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Tecnología pro vida
Ruanda: los drones que salvan miles de vidas


Por: Javier Ordovàs | Fuente: Catholic.Net



Los drones han resultado muy útiles para actividades de todo tipo. Hay drones que funcionan como espías, mensajeros, los utilizados para estudios climáticos, delivery, los que fotografían y filman, los de usos bélicos. Y es que son muchas las industrias que han adoptado este invento teniendo resultados muy favorables.

 

En Ruanda hace dos años, presentó su primera base de drones que se usan para abastecer de sangre a 21 clínicas del oeste del país. Se encuentra en Muhanga, a 50 kilómetros de la capital ruandesa, Kigali.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), África tiene la tasa de mortalidad materna más alta del mundo debido a las hemorragias pospartoEl acceso a las transfusiones sanguíneas es crucial para las mujeres del continente.

 



Ruanda no es una excepción y la topografía escarpada del “país de las mil colinas” dificulta el transporte por carretera, sobre todo durante la temporada de las lluvias.

La sangre es un bien preciado y no es posible almacenarlo en gran cantidad en cada centro sanitario del país.  

Este sistema permite al gobierno ruandés suministrar instantáneamente transfusiones de sangre vitales a cualquier ciudadano en el país en entre 15 y 30 minutos.

 

El proyecto se lleva a cabo en colaboración con la alianza internacional Gavi creada en 2000 para facilitar las vacunas en el mundo y la Fundación UPS, que desembolsó 1,1 millones de dólares (1 millón de euros).



Después, las vacunas

El gobierno ruandés subcontrata el suministro de bolsas de sangre a Zipline, por un coste casi equivalente al transporte por carretera.

 

Los drones “Zips” tienen forma de pequeño avión. Funcionan con electricidad gracias a baterías y disponen de una autonomía de 150 kilómetros. Cada drone pesa 13 kilos y puede transportar un cargamento de unos 1,5 kilos, es decir tres bolsas de sangre.

 

Estos aparatos salen propulsados a 80 km/h de la rampa de lanzamiento y alcanzan hasta 70 km/h en pleno vuelo, de modo que pueden realizar 150 suministros por día de forma autónoma. 

 

Bajo una carpa, los técnicos siguen las operaciones desde sus ordenadores portátiles y varios empleados juntan las pequeñas cajas rojas de cartón equipadas con un paracaídas de papel que contienen las bolsas de sangre. Los aparatos las lanzarán cuando se encuentren a 20 metros del suelo.

 

En 2017 se construyó una segunda base con el objetivo de que los drones cubran los 26.000 km2 de este pequeño país de los Grandes Lagos.

 

Son vuelos que salvan vidas. Hoy es la sangre, mañana serán las vacunas.

 





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