de la persona y a su vida, desde la concepción hasta su muerte natural, tal como lo reconoce la razón humana o lo expresa la moral católica. En este contexto se debe entender el sentido de esta Nota referente al Inter-agency Field Manual on Reproductive Health in Refugee Situations, que fuera publicado en 1999 por ACNUR.51

Ciertamente en el Manual hay aspectos positivos, pero es preciso indicar otros que están en contraste con la moral. Las organizaciones católicas comprometidas con ACNUR para proteger y asistir a los refugiados se encuentran en una posición de primer plano en la promoción de la verdadera dignidad de los refugiados en lo que concierne la sexualidad, la familia, los adolescentes y los niños. La presente Nota desea ofrecer a los Obispos y a los agentes católicos de la pastoral y de la humanización un breve análisis del Field Manual y algunas pautas para proteger y promover la dignidad y la salud integral de los refugiados.

Nuestras reservas acerca del Field Manual forman parte de la preocupación de la Iglesia ante la confusión moral e intelectual presente en los últimos años en la opinión pública, en muchos jefes políticos, en instituciones internacionales y en el ejercicio de la misma medicina. En concreto, se trata del modo con el que se responde a la pregunta: ¿Qué es el hombre?52 La respuesta implícita, y a veces explícita, del Field Manual refleja una aproximación filosófica que, mientras trata de promover la libertad individual, deja de lado los respectivos deberes, tanto individuales como sociales. Corre el peligro de ofender la misma dignidad de las poblaciones más pobres y vulnerables con propuestas que implican la limitación de los nacimientos, el concepto no responsable de las relaciones sexuales e incluso el aborto. Asimismo, al documento le falta una adecuada atención con respecto al conocimiento de la cultura y de la religión de los refugiados. En el fondo, podemos encontrar en él muchos rasgos de una corriente de pensamiento que podríamos definir utilitarista y neo-malthusiana.

El Field Manual refleja las discusiones acerca de la « salud reproductiva » que tuvieron lugar durante la « Conferencia sobre Población y Desarrollo » celebrada en El Cairo en 1994. Dicha « salud reproductiva » es promovida hoy por algunas organizaciones de la ONU, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Población (FNUAP). En la sesión final de la Conferencia de El Cairo, la Santa Sede hizo una declaración en la que expresó las reservas de la Iglesia frente a la ideología de la « salud reproductiva ».53 Dichas reservas se pueden aplicar también al Field Manual.

II El amor de la Iglesia por los prófugos

En el marco de su mandato misionero universal, la Iglesia observa con atención los signos de los tiempos y advierte, cada vez con mayor convicción, la existencia del fenómeno de millones de desplazados y refugiados. La Iglesia desea colaborar para que se ofrezca a estas personas la posibilidad de mejorar su condición de vida, y que tanto ésta como su salud puedan gozar de una debida protección.

En un mensaje dirigido a los emigrantes —y que alcanza mayor valor para los prófugos— Pablo VI dijo: « Nosotros observamos de modo especial los sufrimientos a los que son sometidos los emigrados en dichos desplazamientos: sufren un trauma espiritual y moral, que turba todo juicio interior, mientras en sus ánimos afloran aspiraciones de todo tipo, como aquella buena y digna de aspirar a una mejor condición de vida, al mismo tiempo se produce una fácil confusión de ideas con el consiguiente trastorno de los principios en los que fundaba la honestidad, la normalidad y la humanidad de su psicología. Cuántos emigrantes pierden así toda costumbre religiosa [...] y cuántos son trastornados en sus afectos familiares por la tristeza de las condiciones en las que se encuentran y por el surgimiento de pasiones desordenadas.

La emigración provoca crisis religiosas y morales muy graves y difundidas y tiene lugar con sufrimientos y penosas consecuencias, por lo que el ministerio pastoral de la Iglesia no deja de interesarse de ella; y cuanto más se acentúa y se recrudece el fenómeno migratorio en estos años, tanto más la solicitud del clero diocesano, de los religiosos y del laicado católico debe intervenir y mostrar una capacidad inmediata y múltiple para llevar consolación y asistencia a los migrantes de acuerdo con la necesidad, actualmente aumentada y urgente ».54

La Iglesia, interrogada por estas situaciones deshumanas, las asume en su solicitud apostólica, convencida de que « el anuncio de Cristo y del Reino de Dios debe ser instrumento de rescate para estas poblaciones ».55

Si deseas consultar el documento completo:

Aspectos preocupantes en el Field Manual

Aproximación pastoral hacia los refugiados


(49) Juan Pablo II, Enc. Sollicitudo rei socialis, 30 diciembre 1987, n. 24: Enchiridion Vaticanum 10 (1986-1987), p. 1747. La solicitud pastoral de la presente nota se refiere a los refugiados, a los que solicitan asilo, a los exiliados, a los desplazados y a cualquier otra persona que experimenta la migración forzada. Al tratarse del concepto « refugiado » empleado por la Santa Sede, se espera que la misma protección y los mismos derechos prescritos por el derecho internacional en defensa de los refugiados, sean reconocidos también para el que vive la experiencia de la migración forzada dentro de su propio país. Ver: Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, I rifugiati: Una sfida alla solidarietà, Libreria Editrice Vaticana, 1992, nn. 3-4.

(50) Juan Pablo II, Incarnationis mysterium, Bula de convocación del Gran Jubileo del año 2000, n. 12; cf. Juan Pablo II, Mensaje con ocasión de la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, 1o enero 2001, n. 17.
(51) Este manual es el resultado de la colaboración sobre todo de varias agencias de la ONU —OMS, UNFPA y ACNUR— y de algunas ONGs. Fue publicado en 1996. La publicación de 1999 retoma el texto de 1996 con algunas modificaciones.
(52) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, n. 12.
(53) Cf. Santa Sede (S.E.R. Mons. Martino R.), Consenso parziale e con riserve, en L´Osservatore Romano, viernes 16 setiembre 1994, p. 4.
(54) Pablo VI, Mensaje con ocasión de la Jornada de la Emigración, 24 noviembre 1963, en Insegnamenti di Paolo VI, vol. I, 1963, p. 347: el contexto original es el de la emigración en general, dentro de la cual la experiencia de los refugiados constituye una instancia realmente dramática.
(55) Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Missio, 7 diciembre 1990, n. 37: Enchiridion Vaticanum 12 (1990), p. 519.





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