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El orden crea bendición
Después de todo, la vida se trata de vencer todos los problemas para crear un orden.


Por: Maleni Grider | Fuente: www.somosrc.mx



Cuando Dios hizo su creación, lo hizo en orden. Estableció un plan, un tiempo para hacerlo, luego creó los cielos y la tierra, hizo la luz, separó las aguas, trajo a superficie lo seco, hizo los mares, luego la hierba verde, el fruto, el sol, la luna, los peces, las aves, bestias, animales, el hombre y la mujer. Y al final, descansó, y vio que lo que había creado era bueno. (Génesis capítulo 1). Todo era hermoso y estaba en armonía.

El orden trae bendición a nuestra vida, porque el orden crea seguridad, paz, armonía, satisfacción, madurez, prosperidad, regocijo. Después de todo, la vida se trata de vencer todos los problemas para crear un orden; madurar para lograr un orden, y con éste el equilibrio, la estabilidad; aprender y mejorar nuestro carácter para crecer y ser capaces de hacernos cargo de nuestra vida en la mejor manera posible.

El desorden trae consecuencias negativas en nuestro diario vivir y, a la larga, en nuestro destino. Digamos que se te olvidó ir a comprar abarrotes a la tienda y al día siguiente no tienes que dar de desayunar a tus hijos antes de la escuela. O no pagaste el teléfono a tiempo, o no trabajaste lo suficiente este mes. Quizá no has aseado tu casa por tres semanas o no te has ocupado de investigar qué actividades ofrece tu comunidad para los niños en las vacaciones.

Cuando llegue la hora o el día, es decir, cuando llegue el momento preciso en que necesitarás todo eso y no lo tengas listo, aparecerán los problemas. Regularmente los problemas son oportunidades para aprender y madurar, pero si no tomamos las riendas y dejamos los problemas irresueltos, éstos se convertirán en mayores conflictos y traerán otros problemas consigo. En otras palabras, los problemas pueden salirse de control y crear desastres.

Vivir en el desorden puede ser producto de un desorden interior. O puede convertirse en una costumbre difícil de desterrar. Con el fin de tener orden, tenemos que crearlo. El orden no viene solo ni puede desprenderse del caos. Todo orden requiere de esfuerzo (tal como Dios puso empeño en la Creación y luego descansó). Por eso, cuando vivimos en orden, Dios nos bendice y podemos tener mayor seguridad ante las adversidades.



Imagina lo que puede ocurrir si un problema mayor o una crisis o una tragedia viene cuando no tienes tu vida en orden, cuando no has pagado tus cuentas, no tienes a tu familia en orden, no sabes la dirección que llevas, o vives sobreviviendo a tu propio caos cada día. Cuando llegue una eventualidad esto te pondrá en un estado de tensión o pánico indescriptible. Por supuesto, tu paz se irá, no tendrás armonía con tu familia, perderás el equilibrio y quizá también tu salud se verá afectada a causa de la preocupación. Ya sabemos que la ausencia de salud crea a su vez problemas financieros.

Pero si trabajas por crear el mejor orden en tu vida, cuando venga la enfermedad o cualquier crisis serás capaz de enfrentarlo con mayor tranquilidad, y tendrás mejores recursos para hacerlo. Recuerda, Dios bendice el orden, y a aquellos que se esfuerzan por conseguirlo.

 





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