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Necesidad de escucha
Escuchar: un encuentro con el Amor


Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net



La persona tiene necesidad de ser escuchada. Sin embargo, observamos con frecuencia, falta de interés, paciencia, disponibilidad de tiempo conveniente para escuchar al otro. Las 24 horas del día parecen insuficientes, para detenerse a atender la necesidad del hermano.

Es importante tomar conciencia de los regalos que se pierden cuando por prisa, indiferencia no se da este tiempo, atención. Dios envía una carta a través de cada persona que se cruza en el camino con el deseo de ser escuchada, comprendida. Algunas de estas cartas tienen enseñanzas cargadas de comprensión, consuelo, consejo, sabiduría, experiencias de vida.

Por otra parte, el no escuchar al otro, entorpece la acción de Dios, que busca ensanchar los corazones de amor, de esperanza. El plan divino que desea un mundo más cálido, más habitable.

El hombre que ha pasado por alto esta realidad y decide escuchar a profundidad, necesita hacer un alto. Dirigir su mirada a la fuente, al manantial de vida. Con la certeza de encontrar la fuerza, sabiduría, sensibilidad, capacidad de escucha.

Si la persona toma esta firme determinación y se dispone con perseverancia, a escuchar con atención a quien es EL AMOR. Puede percibir el gran drama. EL AMOR, no es escuchado. El que sensibiliza, transforma y humaniza no es atendido, no es amado.



El AMOR, no es atendido. A pesar de que toca constantemente la puerta del corazón del hombre cada día, de que envía mensajes constantes, cartas diarias, estas quedan cerradas, sin leer.

Algunos de estos mensajes los encontramos en la invitación diaria a dialogar con él, en la lectura de su Palabra, que nutre y transforma. Otra carta diaria que alimenta, vivifica y espera, es la Eucaristía. Los mensajes también llegan a través de las alegrías, dificultades, enfermedades, los triunfos y fracasos, en la carta escrita en cada hermano, que nos muestra paciencia, vida de oración, soledad, fortaleza, depresión, entrega.

Si se quiere escuchar verdaderamente al otro, se necesita retomar la ruta, el camino del encuentro con el AMOR. Ese camino de escucha, de crecimiento de nutrir el corazón, de aprender a percibir el murmullo, incluso el silencio que se insinúa en forma respetuosa, para dejar su mensaje. Esa correspondencia  nos lleva a ser más humanos, a tocar el dolor, la alegría del hermano, al mismo tiempo que se instalan los cimientos de un mundo marcado por la paz, armonía, amor.

 

María Teresa González Maciel
 



 





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