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Dejarse enredar por Cristo nos libera
Entrevista a L.J. Moxó, autor de


Por: Redacción | Fuente: Catholic.net



Han sido veinticinco años de navegación por la Red, con el ánimo de reunir, agrupar, implicar, tanto enlaces de sitios web de todo el mundo como de compartir recursos de la Iglesia en internet. Este profesor de Religión Católica en un colegio público de Castilla La Mancha (España) acaba de publicar su libro “Enredados por Cristo”, donde da un repaso a la intuición, historia, misión digital, fundamentación ética y propuestas de la Iglesia en Internet. Y todo ello en dos formatos: impreso y digital. El libro en papel (13,80 €) consta de casi 50 referencias de libros impresos y electrónicos, además de 87 referencias aparte a sitios web y documentación online. Y la edición digital (6 €) contiene además de todo eso, más de 520 hiperenlaces dentro del texto.

Luis Javier, ¿cómo ha sido el punto de partida, proceso de elaboración y destino de este trabajo?

El momento inicial es el de gratitud a la editorial Digital Reasons (hermanos Chuvieco) que le interesó la idea, que surgió en una charla, más o menos informal, de amistad, en un ámbito de servicio y colaboración, en el EncuentroMadrid 2018, acerca de mi tesis de Licenciatura de Ciencias Religiosas sobre la Iglesia en Internet.

Como ese trabajo lo había terminado en y presentado 2013 para el Instituto de Ciencias Religiosas Santa María de Toledo, tuve que actualizarlo en un tiempo récord de poco más de dos meses. Pasamos de las casi 100 páginas a unas 150 de DIN-A4, con todo lo que ha supuesto de reestructuración y actualización de tres capítulos principales de los que consta la obra, que ahora tiene más de 250 páginas en formato de libro impreso en papel y unas 182 en versión digital.
Lo siguiente, o casi a la par que iba terminando el texto, porque a mí siempre me ha gustado trabajar en Red (en grupo de colaboradores) en lo que a Internet se refiere, fue conseguir (“enredar” en el buen sentido) alguien que prologara, introdujera y presentara el libro, además de firmar algunos convenios de colaboración para algunas causas urgentes o importantes a mi juicio.

El prólogo corrió a cargo del arzobispo de Toledo, D. Braulio Rodríguez Plaza, al que se lo propuse aprovechando una visita pastoral a mi centro de trabajo, un colegio público de Castilla la Mancha. Me llené de alegría cuando la recibí a través de su secretaría particular.

La introducción la escribió un gran experto en evangelización digital y conocido de hacía un tiempo, el P. Jorge Enrique Mújica, LC, a través de algunos encuentros de la Asociación de Blogueros con el Papa, con la que estuve colaborando desde sus inicios. Y se lo propuse a través de nuestro contacto por Facebook, a lo que accedió muy amable.

También he tenido otros colaboradores del texto final, y actualizado, como los jóvenes voluntarios de Arguments, el amigo Dr. Néstor Mora, mi amiga periodista Mónica de Cáritas Toledo, y el P. Antonio Mª Domenech, que me han ayudado en la aportación de recursos e incluso oraciones para incluir en un capítulo dedicado expresamente a María, Estrella del mar digital. Ella es la que ha hecho posible este trabajo, pues a su nombre estaba encomendada la tesis original. Por eso, puedo decir que ha salido cuando Ella ha querido.

Los presentadores en ambientes físicos y digitales, empezando por Toledo y Madrid, también han ido surgiendo conforme he podido ver interés de unos y otros.

Los destinatarios o potenciales lectores del libro pienso que son aquellos que se pregunten qué relación tiene internet con la Iglesia o viceversa. Así, sin más. He pensado en un trabajo divulgativo. Puede ser leído por quien le interese la Verdad. Habrá distintos grados de interés, lógicamente. Habrá quien le guste saber sobre la implicación de la Iglesia en internet, o quien quiera conocer algunas orientaciones éticas para navegar mejor, o aprender un poco a verificar las informaciones eclesiales…

Los amigos de catholic.net también me han ayudado mucho en un epígrafe dedicado a las experiencias destacadas en la misión digital, donde ocupa un primer puesto como portal de información religiosa y material de reflexión muy valioso, aparte de poder hacer varios enlaces a las páginas a este portal web tan querido por mí, donde tengo publicadas en un espacio personal casi 50 entrevistas, y otras en otros sitios del mismo portal.

El título del libro puede llevar a cierta confusión en algunos, ¿qué entiende usted por “enredarse por Cristo”? ¿no sería más adecuada, o clara, otra forma de expresar que Jesucristo está presente en la Red a través de la Iglesia?

Como nos pasa a menudo con las nuevas tecnologías, habitualmente los intereses y búsquedas en la Red de muchos católicos, entre los que me incluyo, son a tientas o un poco por curiosidad, y no sólo nos hacen perder tiempo sino también un poco el norte de a lo que realmente debemos orientarnos, o qué criterios hemos de seguir. Como cuando vamos a la compra y descubrimos al final que nos hemos saltado la lista, que llevábamos en un papel o en la mente, y resulta que hemos gastado más de lo que esperábamos, o incluso que nos hemos dejado algo que era importante. Esto es muy normal, enredarse por lo que ni es conveniente, ni eficaz ni válido. Está claro que por lo que a sabiendas es dañino vamos a evitarlo a todo trance. Lo que es pecado en, digamos, el mundo físico, lo es también en el ambiente digital, que no es un lugar donde podamos hacer lo que queramos sin riesgo o consecuencias, aunque no las advirtamos directamente.

Dejarse enredar por Cristo es otra cosa distinta, es estar en Internet con y por Cristo, con una presencia, búsqueda, misión y testimonios específicos. Para mí significa sobre todo tenerle a Él como centro, para partir y volver a Él una y otra vez, no sólo en nuestra vida del mundo físico sino también en la del ambiente digital, sin hacer separaciones de identidad, porque somos (o debemos ser) los mismos en uno y otro lugar. Él nos concede el don de la coherencia en la Red y que nos puedan entender todos, que le puedan ver a Él a través de nosotros, en palabra escrita y escuchada, en imagen...

Ese enredarse, en un primer momento, requiere un esfuerzo de memoria de quién somos, de dónde venimos y adónde vamos. En segundo lugar, que no estamos solos, que podemos ayudar y también podemos prestar ayuda a otros. Y, también, que nosotros podemos estar disponibles, abiertos y nuestras redes lo mismo. Esto depende de cada uno también, porque puedo tejer con otros y hacia otros un muro, un escaparate o una red de relaciones de caridad y comunión, si realmente en el centro de mi red y de la de los demás está Cristo. Y esto pienso que es independiente de (ojalá en todos los casos) si perteneces o no a tal o cual asociación, movimiento, apostolado o plataforma de evangelización digital.

¿Cuáles son los objetivos que se ha planteado conseguir con su libro, tanto a corto, medio y largo plazo?

A corto plazo, en cuanto mis lectores se hagan con él, quiero hacerles partícipes inmediatamente, sin empezar aún a leer una sola palabra del mismo, porque con el mismo importe del libro se colabora con Cáritas, Ayuda a la Iglesia Necesitada y Observatorio Internacional contra el Ciberbullying (promovido directamente por el Papa Francisco, con la contribución de Scholas Ocurrentes y Fondazione Carolina).

A medio plazo, que sean conscientes, durante la lectura del texto, aunque sea de modo parcial, de la gran contribución de la Iglesia en este sexto continente. Que reconozcan la gran obra de recopilación del jesuita P. Busa y su pretensión de digitalizar e hiperenlazar (aunque fuera de un modo intuitivo) la obra de santo Tomás de Aquino. Que vean un poco la historia de la presencia y del magisterio eclesial en torno a Internet, del origen de las cuentas de Twitter @Pontifex y la evolución de la organización las distintas plataformas multimedia de la Iglesia en redes sociales. Que reflexionen en grupo, en red, que “red-flexionen” sobre estos temas, e incluso oren por las personas y situaciones de mayor necesidad: los que sufren la brecha digital (desigual, censurado o nulo acceso a la Red), los atacados en redes sociales por sus ideas o creencias, los ciberacosados…

A largo plazo, aunque no se si a medio quizá, suscitar un mayor interés por parte de centros de Teología y Ciencias Religiosas en este tema de la Iglesia en Internet, y si acaso el pensamiento de una asignatura a incorporar en sus planes de estudios que contemple, al modo que el jesuita P. Antonio Spadaro ha realizado con “Ciberteología” en la Universidad Gregoriana de Roma. Hay que plantearse pensar el cristianismo en tiempos de Red, y espero que mi trabajo sea un humilde empujón más en esa dirección.


Usted que ha llevado la promoción y comunicación editorial de San Pablo Grupo Editorial durante casi siete años, investigado sobre la presencia de la Iglesia en Internet por unos veinte años y que desde hace más de diez años, como bloguero, ha reunido a colaboradores, realizado entrevistas a autores de novedades editoriales y reseñas de las mismas, ¿cómo ha pensado en la difusión de su propio libro?

Me parece curioso que tenga ahora que tenga que difundir una publicación mía. Se trata de un esfuerzo de descentramiento y de enraizamiento mayor en Quien todo esto ha hecho posible. La Iglesia no estaría en Internet si el Señor no la hubiera enviado a ese ambiente, con una presencia, misión y propuestas concretas.

Intento que este proceso de difusión sea sin agobios, pero poniendo todo de mi parte, aprovechando lo que puede servir y ayudar a otros, así es como siempre he realizado mis comunicaciones, reseñas y entrevistas sobre novedades editoriales. No quiero caer en ansiedades ni activismos, pero tampoco dejando de poner lo que me corresponde.

En mi trabajo como responsable de esas áreas en San Pablo (Comunicación, Promoción, y asistencia al departamento de Publicidad y diseño gráfico en la corrección de textos) pude establecer contacto con distintos responsables de Medios en las áreas de Religión, Cultura, Sociedad, Agenda… aunque lógicamente ha pasado tiempo y no se trata en muchos casos de las mismas personas, pero sí el mismo tipo de actividad, aunque más desarrollada tecnológicamente. Lógicamente no contábamos con tantos recursos hace treinta años como los que tenemos ahora en el campo de la difusión de la cultura católica. Realmente nunca el tiempo es perdido, como dice Manolo García. Todo confluye, y mi experiencia como bloguero desde 2006, primero en “Religión Digital”, y luego, a partir de 2011, en el portal “Religión en Libertad”, me han enseñado un modo más directo de promoción de la cultura católica. También mi labor de entrevistador en es.catholic.net ha perfeccionado o puesto en práctica esa formación, claro.

Del lado de los principales, o mejores, Medios de información religiosa, a nivel mundial e hispano (catholic.net y religionenlibertad.com), como comunicador católico, creo que es posible, sin ningún problema o presunción, tratar mi libro como uno más. Tengo en cuenta el salmo 130 porque no pretendo grandezas que superen mi capacidad, dado que es un libro encomendado a Nuestra Madre a san José y en parte solidario. No me he sentido ni  he estado sólo nunca en este proceso de edición, ha sido y es una obra colaborativa, con amigos apoyando y aportando, compartiendo. Aquí lo importante es lo que podamos ayudar y motivar a los demás, y no tanto cuestión de números, audiencias, ni cómo nos podamos sentir o cómo podamos ser apreciados a nivel personal cada uno. Además, es solidario este trabajo porque cuento con varios convenios de colaboración. Lo mejor del beneficio que este libro pueda tener es compartirlo con el mayor número de personas posible. Al menos, eso me libera de tantas expectativas o intereses particulares, sino por aquellos a los que me lleve mi “enredo” por y en Cristo, y a los que les lleve el suyo.


Por último, queremos preguntarle acerca del papel que la Virgen María tiene en este trabajo suyo… porque cuenta con el último capítulo dedicado a Ella como “Estrella del mar digital”.

Me alegra poder manifestar que María ha estado presente de forma real desde el primer momento de este trabajo, cuando apenas era un pensamiento sobre una tesis de Licenciatura de Ciencias Religiosas. El Instituto donde terminé esos estudios tiene el nombre de “Santa María de Toledo”, y me inspiró mucho, para dedicárselo a Ella, la advocación e imagen de Nuestra Madre en el retablo mayor de la Santa Iglesia Catedral Primada dedicada a su nombre.

Hasta 1995 en que me vine a vivir a Toledo no conocía tan en profundidad la Catedral y esa imagen en concreto, pero poco a poco fui tomándole más cariño, y ya al terminar mis estudios aquí pensé que no había mejor compañera y directora de estos que Ella.

En mi actividad como internauta, en general, y mi dedicación, por afición, de comunicador o bloguero cristiano en Internet, ha sido y es una presencia siempre necesaria para saber dónde tengo que estar y cómo puedo mejorar mi presencia, misión y propuestas que como Iglesia soy, somos.


Para más información visita la web del libro: www.enredadosporcristo.es





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