Menu


Mayo del 68: cuéntame cómo te ha ido
Entrevista a Marcelo López Cambronero


Por: Luis Javier Moxó Soto | Fuente: Catholic.net



En octubre de 2018, hice una crónica de lo que fue el Encuentro Madrid 2018, en una entrevista a su presidente, Rafael Gerez. Ahí copié, por su interés, el comunicado final de dicho evento, que comenzaba así: “Cuando se cumplen cincuenta años de la revolución de mayo del 68, que puso en cuestión un orden social en el que muchos jóvenes no encontraban respuesta a sus deseos de verdad, justicia y libertad, EncuentroMadrid ha querido afrontar el significado y valor de esa libertad por la que se puede y debe arriesgar la vida.”

Un mes después, nos hicimos eco de un Congreso Internacional “50 años de mayo del 68”, celebrado en la Universidad Francisco de Vitoria sobre este tema, enfocado preferentemente a confrontar el pensamiento católico con la ideología de género, hija o nieta de mayo del 68 francés.

Posteriormente, el 10 de abril de 2019, New York Post filtró una publicación que el papa emérito iba a publicar en Semana Santa, en el periódico mensual para el clero “Klerusblatt”, para la mayoría de las diócesis bávaras de Alemania.  Ahí decía Benedicto XVI: “Entre las libertades por las que la Revolución de 1968 peleó estaba la libertad sexual total, una que ya no tuviera normas. La voluntad de usar la violencia, que caracterizó esos años, está fuertemente relacionada con este colapso mental… Parte de la fisionomía de la Revolución del 68 fue que la pedofilia también se diagnosticó como permitida y apropiada… Para los jóvenes en la Iglesia, pero no solo para ellos, esto fue en muchas formas un tiempo muy difícil… La teología moral católica sufrió un colapso que dejó a la Iglesia indefensa ante estos cambios en la sociedad.”

También el papa Francisco ha rechazado los “nuevos derechos” surgidos a lo largo de los últimos años, en especial tras las revueltas en París de “Mayo del 68”, y que en muchos casos se contradicen entre ellos y contradicen los derechos humanos fundamentales.

Marcelo López Cambronero, fue comisario de la exposición de Encuentro Madrid 2018 y coautor del libro “Mayo del 68. Cuéntame cómo te ha ido”, publicado en Ediciones Encuentro, por lo que ha sido fundamental el encuentro con él para conocer más de cerca a los que vivieron ese momento, que posteriormente estamos interpretado más como un cambio de época que como una época de cambios.

Comencemos por unas cuestiones muy básicas, y que no debemos dejar pasar u obviar… Marcelo, ¿cuáles fueron las causas principales de inicio y de finalización de esa revolución cultural, artística y sexual llamada "Mayo del 68"?

Existen unas causas muy concretas y basadas en la coyuntura histórica y otras más profundas de las que nos hemos ido dando cuenta progresivamente. Como suele suceder con los cambios sociales y culturales más importantes solo alcanzamos a entender su verdadero alcance con el paso de los años.

La causa más inmediata fue la desilusión ante el modelo de vida que se proponía a las nuevas generaciones. El comunismo basado en el sueño de la sociedad soviética se había venido abajo poco a poco, pero se derrumbó como modelo deseable para los jóvenes europeos cuando se dieron a conocer los terribles crímenes de Stalin. La mayor parte de la izquierda real de finales de los 60, y entre ellos los estudiantes que tomaron las calles de París en mayo de 1968, no eran comunistas, sino más bien anticomunistas. Al mismo tiempo, la guerra del Vietnam vino a desacreditar el modelo capitalista que ofrecían los Estados Unidos. Hay que tener en cuenta que fue la primera guerra que se retransmitió en directo, por radio y también por la televisión, y las atrocidades cometidas por el ejército americano, con los bombardeos con armas químicas, etc., fueron desvelados ante todo el mundo. La generación de finales de los 60 era a la vez antiamericana y antisoviética, pero carecía de alternativas reales para la construcción de una nueva sociedad.

Precisamente esa carencia de alternativas llevó al fracaso de las revueltas de mayo del 68. Sin embargo, ahí no terminó todo: sus propuestas culturales, sociales y sexuales, como la legalización de los anticonceptivos y del aborto, la liberación de la mujer, el rechazo al matrimonio tradicional y a los roles sexuales, etc., fueron abanderados por la socialdemocracia y penetraron profundamente en nuestra cultura.


En las entrevistas o conversaciones que recoge el libro con Alain Krivine, Aldo Brandirali, Jean-Luc Marion, Gabriel Albiac, Françoise Picq, Amelia Valcárcel, Miquel Roca, Mikel Azurmendi, cardenal Fernando Sebastián y Eugenio Nasarre, ¿cuáles es la frase de cada uno que, a su juicio, considera más descriptiva o representativa de lo sucedido en mayo del 68?

Es difícil elegir una frase de cada uno, puesto que las entrevistas son muy ricas y muy intensas, pero puedo tomar alguna idea en particular sin esperar que sirva como resumen de nuestra conversación. Así, por ejemplo:

Alain Krivine: "Mayo del 68 para mí, como revolución, fue un fracaso, pero no lo fue tanto si pensamos en su influencia social posterior. El movimiento homosexual, el feminista, el movimiento antiracista... todos ellos nacieron en Francia con el 68, aunque se fueron desarrollando después"

Aldo Brandirali: "teníamos una urgente necesidad de dar sentido a nuestra vida y esta necesidad no había sido satisfecha por la generación de nuestros padres, que habían trabajado, construido y llevado a cabo el estado del bienestar. La familia nos ofrecía bienestar, pero nosotros queríamos otra cosa, queríamos el sentido de la vida, el gusto por la vida."



Jean-Luc Marion: "el 68 fue el momento en el que la gente se dio cuenta de que desobedecer era posible, es más, que había que desobedecer y que si el número de los desobedientes era suficiente no habría más autoridad... cosa que también comprendieron quienes estaban al cargo de la autoridad... La autoridad que era meramente funcional, administrativa, empezó a colapsar."

Gabriel Albiac: "El 68 fue una sublevación en contra del sentido: contra cualquier discurso que pretendiera explicar el sentido de la existencia o de la historia."

Françoise Picq: "Decíamos que "lo personal es político" porque nos dimos cuenta [las integrantes del Movimiento para la Liberación de las Mujeres] de que la revolución iría más allá de la transformación de las instituciones políticas -incluso de las económicas, como decía Marx, es decir, que acabaría afectando a las relaciones entre las personas y a cómo los individuos se imaginan sus vidas"

Amelia Valcárcel: "Aquel mundo [los años 60 en España] era extravagante, demasiado extravagante. La falta de libertades públicas era absolutamente excesiva. Creaba un clima irrespirable. No se podía pensar nada, no se podía hacer nada, todo estaba mal... así que pensé que me tenía que cambiar, pero no a la acera de enfrente, ¡sino a otro edificio!"

Miquel Roca: "la gran victoria del 68 es la consolidación de la socialdemocracia en Europa. Europa se hace socialdemócrata gracias a la revolución de Mayo del 68. Desde entonces mande quien mande la socialdemocracia europea siempre gana, aunque no gobierne"



Mikel Azurmendi: "La conclusión de Mayo del 68 llegó el 8 de junio. Tras dormir a la intemperie en una plaza de Viena compramos Le Monde y nos encontramos con la noticia de que había muerto Txabi Etxebarrieta por disparos de la guardia civil después de que él asesinara a otro guardia civil... Leemos la noticia y nos decimos: "Van a empezar a matar..." y tomamos una decisión: hay que desmontar ETA, evitar que mate como sea."

Fernando Sebastián: "Mayo del 68 ha influido en aumentar la sensibilidad universal contra la injusticia, contra las discriminaciones, ha favorecido el reconocimiento de la dignidad de la mujer; a la vez ha debilitado la autoridad en todos los ámbitos de la vida social, ha herido gravemente el reconocimiento de una ley moral objetiva ha fomentado la permisividad y la inseguridad moral, ha difundido el subjetivismo y el atractivo del nihilismo cultural."

Eugenio Nasarre: "comprendí que los objetivos que seguían los líderes de Mayo del 68 eran muy distintos a los nuestros [jóvenes demócratacristianos españoles del momento]. Nosotros vivíamos en una situación en la que no había democracia, ni libertades, en un régimen opresor y nuestro referente era la Europa libre. Ellos luchaban precisamente en contra de esto."

 

¿Cuáles fueron los protagonistas, y las notas más relevantes, del mayo del 68 en España? ¿Qué ocasionó la radicalización del movimiento estudiantil, aparte de la masificación de la universidad española que pasó de 85.148 alumnos matriculados en el curso 1964-65 a 162.879 del curso 70-71, y la lucha contra la dictadura franquista?

La rebelión en España estuvo marcada por la lucha en contra de la dictadura. Aunque muchos jóvenes con inquietudes políticas viajaron a Francia en aquellas fechas, lo cierto es que las revueltas de Mayo del 68 llegaron a España de una manera muy matizada por la situación política que se vivía en el país. Mientras que los estudiantes franceses se rebelaban contra una sociedad que consideraban autoritaria pero ante la que no podían mostrar ninguna propuesta clara, los universitarios españoles sí tenían una idea muy precisa de lo que deseaban: libertad y democracia.

Las fuerzas reales se estructuraban alrededor de los sindicatos de estudiantes que se enfrentaban al sindicato oficial del régimen y se movían entre el deseo revolucionario de una izquierda maoísta o comunista y una nueva sensibilidad cristiana (demócrata cristiana) que nace de la influencia del Concilio Vaticano II. Así era también en Cataluña, donde el nacionalismo no era en absoluta independentista, aunque sí reclamaba el Estatuto de Autonomía.

Fuera de este ámbito también se movían ideologías maximalistas que terminaron dando lugar a grupos terroristas, especialmente en el País Vasco.


¿Qué consecuencias y cambios fueron los más básicos e importantes, que se sucedieron en el mundo a raíz de mayo del 68, en relación con las costumbres, la manera de entender la educación, la percepción de nuestra identidad y las estructuras económicas? ¿qué inquietudes, deseos y logros de aquel tiempo podemos valorar hoy como más positivos, y cuáles han sido los más nefastos o perjudiciales?

Dos cambios son fundamentales: el escepticismo sobre el sentido de la vida, que hace difícil comprometerse con la realidad, siempre concreta y compleja, y el hiperconsumismo como respuesta, precisamente, a ese escepticismo propio de la posmodernidad. Podríamos decir que con Mayo del 68 la posmodernidad llega a las calles: ya no se cree en que la vida tenga una finalidad o un sentido grande, pero el deseo de felicidad sigue en el corazón humano... solo que ahora se entiende no como un don que nos impulsa, sino como una carga, puesto que no se considera posible que tal deseo pueda encontrar una respuesta adecuada en la realidad. Consumimos (hiperconsumimos) como una estrategia para adormecer ese deseo.

La consecuencia es que nos cuesta aceptar una realidad en la que ya no se espera encontrar un sentido que abra el corazón pero que sí conlleva, inevitablemente, además de alegría, concreción y sufrimiento. Toda realidad tiene su dureza, aunque solo sea por el peso de la rutina. No aceptar la realidad, querer huir siempre de los estados de cosas demasiado determinados, significa el rechazo a cualquier tipo de rol social o de institución (como el matrimonio) que determina la vida. No digamos los hijos.

Desde otro punto de vista es cierto que la sociedad moderna, es decir, la basada en una moral rígida, racionalista -moralista-, que se impone a todos, que dice a cada uno cómo tiene que vivir, era ya insoportable. Por mucho que esto suponga una crisis en nuestras sociedades, era imprescindible que se abriera la posibilidad de que cada persona buscara un sentido para la vida al que adherirse con autenticidad, y no por tradición o por presión social. Tenemos que reconstruir nuestra identidad y cohesionar de nuevo nuestras sociedades a partir de este hecho social y cultural que es tan innegable como irrenunciable.

   

Muchas gracias, Marcelo, por concedernos esta entrevista. En una conversación que tuve con Elena Postigo, vicepresidenta del Congreso Internacional "50 años de mayo del 68", en la Universidad Francisco de Vitoria, le pregunté si la ideología de género se entiende como una descendiente directa de dicha revolución, y me respondió: "Consideramos que sí. Hoy en día se considera que la identidad sexual es fruto de la propia conciencia y elección, cambiante y cultural, en lugar de considerar las bases biológicas que gradualmente van configurando la identidad sexual, primero cromosómica, después gonádica y hormonal, después psicológica y conductual." ¿Está de acuerdo, o qué opina al respecto?

Elena Postigo es una gran mujer, inteligente y cabal, y lo entiende perfectamente. La ciencia expresa con toda claridad que en la naturaleza humana hay un bimorfismo sexual en el que encontramos una evidente teleología. Quiero decir que no existe el "ser humano" que no sea un ser sexuado. Los seres humanos somos hombres o mujeres, y esta doble expresión de lo humano tiene un sentido para la especie y, también, para cada individuo. No es solo que tengamos determinados genitales, sino que el mensaje genético de cada una de nuestras células incluye este hecho. Sin embargo, ya he comentado que el elemento más decisivo de la posmodernidad que llega con Mayo del 68 es el rechazo a las inevitables concreciones de la realidad. Este es un buen ejemplo: el hombre posmoderno no acepta que nada esté desligado de su voluntad, es decir, que le venga dado, ni siquiera su sexualidad. Quiere tener el derecho a elegir su sexo (no me refiero solo a su identidad sexual, sino a considerarse hombre o mujer... u otra realidad) aun en contra de la realidad. Y la única manera de poder imponer esa voluntad es que las leyes hagan real en la sociedad lo que no es así en la naturaleza.





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!