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El aborto fomenta el machismo
Con respecto al aborto, hay que dejar claro que es una cuestión con tres protagonistas (padre, madre e hijo) y no un problema de la madre. Alentar las políticas abortistas es la más cruel de las caras del machismo.


Por: Manuel Sureda | Fuente: churchforum.com





En las últimas semanas, tres aspectos que giran alrededor de un mismo problema han sido titulares de noticias: el alarmante aumento de embarazos en adolescentes; el consecuente incremento de abortos inducidos; y la consolidación de posturas que confirman la relación entre aborto y cáncer de mama.

El número de interrupciones voluntarias del embarazo en España aumentó un 9% en el 2000. Un total de 63.756 mujeres interrumpió de forma voluntaria el embarazo, según datos del Ministerio de Sanidad. El perfil corresponde a una mujer soltera entre 20 y 30 años, aunque Sanidad resalta el caso de jóvenes menores de 20 años, en que la tasa aumenta cada año. Del total, 1201 abortos lo fueron utilizando la píldora abortiva RU-486.

Por otra parte, los primeros días de enero de este año, un nuevo caso en Estados Unidos venía a consolidar más la postura de quienes vinculan el aborto y el cáncer de pecho. Una mujer de Fargo denunciaba a la clínica abortista Red River por falsa información y propaganda. En Australia ya son 3 los casos similares de denuncia por ocultación de información. De hecho, desde 1957 se han publicado 35 estudios sobre el tema y 27 de ellos muestran una clara relación entre aborto y cáncer de mama.

Estas informaciones vienen a demostrar la situación de indefensión en que se encuentran las mujeres con embarazos no deseados a la hora de decidir si van a tener el hijo o no. Los daños físicos, emocionales y psicológicos que se derivan de la opción de abortar van más allá de la apariencia de una sociedad con falsos visos de modernidad. Detrás de esa apariencia se esconde una falta de información, o información sesgada, por intereses económicos. O políticas educativas para contentar al mayor número de personas posibles, como la reciente campaña del Departamento de Sanidad en Catalunya para fomentar la discusión sobre los preservativos en los institutos, que ha provocado un intenso debate en la sociedad catalana.

Manuel Sureda, doctor en Medicina y especialista en Oncología Médica, opina sobre la relación entre aborto y cáncer de mama

Como profesional de oncología, ¿cuál es su opinión respecto a la posible relación entre aborto inducido y cáncer de mama?

Hay estudios que confirman dicha relación y otros que la ponen en duda. La explicación fisiológica de dicha relación sería que, al principio del embarazo, se alcanzan y mantienen niveles altos de estradiol en la sangre, que aumentan el riesgo de cancerización del tejido mamario. En mujeres que han dado a luz, los niveles de estradiol disponible disminuyen posteriormente. También disminuyen los de prolactina, la hormona que dispone el pecho para la lactancia. La interrupción del embarazo, inducida o espontánea, conllevaría la exposición a los niveles altos de estradiol iniciales, sin el efecto protector de los cambios posteriores.

Esto explica datos epidemiológicos tan bien conocidos como la menor incidencia de cáncer de mama en mujeres que tienen su primer embarazo a término en edad temprana, por ejemplo.

El número de abortos inducidos va en aumento, sobre todo entre las más jóvenes. ¿Cómo se podría reducir este incremento?

Educando en una visión global del sexo y su papel en el conjunto de la personalidad. Cada persona ha de ser consciente de su inmenso valor como tal, de su importancia como ser individual en y para la sociedad, de que su manera de entender y vivir la realidad como varón o hembra es irrenunciable, complementaria y enriquecedora de la del otro/a. El cuerpo, que forma parte de la esencia de la persona, es masculino o femenino, hecho que influye en toda la personalidad. La reducción del sexo a actividad lúdica, momentánea, exenta de responsabilidades y sin más valor que el del placer alcanzado vacía por tanto a la persona de sus contenidos esenciales.

¿Qué papel han de jugar los padres, la escuela y las administraciones al respecto?

El papel a desarrollar por la familia por derecho y deber, es educar y promover un clima en el que la visión del sexo expuesta al principio sea lo habitual. A veces algo aparentemente tan simple requiere dosis de coraje casi heroicas. Un ejemplo es el aluvión de críticas y descalificaciones que tiene que soportar cualquier persona que se atreva a decir en público que la heterosexualidad es lo natural y que la homosexualidad es casi siempre un fenómeno inducido, contrario a la naturaleza de la persona. Para constatarlo no hay más que estudiar las características fisiológicas del cuerpo humano, sus tejidos, órganos, funciones naturales, etc. y sin embargo hay un amplio movimiento social empeñado en negar la evidencia en este punto y otros semejantes.

Desde algunas de las organizaciones anti abortistas se habla de un cierto "silencio" por parte de los medios de comunicación a la hora de denunciar toda esta problemática y de que este silencio puede tener que ver con el hecho de que las mujeres afectadas podrían emprender acciones legales contra las industrias farmacéuticas, centros de planificación familiar, etc. ¿Qué opina al respecto?

Hace algún tiempo un articulista denunciaba la cosificación de la mujer como objeto dirigido al goce del varón. En este contexto describía las manipulaciones a las que es sometida y decía que "a eso, una heterogénea y peligrosa alianza de intereses económicos e ideología lo llama liberación. Son multinacionales de la sanidad, el ocio y la comunicación, junto con aquellos que han convertido la trivialización del sexo en dogma político, tan incuestionable como antes lo fue la lucha de clases". Creo que el texto describe perfectamente los diferentes aspectos de la situación por la que usted me pregunta. Alguien tan poco sospechosa de prejuicios ideológicos en este tema como Yoko Ono afirmó, en la misma línea, que la principal perjudicada de la liberación sexual ha sido la mujer.

Estamos ante un fenómeno en el que "aborto inducido" va asociado a una falsa idea de modernidad por parte de la sociedad, partidos políticos y medios de comunicación, a pesar de los datos que empiezan a hacerse públicos y a pesar de que es un hecho demostrado que, la mayoría de mujeres que abortan, suelen tener problemas posteriormente, si no físicos, sí emocionales y psicológicos (a veces, sin reconocerlo). ¿Cómo cree que se podría cambiar esta tendencia?

Educando en valores, con especial hincapié en tres puntos, que considero fundamentales. Primero, estructurando el sexo y sus diversas manifestaciones de forma adecuada dentro de la personalidad. Segundo, pidiendo responsabilidad, también desde los poderes públicos. Hasta ahora sólo se conocen campañas sobre como intentar evitar consecuencias, pero ninguna invitando a plantearse los inmensos beneficios personales y sociales de omitir las denominadas conductas de riesgo. Tercero, asumir que la solidaridad es ponerse al lado del que está pasando un problema y no facilitarle una salida que sólo lo sea en apariencia. Esto último constituye una manifestación de profundo egoísmo, ya que lo que busca es no implicarse en la situación difícil. Con respecto al aborto, hay que dejar claro que es una cuestión con tres protagonistas (padre, madre e hijo) y no un problema de la madre. Alentar las políticas abortistas es por tanto la más cruel de las caras del machismo.






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