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Un escudo eucarístico
La necesidad de usar una figura que representase a Galicia provocó la aparición del símbolo eucarístico en el escudo


Por: Xunta de Galicia | Fuente: Xunta de Galicia



La heráldica aparece por motivos prácticos: el combatiente medieval, con la cabeza oculta por el capuchón de la cota de mallas y el nasal del casco, tuvo que usar signos para ser reconocido por los suyos en el combate. El escudo defensivo fue el primer soporte natural para este tipo de expresión que contribuía a su identificación. De la transmisión hereditaria de las figuras que allí figuraban y de la creación de reglas que las rigen, nació la heráldica.

Cuando la heráldica se extendió por el occidente europeo, el antiguo reino de Galicia estaba integrado ya en la monarquía leonesa y sus reyes usaban sencillamente el león parlante. Esa dependencia fue la causa de que Galicia careciera de un símbolo heráldico entre los siglos XII y XIV.

La necesidad de usar una figura que representase a Galicia provocó la aparición del símbolo eucarístico en el escudo por medio de un copón cubierto durante el siglo XV, del cáliz con una hostia encima en el XVI y por la custodia a partir del XVII. Esta figura aparece por un antiquísimo privilegio existente en la catedral lucense consistente en la exposición constante del Santísimo Sacramento a sus fieles.

En el Renacimiento, el copón perdió su carácter expresivo y, para insistir en su mensaje, se hizo patente el pan eucarístico y se cambió el copón por el cáliz.

La aparición de las cruces en el escudo de Galicia viene de años atrás y surge de las preocupaciones por llenar el espacio vacío. Se eligieron las cruces fundamentalmente por motivos religiosos, siendo las primeras recrucetadas. Fueron seis durante todo el siglo XVII, pero la que terminaba la custodia acabó por hacerse independiente y las siete cruces resultantes fueron identificadas con las cabezas del antiguo Reino de Galicia. Actualmente se caracteriza por su sencillez.

El color del campo del escudo será azul desde el siglo XV y en la actualidad las cruces se ponen, con preferencia, de plata. El cáliz aparece en oro fundido a la hostia de plata. Entre los ornamentos exteriores, merece especial atención la corona y la cruz de Santiago. No apareció hasta el XVII porque su uso estaba reservado exclusivamente a los caballeros de la orden. Hoy en día solo se mantiene la corona.

Fue en 1972 cuando la Real Academia Galega adoptó en sesión plenaria el modelo definitivo de este símbolo que actualmente se considera oficial.

 





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