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El mayor regalo se llama PERDÓN
Nueva película de Juan Manuel Cotelo


Por: Luis Javier Moxó Soto | Fuente: Catholic.Net




 



 

Imagen que contiene texto, arma, libro

Descripción generada automáticamente

 

Acabo de ver la película en Toledo, a ocho días de su pre-estreno mundial en esta ciudad y realmente salgo con el corazón más blando, más humano, más comprensivo…



 

Me preguntan cómo definirla y porque sale del corazón, se ve, y va al nuestro se me ocurre calificarla de “humanísima”, porque va de nuestras miserias y de nuestras grandezas, de nuestra capacidad de poner un final feliz, a nuestras diferencias, problemas, violencias… No quiero calificarla de religiosa, espiritual, o algo así, porque va de cosas que nos pasan y cosas que salen de dentro, actitudes positivas que provocan cambios. Que cada uno atribuya la fuente de ese cambio a algo o a Alguien eso ya es otra cosa. Es importante verla.

 

Porque puede que, para cambiar de punto de vista, basten algunos testimonios de personas como nosotros, que han sabido sacar de su corazón nuevas energías de paz y perdón, a pesar la violencia que fue ejercida contra ellos.

 



Para recomendarla me basta un tráiler. Pero para describirla, cosa que no debo ni quiero hacerlo del todo, tal vez me bastan unas pinceladas evangélicas y un poco de la oración de san Francisco por la paz… porque para perdonar de verdad hay que olvidar, tiene que doler, tenemos que optar por una positividad que no sucumba a nuestras miserias y al círculo de violencia de la ley del ojo por ojo y diente por diente…

 

Acercándose Pedro a Jesús le preguntó: “Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. (Mateo 18, 21-22)

 

perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mt 6,12)

 

“¿No deberías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” (Mt 18,33)

 

“¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz! Que allí donde haya odio, ponga yo amor; donde haya ofensa, ponga yo perdón; donde haya discordia, ponga yo unión…  Porque… perdonando, (es) como se es perdonado…” (San Francisco de Asís)


 

A Juan Manuel Cotelo le entrevisté por primera vez en 2011. Luego, con ocasión de la serie “Te puede pasar a ti” en 2012 tuve otra oportunidad de conversar con él y dividí en tres partes (1, 2 y 3) la segunda vez, y de forma conjunta con Ruben García.

 

Ahora, él ha dirigido “El mayor regalo”, un documental acerca del milagro que supone perdonar y ser perdonado. Ha sido producido, a través de crowfunding, por Infinito+uno. Pero más que de cifras de audiencia o de taquilla, preferimos el encuentro con el que se ha puesto manos a la obra, junto con otros muchos, y quien considera lo imposible como tarea, sabiéndose dirigido y acompañado por Quien todo lo puede.


 

Juan Manuel, ¿el perdón, o la Misericordia, es el mayor regalo del Infinito en uno?

Sin duda alguna. Cuando uno piensa que Dios se ha hecho hombre... y no sólo eso, sino que habita en cada uno de nosotros... ¡guau!

¡Cómo no asombrarse de la desproporción entre cualquiera de nosotros y el huésped de nuestra alma!

Dios habita en nosotros como servidor, al servicio de nuestra fragilidad, manifestada especialmente en el pecado. Jesús visitaba y comía en casa de pecadores, lo cual era un escándalo para quien considerase que alguien puro no debía mezclarse con alguien impuro. Jesús no se aleja, ni se asusta de nuestros pecados. Al contrario, busca la cercanía con los más pecadores, a quienes desea cargarnos sobre sus hombros, curar nuestras heridas, limpiar nuestros pies... Decir "amor de Jesús" es lo mismo que decir "perdón de Jesús."

 

 ¿Desde cuándo ha sido actor y por qué se pasó al otro lado de la cámara? ¿dónde se sufre y se disfruta más de la acción? ¿cómo ha sido su experiencia de ser dirigido por Dios, en su experiencia de director?

Creo que soy actor desde que el día en que nací. Sospecho que ya en la cuna, cuando lloraba... era una actuación para llamar la atención. ¡Me encanta actuar!

Nunca me he pasado a ningún lado de la cámara, ni de delante hacia detrás, ni al revés. Me gusta contar historias, tanto delante como detrás de la cámara.

Disfruto muchísimo con mi trabajo, en todas las fases, salvo en una: la de buscar el dinero para poder producir una película. Pero lo asumo como parte del camino.

No encuentro una excusa suficiente en no tener dinero, para dejar de intentar las cosas. Si no lo tengo... pues ya sé cuál va a ser el primer paso: buscarlo, sin ninguna excusa.

Tampoco me detengo a pensar si algo va a ser fácil o difícil. Mi única pregunta es: "¿debo hacerlo?" Si la respuesta es afirmativa, eso me basta.

Las consideraciones sobre la facilidad o dificultad de un proyecto sólo sirven para frenar iniciativas que son importantes. Si algo es difícil, cuanto antes se empiece, mejor.

Ser dirigido por Dios consiste, en mi caso, en no planificar mi vida, en asumir que Dios improvisa, crea cada día algo nuevo para mí, adaptándose a lo que más me conviene en cada momento.

Un exceso de control de mi vida... sólo me llevaría a la ansiedad cuando mis planes se torcieran, o al aburrimiento por querer cerrar mi vida en una agenda planificada de antemano.

Me encanta una expresión que usa el Papa Francisco: él habla de la "fantasía del Espíritu Santo". Esa novedad permanente en la vida de cada uno provoca incomodidad en quienes gustan de planificar su propia vida y la de los demás.

Nada de lo que ha merecido la pena en mi vida fue planificado. Y cuando me dejé llevar por lo que otras personas planificaron para mí, sin tener en cuenta los deseos que Dios mismo ponía en mi corazón... me equivoqué por completo.

Dios es el mejor guía que existe, es mejor fiarse de Él que de nuestra propia inteligencia.


 

Su trabajo como director en "El sudor de los ruiseñores" (1998), "La última cima" (2010), "Tierra de María" (2013), "Footprints, el camino de tu vida" y la serie "Te puede pasar a ti" (2016), ahora "El mayor regalo" (2018)... ¿me dejo alguna?, ¿para cuál haría, si pudiera, una segunda parte?, y ¿en cuál se ha visto más reflejado, implicado o removido?

No haría ninguna segunda parte, de ningún proyecto anterior. Creo que Dios me conoce... y sabe que soy "culo inquieto". Por eso, me lleva y me trae de un lado a otro, sin que pueda aburrirme nunca, ni atascarme en una "zona de comfort".

¡Hay tantas historias hermosas que contar! ¡Y tantos nuevos horizontes que hemos de alcanzar! Me estimula este pensamiento de San Agustín: "Crece siempre, progresa siempre, avanza siempre. Si dijeras "ya basta", pereciste."

Tal vez por eso no me veo repitiendo contenidos o formas que ya he realizado anteriormente. También los hábitos de los espectadores cambian... y eso exige una permanente revisión de nuestros propios planteamientos.

En cada historia me implico al 100%. La apuesta por un proyecto nos exige dedicación absoluta, si realmente queremos sacarlo adelante.

La decisión más importante es también la más sencilla: "¿de qué vamos a hablar a continuación?" Esa respuesta nos compromete durante tres o cuatro años, de forma completa. No es una decisión que tomemos a la ligera.

Hay mucha oración de escucha, antes de dar el primer paso.


 

¿Cómo ha sido el proceso creativo, antes de rodar, de "El Mayor Regalo"? Es decir, ¿qué le hizo pensar que podía dar para hacer una nueva película o cuál ha sido el factor más determinante para esa decisión?

Nuestro trabajo se sustenta en algo de apariencia muy frágil, peo que en realidad es, para mí, lo más consistente y sólido que conozco: una intuición interior. No hacemos un estudio, un análisis, un sondeo... sino que la decisión sobre el siguiente proyecto surge del mismo modo con el que surge cualquier amor: por sorpresa, con fuerza superior a la de cualquier razonamiento lógico.

Los enamoramientos que se planifican, que se organizan, que se estudian... nunca acaban en boda. Y cuando una boda se fuerza desde fuera, con motivos "racionales", argumentando a los novios sobre la conveniencia de que se casen... mal empieza la cosa y mal acabará.

Cada una de nuestras películas ha surgido de repente, sin planificación previa. Surgen como un paisaje hermoso que se abre de repente ante tus ojos... y quieres ir allá.

Desde el principio, tienes la certeza de que ese viaje merece la pena, aunque no tengas ni idea de cuánto va a durar el viaje ni cómo va a transcurrir cada etapa. Lo iremos descubriendo, paso a paso.

Con jornadas bonitas y feas, con cuestas arriba y abajo, con lluvia y con sol, a solas y acompañados. Sea como sea, sabes desde el principio que la meta compensará cualquier sacrificio.

 

En la experiencia del último rodaje, ¿cuántos corazones ha visto ser llenados, sacudidos, emocionados,... tal vez convertidos por ese final feliz del abrazo de la Misericordia? ¿qué gesto, palabra y paisaje le vienen en este momento, de su última película o cuáles han sido los más significativos, sin hacer mucho spoiler?

Esto ha sido una montaña rusa de emociones, pero siempre de modo sencillo, silencioso, discreto. Un abrazo, un beso, una lágrima, una caricia... no hacen ruido. Pero son gestos de un valor sobrecogedor, cuando suceden entre persona que antes eran enemigas.

Hemos vivido tantos de esos momentos hermosos, que me cuesta mucho destacar uno sobre otro. Ver los ojos llorosos de una persona adulta, fuerte, que hizo mucho daño y está arrepentida por ello... es muy conmovedor.

Se te caen todos los tópicos del cine, acerca de los "buenos" con cara de bueno y los "malos" con cara de malo.

 

¿Cuál ha sido la fórmula de financiación y comercialización de esta última película de INFINITO+1? ¿Es buen momento para producir cine de temática religiosa o espiritual en nuestro país? ¿cómo animaría a esos jóvenes directores, guionistas y actores de esos temas?

Para financiar nuestras películas, llamamos a todas las puertas: subvenciones públicas, acuerdos con televisiones o distribuidoras, socios particulares y donantes.

Las personas generosas que aportan fondos para sacar adelante nuestros proyectos han sido, hasta hoy, la principal fuente de financiación.

Pero seguiremos llamando a todas las puertas, sin poder prever cuánto costará financiar cada proyecto. Si sucede rápidamente, fenomenal.

Y si tenemos que pasar otros tres años llamando puertas, como hemos hecho para sacar adelante EL MAYOR REGALO, pues también fenomenal.

Es parte del camino y hemos de recorrerlo con ánimo positivo, sin quejas, celebrando cada pequeña aportación con el mismo ímpetu que las grandes.

Ojalá surjan muchos otros productores de cine, de televisión, de teatro, que se lancen a la misma aventura. A todos les diría que confíen en esa llamada interna fuerte, que les impulsa a ello.

Esto es algo que no se puede forzar desde fuera. Estoy convencido de que el camino de cada uno se percibe dentro, en el corazón.

Sea cual sea esa llamada interna, mi consejo es el mismo para todos: no frenes ese impulso, porque ahí te juegas tu propia felicidad.

Pide consejo, sí... pero no decidas tu vida en función de un sondeo, de lo que opinen los demás. Puestos a hacer sondeos, consulta a quien más te quiere: tu propio Creador.

Y fíate de lo que vas a saber, con total certeza, aunque no puedas demostrárselo a nadie. Ése es tu camino, y no otro.

Y no esperes a descubrir que es un buen momento para anunciar la muerte y la resurrección de Jesús. Todos los días del año son el mejor momento para hacerlo. Esto es urgente, esto es necesario. ¿A qué estamos esperando?





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